27 feb. 2014

Los primeros efectos


 Era increíble como en todos los medios internacionales salió la noticia del informe final de las Naciones Unidas, dividido en nueve partes, relacionado con las violaciones masivas de derechos humanos en Corea del Norte. Durante un año, se entrevistó a más de 320 refugiados norcoreanos poniendo en evidencia la atroz imagen del régimen norcoreano en la comunidad internacional. La respuesta por parte de ellos no tardó en salir. Han tachado del informe como una "falacia" contra su sociedad socialista perfecta y que la existencia de los campos de concentración divididos a lo largo de su territorio es una invención (a pesar de tener pruebas claras a través de las fotografías tomadas por vía satélite). 

 El informe pide que la justicia internacional actúe lo más eficaz posible persiguiendo a los responsables. Entre ellos, el mismísimo líder norcoreano Kim Jong-eun. Sin duda, este anuncio significativo está siendo un quebradero de cabeza para la élite política de Corea del Norte. De forma unánime, casi todos los periódicos han dicho al unísono que deben parar inmediatamente las torturas que con el tiempo, desafortunadamente, se ha convertido en una práctica tan habitual en el país. Gracias a 42 organizaciones de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, Human Rights Watch o FIDH, el informe ha podido salir a la luz después de años de trabajo colectivo. 

 Unos días después de la salida del informe, la noticia sorpresa. Botswana anunció que parará de forma inmediata cualquier tipo de relación diplomática con Corea del Norte explicando que apoya al pueblo norcoreano que padece síntomas de agotamiento y que condena firmemente a los dirigentes del país por los abusos de derechos fundamentales. Ambos países habían firmado en diciembre de 1974 su primer pacto de amistad. Pero parece que cuarenta años después, cada uno deberá tomar caminos diferentes. Enhorabuena por el país africano por la iniciativa. Ahora quedará por observar cual será el siguiente país en coger el relevo. 

Nota: El informe de las Naciones Unidas respecto a la situación de derechos humanos en Corea del Norte está en este enlace. Son 372 páginas y está en inglés aunque existen también algunos documentos en español: 

24 feb. 2014

La despedida y la siguiente fase


 En la entrada del recinto había un cartel gigante dando la bienvenida a los recién llegados ansiosos de ver décadas después a sus consanguíneos. El tiempo establecido para conversar y estar juntos era aproximadamente de 11 horas. La primera fase de esta reunión estaba reservada esencialmente para los solicitantes de Corea del Sur. Una hija que había sido separada de sus padres cuando apenas tenía doce meses de vida y que 63 años después, con algunas arrugas visibles en su rostro, abrazaba por primera vez a su padre que no paraba de decir "Lo siento mucho". Y aquel hombre que no podía contener las lágrimas cuando su hermana se abalanzó hacia él y sin poder soltarle durante algunos minutos.

 Las celebraciones fugaces con la copa de vino tinto en la mano significaban que se acercaba la hora de la despedida. Empezaron a sacar los pañuelos y los sollozos empezaban a sonar consiguientemente por todo el recinto. Se intercambiaban las últimas palabras generosas de cariño y las caminatas que acompañaban hacia los autobuses personificaban una separación dolorosa. Desde las ventanillas de esos vehículos, no paraban de saludar a sus queridos. Y se fueron. Algunos ancianos intentaron trotar para alcanzarles y otros se cayeron al suelo debido al agotamiento mental.

 "Ahora puedo morir tranquilo. He podido ver lo que más quería". Eran las afirmaciones que más sonaban. Y desde mañana, empieza la segunda y última fase. La prioridad, esta vez, tiene los solicitantes (88) por parte de Corea del Norte que esperan reencontrarse con sus familiares (más de 300). En tan sólo dos días se verán las caras y empezarán las caricias, los abrazos y los besos en las mejillas achuchadas. Aunque la cooperación entre ambos países está siendo muy positiva, una vez terminado dicho evento, empezarán otra vez la antipatía por múltiples diferencias. Y los que fueron rechazados, a pesar de haber formulado varias veces la solicitud, siguen esperando una respuesta. 

