31 may. 2011

Los ladrones


 Los ladrones habituales detenidos en las cárceles norcoreanas, repiten el mismo acto en numerosas ocasiones independiente del sitio. Cuando nadie les está vigilando entran en el almacén, roban comida y se lo comen o se reparten entre sus mejores compañeros de la celda. O incluso roban comidas de los visitantes que vienen a ver a sus familiares encarcelados. Las peleas por consecuencia de estos actos son constantes y no existen por ahora, medidas cautelares para evitar casos mayores. En caso de ser descubierto, su pena puede ser alargada hasta los seis meses.

 En las cárceles norcoreanas, suceden diversas anécdotas. Algunos condenados (los ladrones, especialmente) no cumplen su horario laboral cumplimentado por la administración local fingiendo una enfermedad grave.. Para estos casos, los soldados les dan comida de peor calidad para que así la próxima vez no vuelva a ocurrir. Hay castigos severos como estar arrodillado en una habitación totalmente oscura durante una semana. Existen castigos (desconocidos) que dañan psicológicamente a muchos presos condenados por robo y llegan a sufrir algún tipo de discapacidad o llegan a morir.

29 may. 2011

La ayuda utópica


 Parece ser que la solidaridad está condenada a ser humillada en tierras norcoreanas. Parece ser que las buenas personas están condenadas a ser unos delincuentes. Los niños de la flor, que cada día se levantan para buscar un trozo de pan, son considerados como los "inservibles para la sociedad perfecta" por parte del régimen. Intentar ayudar a estos niños puede ser una golosina mezclada de odio y humillación por los habituales soldados norcoreanos para hacer discursos de absoluta incoherencia. 

 Había recientemente un caso que una persona anónima que viajaba en el tren le sobraba la comida (fideos instantáneos y pan) y no sabía que hacer. Por la ventana, asomaban varios niños de aspectos frágiles aprovechando la presencia de numerosos pasajeros para ver si podían tener algo de comer. La persona anónima abrió la ventana y en un pequeño paquete dio toda la comida. Más tarde, unos soldados entraron en el vagón del tren y obligó al conductor que parase el tren. 
- Hasta que alguien diga quien ha sido el que ha dado la comida a estos "inservibles", este tren no despegará. 
 En medio de la incertidumbre, la persona anónima se levantó y dijo:
- He sido yo. Me ha sobrado la comida y sólo quería darles un poco a estos niños que parecían que tenían hambre. 
- ¿Crees que somos pobres? Estás hablando con el mejor país organizado que hay en la actualidad. Aquí nadie da limosna. Lo llevas a tu destino o lo tiras en un basurero. Como sigas haciendo este acto, te detendremos.
 Después de treinta minutos de discusión, el tren volvió a arrancarse. La persona anónima se ha quedado completamente anonadada con el comportamiento de los soldados. Y molesto de la crueldad de un país donde el término "ayuda" estaba en el mundo de la utopía.

27 may. 2011

Escondidos por el día, activos por la noche


 Tumen, el río que divide ambos países y que hace proliferar grandes cantidades de pueblos y pequeñas ciudades, también es zona de actividad de los niños de la flor. Estos niños saben como cruzar la frontera entre  Corea del Norte y China sin que los soldados de ambos países les detecten. Con sus cuerpos debilitados, atraviesan montañas y recorren bosques en busca de comida y compañía. Los familiares de muchos de ellos han muerto de hambre y ellos han aprendido por sí solos como sobrevivir. Conocen los sitios con todo detalle. 

 Por el día, se dedican a pasear por los montes pero de manera silenciosa para que los soldados situados en la frontera no les descubran. Caminan y saltan como conejos, sin dejar huellas. La rapidez y la improvisación son sus principales ventajas para no acabar en el "centro de reeducación". Y por la noche, bajan de los montes como si fueran unas ratas y roban productos de primera necesidad como ropa y comida. Cuando las víctimas se levantan y ven que les han robado gritan con desesperación: ¡Mi comida! ¡Mi ropa! La intervención de la fuerza de seguridad es inmediata pero inútil. Estos robos por parte de estos niños son frecuentes en la zona china. Estos robos son cada vez más frecuentes en la actualidad que hace varios años con el aumento de los niños de la flor. Ambos países están tomando medidas para reducir el índice de robo pero esas estrategias parecen ser insuficientes. 

