29 oct. 2011

Deseos antes de morir


 Si preguntamos a cualquier norcoreano/a, ¿Cuál es tu mayor deseo? Seguramente la respuesta más contestada sería: "Comer bien al menos una vez en mi vida". Pero también salen otras respuestas que reflejan a la perfección la realidad de la sociedad norcoreana: "No morirme de frío", "Tener leñas disponibles en mi casa", "Escapar a China sin morir en el intento y ver el paraíso", "No enfermarme de neumonía", "Vestir el hanbok más colorido hecho por mi madre", "Ver a mi familia que está en Corea del Sur y darles un fuerte abrazo", "Sonreír al menos una vez al día", "Ver a mi hijo crecer sin ningún problema"...

 Muchos son quienes prefieren morir en la guerra con las balas perforadas en sus cuerpos que morir de hambre. Algunos expresan con pesimismo: "Es una mala suerte nacer en este país. ¿Porqué el destino me eligió a mí?" Hay un testimonio de un superviviente norcoreano de 40 y tantos años que perdió a todos sus miembros de la familia por diversas circunstancias (hambre y enfermedad). Después de sufrir en primera mano todo aquello, el desánimo y la desilusión le rodea constantemente que necesita de manera constante ayuda psicológica. Le habían preguntado cuál era su sueño más próximo. La respuesta ha sido clara: "No tengo sueños"

28 oct. 2011

¡Te quiero mucho!


 Después de la Guerra de Corea, millones de familias tuvieron que decir un "hasta luego" con la promesa de que pronto se verían las caras y vivir juntos para siempre. Aquella promesa no se pudo llevar a cabo y hasta ahora, los perseverantes añoran escuchar noticias de sus seres queridos: hermanos/as, hijos/as, padres/as, cónyuges mediante cartas o por vía telefónica. Estando pegado en la misma península la comunicación era prácticamente imposible y sigue siéndolo. Para muchos, ya convertidos en ancianos, el último deseo sería dar un gran beso o un gran abrazo a sus familiares distanciados.

 Gracias a unos acuerdos por ambas Coreas fijados en los años anteriores con el fin de establecer la estabilidad y la posible paz, se inició una serie de encuentros entre las familias divididas, respaldadas por la Cruz Roja Coreana. Las solicitudes fueron decenas de miles pero sólo muy pocos afortunados podían acercarse a sus seres. Durante varios días, la sala del encuentro fue abarrotado por los sonidos de alegría que guardaban durante mucho tiempo desde sus corazones y los lloros de espera se escuchaban en cada rincón del salón del hotel. Los afortunados abrazaban, bailaban, cantaban hasta el amanecer y parecían no estar cansados. 

 Aún así, son muchos quienes todavía esperan una noticia. Casi se acerca los sesenta años desde que se dividió oficialmente Corea. Muchos quieren una pronta reunificación de ambos países y creen que sucederá en muy poco tiempo. Un zapato negro, un pañuelo de color verde, un par de gafas, un bolígrafo, un libro. Son pequeñas cosas que llevan guardando en el cajón para que cuando llegue el gran día, regalárselo a su familiar o a su querido/a. Muchos son quienes llevan ensayando aquella frase mágica que deja maravillado emocionalmente a cualquier ser humano: ¡Te quiero mucho, ven conmigo!

26 oct. 2011

Los malvados


 Los que ya llevan varios años de experiencia trabajando como los "guardianes" del régimen, con el transcurso del tiempo, sus almas iban yendo hacia caminos equivocados, distorsionados y malvados. Al empezar con su servicio al régimen, parecían personas inocentes que protegerían la patria con buena fe. Pero una vez penetrado en aquel mundo oscuro donde los superiores eran los mismos diablos, ordenaban cosas que a ellos no les gustaban pero tenían que obedecerlas. Atrapar, llevar al campo de concentración y torturar a los que escapan del país, a los ladrones que robaban comida porque sus hijos morían de hambre y saquear productos sin justificación alguna, eran el trabajo diario de los "guardianes". 