20 feb. 2014

Es el día


 Tres años después, la esperada reunión ha comenzado. Durante cinco días, 169 personas (81 de Corea del Sur y 88 de Corea del Norte) serán quienes cojan manos que antes eran cercanos pero que fueron distanciando, intercambiarán obsequios y llorarán sin parar. Algo más de 60 años después. Las 120 horas son demasiado cortas comparando con la larga espera que habían hecho. Hace algunos meses esas 169 personas eran 196. Pero que algunos no han podido realizar el sueño de ver a sus familiares. Una anciana apellidada Seo falleció hace apenas 15 días antes de la esperada reunión. Tras meses de espera desde el anuncio de cancelación de dicha reunión por parte del régimen norcoreano, 12 personas no han podido asistir por problemas de salud desde el lado surcoreano. Y apenas existen datos desde el lado norcoreano.

 Según el instituto encargado de elaborar la estadística en Corea del Sur, cada año unos 2.200 ancianos que tienen familiares en Corea del Norte fallecen. El tiempo está siendo especialmente cruel para ellos y la previsión da una valoración bastante pesimista. Aproximadamente 20 años después, la existencia de las familiares separadas llegaría a su fin. Es decir, 80 años después. Cientos de miles de personas, convertidos en ancianos, que no lograron verles a sus familiares mientras que unos miles si que lo han podido. En cuestión de días. La previsión también dice que unas 22.000 personas han fallecido sin poder ver a sus hermanos, hijos o padres.

 Cuando haya llegado el día 23 les tocará dar la despedida. Aquella palabra que podría ser innecesaria. Y las hostilidades seguirán en ambos países. Los familiares corren para que el tiempo no vaya tan deprisa. Habrán dicho: "No te preocupes, que la reunificación llegará muy pronto. Tu aguanta que cuando termine esta pesadilla voy a por ti". Y las décadas siguen pasando. La Guerra Fría acabó ya hace unos 20 años pero Corea sigue dividido. Espero que la historia nos enseñe que los errores del pasado no deberían de repetirse para que una palabra tan incómoda como la separación sea quizá algo inexistente en todas las sociedades que existen en la actualidad. 

17 feb. 2014

El último deseo


 Las primeras imágenes de este vídeo dan una extraña mezcla entre el júbilo y la melancolía. Ocurrió a principios del año 2000. Los pocos seleccionados, convertidos en ancianos, abrazaban a sus hermanos o padres. No eran capaces de separarse durante horas y constantemente llamaban sus nombres. Oak-hee, Oak-hee, Oak-hee. Sí, hermana mía. Aquí estoy yo. Se mostraban fotografías e intercambiaban gestos. Desde el año 2000, cuando se celebró por primera vez, dichas reuniones se produjo hasta 17 veces. La última, en 2010. A partir de ese momento, comenzó la tensión entre ambos países. Y hasta ahora, no se realizó ninguna reunión familiar.

 Y llegó la noticia. Desde el día 20 hasta 25 de febrero de 2014, habrá en un punto intermedio el encuentro número 18. Especialmente gracias a la mediación de la Cruz Roja de ambos países. Pero es triste que solamente unos cientos de personas fueran los venturosos para acercarse, después de décadas, a sus familiares. Los cientos de miles de aquellos niños que recorrían el territorio sin conocer, durante la guerra, cuál era el bando correcto para refugiarse no tendrán las mismas oportunidades de encontrar a sus consanguíneos a pesar de haber realizado de solicitud. Esto es un paso importante. El gobierno surcoreano debería insistir más en este tipo de política de reunificación. Aunque sea difícil mediar con un régimen tan peculiar como la norcoreana.

 Aún quedan tres días. Se espera que durante estas 72 horas no haya una declaración imprevista de Corea del Norte, como pasó a finales de 2013. Los preparativos siguen en marcha. Los últimos detalles son supervisados con minuciosidad. Los últimos deseos de aquellos niños que con el tiempo se envejecieron no son nada caprichosos. Sino un derecho. Hablar durante toda la noche con sus familiares, llorar entusiasmado secando las lágrimas del contrario, cantar canciones tradicionales que sus profesores les enseñaban. Cosas cotidianas. Pero parece que los deseos de la mayoría no serán cumplidos. Mientras, siguen esperando aquel día.  