25 may. 2011

Montaña de cadáveres


 En estos últimos años, la mortalidad infantil ha aumentado de manera muy preocupante. No existen datos concretos de la mortalidad ya que el régimen no lo facilita para evitar la presión de la comunidad internacional por su lamentable gestión. Pero por diversos medios de comunicación se pudieron ver noticias del descubrimiento de cadáveres transfigurado en montañas, en los campos de cultivo o en rincones de cada ciudad norcoreana. La desnutrición crónica entre la población infantil se ha disparado en los últimos años. Hay jóvenes de 20 a 25 años que tienen el aspecto de quince y sus cuerpos están esqueléticos y presentan cierta dificultad a la hora de caminar. 

 Estos niños/as no tienen voz y al intentar expresar algo, una mano invisible lo impide mediante amenazas. No tienen fuerza al hablar, al caminar y al respirar. Son ignorados por la sociedad norcoreana y son tratados como animales. Hace unos meses, se hizo eco la noticia de una joven que vagabundeaba por los campos que intentaba tragar pastos para conejos. Su cuerpo estaba tan debilitado que no podía incluso respirar con normalidad. Pocos días después, murió. Cientos de miles de niños/as norcoreanos/as ven como la fantasma del hambre obstaculiza su dignidad llevándoles hacia el camino de la montaña de cadáveres. 

24 may. 2011

Los niños de la flor


 Así lo llaman a estos niños que por sus condiciones económicas no pueden ir a la escuela y son obligados a vagar por las calles o vender leña en los mercados. Se juntan entre ellos e incitan una pequeña dosis de violencia a jóvenes de otros barrios, también en la misma situación. Anteriormente estos niños de la flor no llevaban ropa por las calles pero ahora, al menos, llevan complementos y vestimentas adecuadas. Pero sigue habiendo jóvenes que van descalzos porque no se lo pueden permitir. Muchos jóvenes que pierden la ilusión de vivir acaban siendo un niño de la flor y vacían todos los contenedores de basura de la ciudad en busca de una comida. Esto hace que el analfabetismo esté creciendo constantemente en Corea del Norte. 

 Algunos periodistas han preguntado a estos niños: ¿Qué te gustaría hacer en el futuro? Ellos han dado una respuesta con una madurez inhabitual: "Yo quiero ser médico y ayudar a un montón de personas y verle sonreír a la gente. Eso a mi me llena como persona. Pero no puedo. Soy muy pobre y jamás seré un médico ni siquiera el ayudante del doctor. Hoy, mañana, pasado y todos los días tengo que ir ahí fuera a buscar trozos de ropa que sea al menos útil para vender en el mercado. Este es mi vida, espero que nadie tenga mi vida y así poco a poco me haré viejo y moriré sin que nadie sepa quien soy, sin ayudar a las personas, algo que siempre he querido". Mientras tanto, limpiaba las lágrimas con sus manos desaseadas. 

20 may. 2011

Diversas fuentes de energía


 La electricidad es tan escasa en las escuelas norcoreanas que hay un movimiento consentido por parte del régimen para recaudar cualquier tipo de objetos para intentar generar energía. Cuando se inicia la campaña de recogida de materiales para la producción de energía, los profesores avisan a todos los alumnos yendo clase por clase. Como diversas fuentes de energía podemos encontrar corchos, metales casi inservibles, trozos de aluminio, piel de conejo, palos de cobre, goma de las zapatillas, semillas de frutas o de flores. Se recogen alrededor de una veintena de productos diferentes.

 En cada escuela, es obligatorio entregar al régimen central una parte de los materiales. Por ejemplo, a cada alumno se les obliga a traer cinco kilos de metal o diez unidades de piel de conejo. Los que no pueden hacerlo, deben entregar una pequeña cantidad de diez wons. Los estudiantes que no pueden permitir ambas cosas son humillados delante de sus compañeros. Estos actos son tan repetitivos que algunos alumnos/as no regresan jamás a una escuela y acaban ejerciendo labores domésticas. Muchos son quienes quejan del trato discriminatorio que reciben en las escuelas por su condición económica. Para muchos, este movimiento de recogida de materiales provoca cierto enojo y angustia. 