 Los norcoreanos se quedaban impotentes ante los actos sin argumento de los malvados. Enfrentarse o quejarse contra las autoridades del régimen era una acción demasiado arriesgada. Sólo podían y tenían que mirar como saqueaban sus propios productos que tanto esfuerzo le había echado. Cada día, los soldados o las autoridades decían: "Esto es una inspección de la autoridad. ¡Quédense quietos!" Y llevaban silbando y contentos. No podían preguntar. No podían reclamar. No podían hablar. Esta injusticia pasa en todos los rincones del territorio norcoreano. Muchos, al no poder hacer nada, empiezan a dudar del socialismo que tanto tiempo se les implantó en sus mentes.

 Nota: Aunque parecía imposible, hubo sucesos donde algunos soldados fueron asesinados por anónimos al intentar saquear el mercado local situado por el norte del país. Los habitantes, entre ellos, llaman a los individuos como "los héroes invisibles". El régimen ha iniciado una investigación sobre aquel suceso, pero siguen sin tener resultados esperados. 

24 oct. 2011

Quiero pero no puedo


 Muchos jóvenes creen que ser militar les puede solucionar la vida. Pero una vez entrado, la realidad es completamente distinta. Cumplen órdenes de sus superiores, muchas de ellas perversas y depravadas. Cuando les toca vigilar la frontera entre China y Corea del Norte, sus ojos tienen que estar completamente pendientes de los movimientos de la gente. Si detectan a una mujer intentando cruzar el río Tumen con un bebé en sus brazos, no tiene más remedio que avisar a sus compañeros, capturarla y llevarla a un campo de concentración. Una vez hecho el trabajo, su superior le sonríe y le dice: "Buen trabajo, sigue así!". Poco a poco, la semilla del mal se cuela en su cuerpo y seguirá haciéndolo más veces. 

 La vida de estos soldados principiantes es muy dura y solitaria. Durante esas largas e insoportables días de invierno, a ellos les toca vigilar. Hay días que no quieren levantarse de la cama. No tienen ganas. No es por pereza sino por falta de potencia que tienen los jóvenes al no alimentarse durante varios días. Ya tenían que recibir los alimentos hace tiempo pero no hay noticias. Mientas tanto, sigue habiendo gente que cruza la frontera para vivir. Algunas veces miran a ellos y piensan: "Yo también quiero ir con vosotros, pero no puedo. Mi deber es avisar a mis superiores para que os arresten". Mientras los residentes norcoreanos cruzan la frontera, ellos afrontan su particular frontera entre el bien y el mal. Si hablas y disparas, la gente muere. Si no hablas y no haces nada, la gente vive. 

21 oct. 2011

El futuro incierto de los científicos


 Después de acabar los estudios superiores, parece ser que el mundo de posibilidades está a tu entera posición. La ilusión de hacer algo que tanto te gusta se te rodea por la cabeza y gracias a tus conocimientos, lo llevas a la práctica. Y con el tiempo, adquieres experiencia, conoces gente interesante y viajas a sitios diferentes a los tuyos. Parece que todo va sobre ruedas y sientes que eres feliz. Pero todo esto parece no ser posible en Corea del Norte. Una vez acabado los estudios, tienes que entregar tu cuerpo y alma al régimen. Un espaldarazo supondría la pérdida de tu propia vida y de la de tu familia y el comienzo de una larga pesadilla. 

 Miles de científicos formados en la universidad de Kim Il-Sung, al entrar en el mundo laboral, se enfrentan a constantes dilemas. Cuando el régimen dio luz verde al programa nuclear, los científicos, aunque no lo quería, debían de obedecer aquellos órdenes y recoger datos imprescindibles para fabricar armas nucleares. Muchos habrán estudiado para inventar un nuevo producto para la mejora la sociedad norcoreana. Sus pequeños trozos llenos de buenas intenciones y de sueños beneficiosos han desaparecido por el malévolo plan del régimen norcoreano: fabricar armas en grandes cantidades y exponerlas a la comunidad intencional con arrogancia. 