13 feb. 2014

Los intercambios bárbaros


 La relación de hermandad establecida entre China y Corea del Norte no se había destacado precisamente por la equidad que tanto realzaban a lo largo de las décadas anteriores. Aunque hubo conexiones culturales e ideológicas China era reticente a compartir algunas cosas valiosas que tenían en casa. Mientras tanto, el régimen norcoreano, quizá, era bastante inocente en cuanto a este vínculo y anualmente aportaba grandes cantidades de minerales y troncos de maderas llevados en impresionantes camiones para que China no perdiera la confianza en ellos. Las ciudades fronterizas como Musan o Hyesan carecían de su creación natural con los años. El verde desapareció hasta quedarse en un pasaje grisáceo y apagado.

 Cuando llegó la hambruna de los años noventa, Corea del Norte seguía aportando grandes cantidades de pétreos y leños a su país hermano. Miles de personas caían al mes sin poder pedalear hacia el camino de la supervivencia y China aportó solamente cáscaras de maíz limados hasta quedarse en polvo. Era un objeto que no puede comer adecuadamente el ser humano. Tanto que ni siquiera los cerdos, que son unos omnívoros, rechazaban ingerirlas. Pero no había remedio. De alguna forma tenían que rellenar el estómago. Así durante varios años hasta que la situación se recuperaba aunque las consecuencias eran bárbaras.

 Durante los últimos años, con los resultados de incertidumbre por el ensayo nuclear, el nexo de ambos países no está en el mejor momento. Incluso hubo una advertencia por parte del régimen chino. Si no paraban los ensayos, iban a suspender la ayuda financiera que se distribuía de formal anual. Entonces, el régimen norcoreano pensó en una idea. Si China colabora en deportar a los desertores norcoreanos que huían por el hambre, iban a contribuir más madera de calidad a las autoridades chinas para fomentar la industrialización de la zona. Como siempre, las víctimas son los inocentes. Aquellos 250.000 norcoreanos que siguen deambulando por la tierra china en busca de aquella cosa que siguen desconociendo. 

9 feb. 2014

Las solicitudes


 Sonó la noticia. Pero tímidamente. Según la Oficina de Inmigración de Rusia, un poco más de un centenar de personas, todos provenientes de la zona este de Siberia trabajando en la talla de árboles bajo la vigilancia del régimen norcoreano. Las solicitudes de asilo provisional acaban de ser registrada en dicha institución y por el momento, hace falta esperar. Quizás unos años hasta que salga una resolución favorable. Hasta la fecha, los que han estado en dichos campos de trabajado habían superado unas veinte mil personas. Todos hombres. Sin contar los que fallecieron por accidentes laborales frecuentes o por agotamiento extremo. Hace algunos años, escapar de la zona de trabajo era una misión casi imposible pero con el tiempo el número que desertaron aumentó en miles. Y siguen vagabundeando por la inmensa tierra rusa.

 Un hombre de unos cuarenta años decía que se despertaban por la madrugaban, desayunaban e comenzaban a trabajar desde las seis. Antes de que saliera el sol. A cuarenta bajo cero. Y terminaban a las once de la noche. Con el insuficiente descanso por medio, ellos tenían días de fiesta únicamente en el primer día del año lunar y los cumpleaños de los líderes ya desaparecidos. Vieron como sus salarios eran entregados en su totalidad a los jefes de los campos de trabajo para llegar finalmente al bolsillo de la élite política norcoreana. Confía que les concederán el asilo desde que la noticia de los trabajadores norcoreanos en Rusia se hizo bastante eco hace algún tiempo. La denegación de las solicitudes supondría la deportación inmediata de los peticionarios poniendo en peligro sus vidas una vez que lleguen a su país de origen.

 Nota: A continuación, os dejo un extracto de un programa de televisión surcoreana sobre los norcoreanos que trabajan en Rusia.

