6 oct. 2011

Vía de escape (Parte 2: Cambio de nacionalidad)


 Otra de las vías de escape desde Corea del Norte con destino a Corea del Sur es cambiando temporalmente de nacionalidad. Existen brokers en China que esperan y negocian con los recién llegados para que puedan coger un avión desde Pekín rumbo a Seúl con pasaportes falsos chinos. Para ellos, es una forma de hacer negocio y para los desertores, el alto coste de la libertad ya que el precio de tener su "pasaporte" chino cuesta alrededor de diez mil dólares americanos. Una vez efectuado el pago, alrededor de 800 dólares son destinados para la elaboración "casi perfecta" del pasaporte, unos cinco mil dólares para el soborno hacia los funcionarios chinos de la aduana y el resto del dinero, es el beneficio del broker. Antes de partir hacia las tierras surcoreanas, tienen que firmar un acuerdo de pago una vez llegado ahí. 

 Una vez llegados a Corea del Sur, los norcoreanos se asombran del aeropuerto internacional de Incheon. Para ellos, cada esquina del aeropuerto se rebosa de libertad. Se sorprenden gratamente del orden y de la limpieza del aeropuerto. Para evitar problemas mayores con los brokers, se dirigen hacia los aseos y rompen el pasaporte falso, se dirigen hacia el control de la entrada y se declaran: "Soy de Corea del Norte, por favor, necesito vuestra ayuda". Minutos más tarde unos agentes del gobierno surcoreano les llaman y así empiezan una vida totalmente distinta a la norcoreana. Ya establecidos en distintas partes de Corea del Sur, empiezan a trabajar para pagar los diez mil dólares pendientes con los brokers. Esta vía de escape ha sido muy demandada por los norcoreanos ya que era la forma más rápida de llegar a Corea del Sur pero también es una de las más peligrosas. 

 Existen algunos norcoreanos que cambian de imagen y que niegan a pagar el dinero acordado con los brokers. Entonces entran en un conflicto que puede acabar en consecuencias demasiada peligrosa como el asesinato de manera silenciosa o el secuestro con destino a China para que sea deportado a Corea del Norte como motivo de venganza. Muchos no tratan de contar su vía de escape a personas extrañas por que eso supondría poner peligro en sus propias vidas y que existen espías norcoreanos escondidos y disfrazados como ciudadanos normales en China o incluso, en Corea del Sur. Muchos refugiados norcoreanos quieren contar sus propias historias, pero bajo seudónimo o prefieren permanecer en el anonimato más profundo. 
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