 Después de servir durante décadas para el régimen sin poder llevar a la realidad tus ideas que parecían ser innovador y clemente, una parte de tu ciclo de vida ha terminado. Parecía que a ti no te iba a pasar pero con la grave crisis económica del país, no hay más remedio que vender tus pertenencias en el mercado cercano a precios módicos. Esperas noticias de reparto de alimentos pero recibes la misma respuesta: "Hoy, no hay reparto. Vuelva dentro de unos días". 

20 oct. 2011

Voto obligatorio, sí obligatorio


 Porcentaje de participación 100%. El partido político ganador: El Partido de los Trabajadores de Chosun. Su porcentaje ganador: 100%. Mayoría abrumadora. El partido disfrazado por el régimen norcoreano ganan por enésima vez las elecciones y ellos proclaman que su gran nación cumple intensamente el proceso "democrático". En el día de las elecciones, los ciudadanos con la edad de votar en Corea del Norte tienen la obligación de votar. El incumplimiento lleva su castigo: encarcelado por subversión. 

 Una vez llegados a los sitios donde se celebran las elecciones, cada uno coge la papeleta que está escrito "Kim Jong-il" y donde por detrás pone "A favor". Se dirige a la mesa electoral, muestra su documento de identificación y finalmente, se deposita la papeleta en la urna bajo la atenta mirada de los observadores electorales designados por el régimen. Existe la opción de no votar al único partido que existe en Corea del Norte. Al hacerlo, se debe justificar el porque con claridad. Esta arriesgada opción puede acabar con una familia entera o ser prisionero en campos de reeducación repartidos por todo el país y ser sometido a jornadas intensas de lavado de cerebro. Muchos son quienes escogen el camino del suicidio al no poder aguantar tanta presión. Estos desconocidos pero valientes defensores de la democracia y de la libertad política jamás serán libres, al menos que pidan perdón al régimen por haber cometido el mayor "error" de sus vidas. En Corea del Norte, la valentía tiene un precio incontable. 


 Nota: Con este cartel, el régimen clama el voto y el SÍ obligatorio a todos los norcoreanos para el día 8 de marzo. 

18 oct. 2011

No expreses lo que piensas


 Dicen que los niños y los ebrios son los únicos que saben decir la verdad. Aquellas personas, frustrados de todo lo que les rodea alrededor de sus vidas, se refugian en el alcohol para desahogar y decir a sus compañeros de mesa todo lo que sienten desde lo más profundo de sus almas. En Corea del Norte, al no existir la libertad de expresión, criticar algo tan cotidiano como el funcionamiento del reparto de alimentos puede tener consecuencias que puede cambiar la vida de una persona radicalmente. Aunque son muchos quienes quejan de la mala gestión del régimen, nadie puede hablar de esto en todas las zonas excepto en sus hogares delante de gente de confianza. Hacerse el mudo es, quizás, la mejor opción.

 Un hombre, hundido por la muerte de su esposa, bebió unas cuantas copas dijo a su amigo que mal estaba organizado todo en este país y que lo única que quería es que su esposa no muriera por desnutrición. Inmediatamente unos hombres le llevaron a un no se donde y en pocos días, fue acusado como traidor de la patria. Fue humillado y maltratado físicamente por los militares y finalmente, fue enviado al campo de concentración. Desde entonces, nadie supo de la existencia del hombre y su familia está en el punto de mira de manera constante por las autoridades. Al no estar permitido las visitas, muchos añoran su presencia. Muchos dicen adiós aunque no lo quieran. Una expresión de sinceridad está acabando con las familias que alguna vez fueron bienaventurados.