7 feb. 2014

La historia de la medallista olímpica

Han Pil-Seung y Han Pil Hwa

 Los Juegos Olímpicos de Invierno celebrado en Sochi acaban de dar pistoletazo de salida y los amantes de los deportes de hielo y nieve disfrutarán durante 16 días competiciones en 15 disciplinas. Aunque estos Juegos han batido récords de participación con 88 delegaciones de los cinco continentes, Corea del Norte no ha podido celebrar este festival deportivo al no poder enviar a sus atletas por sus escasas participaciones en diversos torneos puntuables para estos Juegos. También se debe la ausencia del país debido a la muerte repentina de Jang Song-Taek que hasta entonces era el máximo responsable del comité olímpico norcoreano.

 Hoy quería hablar una de aquellas numerosas historias de separación en la península de Corea relacionada con el deporte. Han Pil-Hwa se convirtió en la primera medallista olímpica que provenía de Asia obteniendo en un segundo lugar en la carrera de 3.000 metros en la modalidad de patinaje de velocidad durante los Juegos de Innsbruck (1964). Acababa de nacer una leyenda y recibió innumerables condecoraciones por Kim Il-Sung. Desafortunadamente no puedo estar en la siguiente edición de los Juegos Olímpicos (Grenoble 1968) por razones desconocidas pero estaba dispuesta a participar en 1972 que se iba a celebrar en Sapporo, Japón. Mientras tanto, en Corea del Sur, un amigo de su hermano le mostró el rostro de Pil-Hwa e inmediatamente dijo: "Es mi hermana, es ella. Sin lugar a dudas".

 Gracias a la iniciativa del periódico japonés Asahi, se promovió una primera llamada telefónica entre ellos. Se escuchaban las voces y lloraban. Los treinta minutos de conversación parecieron demasiado cortos y pidieron a ambas delegaciones un encuentro entre estos hermanos. El hermano de Pîl-Hwa, Pil-Seung voló a Tokio para la confluencia pero a última hora, por diferencias políticas e ideológicas, dicho acercamiento no se produjo. Ella se retiró después de los Juegos de Sapporo después de quedarse novena en la misma distancia de patinaje de velocidad. 19 años después, ya convertida en delegada norcoreana para estar en los Juegos Asiáticos de Invierno en Sapporo, por fin se produjo la aproximación. Gracias al esfuerzo de anónimos y algunos políticos que querían verles juntos. Se abrazaron y lloraron. 40 años después. Se permitió estar juntos durante una hora en el comedor del aeropuerto. Se intercambiaron obsequios. Abrazaron por última vez y se marcharon ante la multitud. Con el deseo de poder ver otra vez. Y desde entonces, pasaron 23 años.

El momento de encuentro en el aeropuerto de Sapporo

4 feb. 2014

Las víctimas invisibles


 En este vídeo, se puede ver como algunos familiares, en su mayoría pescadores que buscan ganar el sustento por la costa oeste de la península navegando durante horas interminables en lo más profundo de las aguas bravas, son víctimas de la abducción dirigida por el régimen norcoreano en la actualidad. Quizá es la parte más desconocida de la historia del secuestro silencioso desde que se hizo eco en la comunidad internacional sobre el suceso de alejamiento de los ciudadanos japoneses durante décadas anteriores. Algunos familiares, como sale en vídeo, no ven a sus padres o hermanos durante más de veinte años. Y si vuelven, no son las mismas personas que anhelaban abrazar a sus hijos. Si no, convertidos en espías que deben cumplir sus objetivos de transmitir información al régimen.

 Parece que la pesadilla ha vuelta e incrementa la tensión en la zona. También se destaca en el vídeo la negativa del gobierno surcoreano en actuar de forma activa en este asunto y que son sus propios familiares de los abducidos quienes quieren tomar medidas casi improbables para traer de vuelta a su familiar alejado forzosamente. Algunos habrán convertido en leales al régimen norcoreano o que otros habrán resistido a ser férreos suyos y que han sido enviados a campos de concentración sometido a tormentos físicos y psicológicos hasta que partes de sus cuerpos empiecen a desprenderse por el agotamiento total.