 Nota: Las expresiones más utilizadas por los quejicosos del régimen son: "estos cerdos asquerosos están hundiendo el país", "cerdos crueles" o "en nuestro país, existen tres cerdos que no hace nada por solucionar los problemas". 

14 oct. 2011

Vía de escape (Parte 6: Corea del Sur)


 Aunque el control en la frontera del paralelo 38 es abusivo (millones de minas antipersonas plantadas en la tierra, miles de buques de ambos países controlando las 24 horas del día), aún existen aquellos valientes que cruzaron a lo largo de sesenta años la frontera arriesgando seriamente sus vidas. Aún recuerdo perfectamente las historias de aquellos valientes norcoreanos que me contaron mis padres cuando yo era un niño pero que mi interés sobre este asunto era aún diminuto. 
 - Muchos han cruzado la frontera en los años setenta, ochenta y los noventa. Sabían perfectamente que tenían minas antipersonas. Algunos fueron arrestados, tiroteados o fraccionados en partes desiguales por culpa de las bombas en el camino, pero también hay gente que lo ha podido. Unos saltaban, otros excavaban tierras con sus manos durante horas. Recuerdo que alguien me dijo que una señora estaba excavando sin parar hasta que de repente llegó un soldado norcoreano con su perro. Y la señora exclamó: "Esto es el fin, voy a morir". Pero agachó. El perro no pudo olerla porque era de raza mixta. Ya sabes, que estos tipos de perros sus poderes olfativos son mucho más deficientes que las originales. Pudo sobrevivir y ahora está viviendo en Corea del Sur. 

 Recientemente, se hizo noticia de los barcos norcoreanos que cruzaban la frontera marítima para pedir ayuda y asilo de carácter político y humanitario. Repetidas veces son estos sucedidos que la tensión entre ambas Coreas aumenta cada vez más. El régimen de Corea del Norte ha pedido de forma amenazante a Corea del Sur que devuelvan a sus habitantes. Pero la respuesta de Corea del Sur ha sido clara: jamás devolverán a los desertores porque ellos han pisado de forma voluntaria y que su propósito es establecerse en su país. Se agradece profundamente que el gobierno surcoreano conceda la nacionalidad de forma directa y rápida a los desertores norcoreanos. Pero el problema está en que si podrá adaptar adecuadamente el ritmo de vida frenética que tiene Corea del Sur desde que se convirtió en uno de los países más desarrollados de Asia.  

11 oct. 2011

Vía de escape (Parte 5: Un destino llamado nada)


 Hoy se ha hecho eco la noticia sobre los 35 desertores norcoreanos arrestados por la autoridad china en la ciudad de Shenyang. Se entremezclan ancianos, hombres, mujeres e incluso niños de escasa edad. En sus cabezas pesaban dos destinos. Uno, ser repatriados a Corea del Norte y estar sometidos a torturas sanguinarias o ser ejecutado por abandonar el territorio "más perfecto" del mundo. O dos, ser expulsados hacia terceros países (probablemente Corea del Sur, Tailandia o Estados Unidos) por la petición oficial del gobierno surcoreano. Diversas asociaciones y organizaciones de derechos humanos esperaban durante días una respuesta coherente por parte de China, pero sus esfuerzos se han ido en vano. China acababa de anunciar que repatriará a todos los integrantes norcoreanos de vuelta a Corea del Norte argumentando que por su parte no tenían otras alternativas ya que si liberan al grupo también se debería hacer con decenas de miles de norcoreanos que recorren el territorio chino preguntándose constantemente: "¿Pero a donde voy?"

 Entre los arrestados también estaban varios surcoreanos que estaban ayudando al grupo con el apoyo logístico. Uno de ellos fue liberado hace varios días pero el pánico sigue controlando a los demás desertores norcoreanos. Además del grupo, como ya he dicho, decenas de miles de norcoreanos viven escondidos en todo el territorio chino sin poder ser identificados. La estrecha relación amistosa que mantiene China y Corea del Norte hace que personas inocentes como Kim, Ryu, Park o Sim (apellidos ficticios) desaparezcan y que sus memorias sean quemadas por la práctica del radicalismo más salvaje de ambos países. Durante cada momento del día, estas personas agarran a cosas que puedan tener el significado de salvación. Ahora más que nada, estas personas necesitan ayuda urgente. 

 Nota: Aún no han sido repatriados pero se puede realizar en cuestión de horas o días. 

10 oct. 2011

Vía de escape (Parte 4: Tailandia, destino final)


 El grupo ya está listo. Ahora toca a ser el desconocido con los integrantes de su grupo. Desde la estación de tren de Pekín, cada uno con sus pertenencias comprimidas en una mochila mediana se parten hacia la estación de tren de Kunming, situada en la provincia de Yunnan, al sur de China. Será un largo viaje. Se prevé que tardarán un par de días para llegar sentados en unos asientos bastantes incómodos. Si entran unos vigilantes chinos se deben refugiar rápidamente en los baños de los vagones para que no les descubran. Aunque algunos hablan el chino mandarín, es preferible evitar un posible contacto con ellos. 2.800 kilómetros es la distancia más que suficiente para no volver jamás a Corea del Norte. Parece ser que la frontera del paraíso está a punto de estar expuesto para el grupo. 

 Una vez llegados agotados a Kunming, el grupo se aloja en un refugio que acoge cada día a decenas de desertores norcoreanos que llegaron hasta esta ciudad. Está situada cerca de la frontera con Laos. Aún no se puede dar el próximo paso porque se tiene que ver el estado de control de la frontera en el río Mekong. Pueden ser días o semanas de espera... Parece ser que el ambiente está tranquilo. El grupo se prepara y camina durante toda la noche la selva antes de llegar al río. Ahí espera un pequeño de madera de bastante desfasado. El grupo se divide ampliamente en el barco para que no haya problema alguno en el viaje. Una vez cruzado, suben rápidamente en un autocar y esquivar la atención de los cazadores laosianos ya que se ofrece una recompensa económica importante por la captura de los desertores norcoreanos. Aún queda un largo viaje hacia Bangkok, Tailandia. El destino final del grupo es la embajada surcoreana. 

 Tailandia no considera a los desertores norcoreanos como refugiados oficiales ya que no ha ratificado la Convención de los Refugiados de 1951 de ACNUR. Son tratados como inmigrantes ilegales y la mayoría son enviados a campos de internamiento. Y cuando están una cantidad determinada de tiempo son expulsados a su país de origen y pagar una multa. Pero en caso de los norcoreanos, no son enviados a Corea del Norte sino a Corea del Sur por la generosidad del gobierno tailandés. Se calcula aproximadamente que cientos de personas están escondidas en Tailandia en su mayoría a la espera de poder volar a Corea del Sur o a Estados Unidos. Hasta entonces, el grupo tendrá que esperar. Una parte del grupo lloran y abrazan de alegría mientras que la otra parte está algo confuso pero satisfecho. 

9 oct. 2011

Vía de escape (Parte 3: Llegar a Japón en barco)


 Sólo pasó tres veces. Primero, año 1987 en la prefectura de Fukui. Segundo, junio del año 2007 en Aomori y la última, el 13 de septiembre de este año, también en Aomori. Esta vía de escape es la menos frecuente y la más intrigante ya que se trataba de viajar en un pequeño barco de madera unos 750 km hacia la dirección del mar del Este. Muchos exclaman: "No lo puedo creer... ¿como fueron capaces de llegar hasta aquí con ese barco tan pequeño?". A eso se le añade el factor climatológico porque esquivar la fuerte marea del mar y aguantar el desolador frío nocturno era digno de un desafío para cualquier ser humano. 

 El gobierno de Japón no reveló de ningún modo la identidad (fotografía, sexo, edad o nombre) de los recién llegados en su territorio para proteger de las posibles represalias hacia los familiares de los desertores. La historia de los que llegaron hace varios días fue la siguiente: ellos trataron de llegar a Corea del Sur en barco pero la marea del mar les condujo hacia Japón. Una vez llegados ahí, mostraron sus intereses de volar hacia Corea del Sur. Esta noticia tuvo un interés especial para los surcoreanos y para los japoneses porque no era frecuente este tipo de vía de escape. Los expertos en esta materia y los medios de comunicación piensan que en Corea del Norte, una vez escuchada la noticia de la llegada exitosa de los nueve desertores a Japón, muchos seguirían este camino ya que el exagerado control en la frontera entre China y Corea del Norte hará que tomen otras medidas para escapar del país. 

6 oct. 2011

Vía de escape (Parte 2: Cambio de nacionalidad)


 Otra de las vías de escape desde Corea del Norte con destino a Corea del Sur es cambiando temporalmente de nacionalidad. Existen brokers en China que esperan y negocian con los recién llegados para que puedan coger un avión desde Pekín rumbo a Seúl con pasaportes falsos chinos. Para ellos, es una forma de hacer negocio y para los desertores, el alto coste de la libertad ya que el precio de tener su "pasaporte" chino cuesta alrededor de diez mil dólares americanos. Una vez efectuado el pago, alrededor de 800 dólares son destinados para la elaboración "casi perfecta" del pasaporte, unos cinco mil dólares para el soborno hacia los funcionarios chinos de la aduana y el resto del dinero, es el beneficio del broker. Antes de partir hacia las tierras surcoreanas, tienen que firmar un acuerdo de pago una vez llegado ahí. 

 Una vez llegados a Corea del Sur, los norcoreanos se asombran del aeropuerto internacional de Incheon. Para ellos, cada esquina del aeropuerto se rebosa de libertad. Se sorprenden gratamente del orden y de la limpieza del aeropuerto. Para evitar problemas mayores con los brokers, se dirigen hacia los aseos y rompen el pasaporte falso, se dirigen hacia el control de la entrada y se declaran: "Soy de Corea del Norte, por favor, necesito vuestra ayuda". Minutos más tarde unos agentes del gobierno surcoreano les llaman y así empiezan una vida totalmente distinta a la norcoreana. Ya establecidos en distintas partes de Corea del Sur, empiezan a trabajar para pagar los diez mil dólares pendientes con los brokers. Esta vía de escape ha sido muy demandada por los norcoreanos ya que era la forma más rápida de llegar a Corea del Sur pero también es una de las más peligrosas. 

 Existen algunos norcoreanos que cambian de imagen y que niegan a pagar el dinero acordado con los brokers. Entonces entran en un conflicto que puede acabar en consecuencias demasiada peligrosa como el asesinato de manera silenciosa o el secuestro con destino a China para que sea deportado a Corea del Norte como motivo de venganza. Muchos no tratan de contar su vía de escape a personas extrañas por que eso supondría poner peligro en sus propias vidas y que existen espías norcoreanos escondidos y disfrazados como ciudadanos normales en China o incluso, en Corea del Sur. Muchos refugiados norcoreanos quieren contar sus propias historias, pero bajo seudónimo o prefieren permanecer en el anonimato más profundo. 

5 oct. 2011

Vía de escape (Parte 1: Mongolia)


 Una vez establecidos en tierras chinas, una parte de los desertores norcoreanos se dirigen hacia el inmenso territorio norteño del desierto del Gobi, una de las zonas más áridas del mundo y que para cualquier ser humano, seguramente, es el reto más importante atravesarlo. Cada año, miles de norcoreanos que escaparon de su país, utilizan automóviles para recorrer miles de kilómetros aguantando cada respiración para evitar las náuseas por no estar familiarizados con los viajes de carretera. Una vez llegada en la parte fronteriza con China, llevan un pequeño cartel escrito en mongol frases como: "Hemos venido de Corea del Norte, llévanos hasta Ulan Bator", "Ayuda! Queremos ir a la embajada de Corea del Sur!", etc. 

 Se agradece muy gratamente la benevolencia por parte del gobierno mongol hacia los desertores norcoreanos. Cerca de la capital mongol, existe un pequeño campo de refugiados para que puedan ser atendidos y posteriormente, ser enviados a Corea del Sur con el estatus de refugiado. Aseguró el gobierno mongol que no habrá repatriaciones forzosas por su parte y que no serán trasladados a China o a Corea del Norte. El papel de la embajada surcoreana y del gobierno mongol hace que los refugiados se sientan cada vez más aliviados una vez llegados a Mongolia, aunque con el aumento de los desertores norcoreanos por esta zona ha hecho que la vigilancia en la parte fronteriza se intensifique. 

 Mongolia tiene una relación amistosa con ambas Coreas. Tiene lazos con Corea del Sur y eso ha sido fundamental la ayuda de este país para que Mongolia tenga un crecimiento económico conveniente y los mongoles valoran positivamente los productos surcoreanos, especialmente en el ámbito de las tecnologías avanzadas. Pero también establece lazos con Corea del Norte al compartir las mismas ideologías socialistas. Cuando los desertores han decidido tomar su camino de la libertad en Mongolia, el régimen norcoreano ha decidido reabrir su embajada en Ulan Bator, que estaba cerrado unos cinco años por falta de fondos, para evitar que los norcoreanos puedan elegir esta vía de escape. 

 Nota 1: Ulan Bator es la capital de Mongolia y está situado en el centro del país. 
 Nota 2: Desde hace algunos años, se ha abierto la posibilidad de enviar a los desertores norcoreanos a Estados Unidos al firmar por parte del gobierno mongol el estatuto de los refugiado y de los apátridas formulado por la ONU.  

1 oct. 2011

Misioneros y asociaciones invisibles


 El papel de estos misioneros y de las asociaciones es especialmente considerada como una amenaza a nivel nacional para los seguidores de la ideología Juche. El propio régimen ha admitido en varias ocasiones que el cristianismo es aquella fuerza invisible que se sienten temidos. Para ello, aplican medidas brutales como el lavado de cerebro exhaustivo, torturas continuadas y la pena capital. Más de la mitad de los que están encarcelados en los campos de concentración son creyentes cristianos. Según expertos del estudio sobre Corea, este movimiento silencioso es una de las principales bases que pueden atribuir al cambio en la sociedad norcoreana. 

 Estos misioneros invisibles actúan especialmente en la frontera entre Corea del Norte y China. En las tres provincias situadas en el noroeste de China, existen cientos de residencias cristianas y asociaciones clandestinas que acogen cada año a aquellas personas que escapan de Corea del Norte al no poder aguantar más la pobreza extrema o por ser perseguido al entrar en la lista de "sospechosos" por parte del régimen. Su cálida bienvenida hace que los norcoreanos se sientan mucho más aliviados aunque eso no significa que evite los controles constantes de las autoridades chinas. Estas iglesias proporcionan necesidades básicas como vestimenta, comida y atención médica. También facilitan información necesaria sobre como poder escapar de China por diversos caminos y llegar seguramente a Corea del Sur, el destino final. 

 La labor de estos misioneros y de estas asociaciones es totalmente extraordinaria. Poniendo en peligro su propia vida, la entrega vehemente de estas personas es digna de admiración. Seguramente la vida de los norcoreanos en China sin estos misioneros podía haber sido mucho más comprometida y ser devuelto a Corea del Norte. Aunque el interés por este compromiso está captando poco a poco la atención por parte de la sociedad surcoreana, americana, canadiense o japonesa, se necesita un apoyo total por los habitantes de estos países. Parece que el interés que se está mostrando es una muy buena noticia. Parece ser que estas noticias siendo oído por la comunidad internacional. 

 Nota: Desde 2005, Corea del Norte se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo para divulgar el cristianismo y para ejercer la libertad religiosa.