18 may. 2011

Alumnos bien uniformados, profesores encogidos


 Mientras los alumnos vienen con sus arreglados uniformes y con zapatos que asustan con tanto brillo, los profesores sienten una ligera vergüenza viendo sus vestimentas y exclaman: "¿cuanto dinero habrá gastado estos padres por la vestimenta de sus hijos?". Los propios alumnos, al ver a los profesores con sus vestimentas con colores simples, ya no sienten el mismo respeto que tuvieron hace varios años. Ya que la mayoría de los profesores se dedica a hacer actividades laborales extraordinarias como vender productos en el mercado de la ciudad o recibir constantemente la ayuda de los padres de considerable poder adquisitivo, el respeto hacia ellos fue descendiendo de forma ilimitada. 

 El sueldo mensual de los profesores no se está operando de manera puntual. Además los precios de todo tipo de productos han tenido una subida violenta que sus familias corren un serio riesgo de caer en el caos de la pobreza extrema. Algunos profesores, con esta situación, dejan su profesión que soñó desde la infancia y es abocado a dedicar a tener otro empleo como ser vendedor o a salir de Corea del Norte cruzando la frontera. Pero no es fácil dejar la profesión por el seguimiento del régimen y su posterior castigo duramente con enviar a campos de maíz y trabajar ahí durante horas. Es por eso, que mucho no se atreven a dejarlo. 

 La diferencia de las vestimentas también es notable entre los alumnos. Mientras unos pocos presumen de sus limpias camisas y de la corbata roja sin mancha, muchos caminan con la cara mirando el suelo para que nadie les mire de lo arrugado que están sus camisas y para que nadie les vea su corbata y pantalón añil cubierto de manchas y de arena. Esto sucede en todos los rincones del país, desde las ciudades hasta los pueblos más aislados. 

16 may. 2011

Dar las clases con hambre


 En una escuela norcoreana, muchos profesores enseñan a sus alumnos con el estómago vacío. Pero también son los propios alumnos que caminan despacio por los pasillos de la escuela para intentar no gastar mucha energía. En esta escuela, más de la mitad de los alumnos sufren desnutrición leve. Con fideos preparados por el mediodía y con sopa de verduras por la cena aguantan el día entero. De estos alumnos, sólo el 30% comen arroz de maíz ya que sus padres tienen algo más de ingreso económico con la venta ambulante en los mercados trabajando durante horas interminables. Y el 10% de estos alumnos ya proceden de familias más estables que consiguen comer tres veces al día. 

 Los/as maestros/as tampoco libran del hambre. La mayoría de los profesores no comen lo suficientemente  durante el día y cuando es por la noche llegan a sus casas y vacían un plato de fideos recién preparado. Traer comida preparada a la escuela es todo un lujo para los alumnos y para los docentes. Muchos profesores también ingieren arroz de maíz en vez de arroz del trigo por su precio asequible. Incluso hay casos donde los profesores piden a sus alumnos pudientes para que les inviten a sus casas sólo para comer. Pero este acto se ha expandido tanto que los padres de estos alumnos empezaron a perder el respeto hacia los enseñantes. 

 Algunos profesores han preparado otras alternativas para evitar el hambre: vendiendo alcohol a escondidas. Después de su trabajo de docente, el/la profesor/a empieza a recorrer por toda la ciudad en busca de un cliente capaz de comprar sus productos. El sueldo del docente es tan miserable que la mujer de un profesor empezó a trabajar para que su familia no se desaparezca por culpa del hambre. Mientras su esposo enseña a sus alumnos, la mujer está sentada en un rincón del mercado vendiendo tortitas dulces de arroz. 

15 may. 2011

Educación ¿obligatoria?


 Hasta los años noventa se valoraba altamente el trabajo y la dedicación de los educadores. Los/as docentes enseñaban a sus alumnos/as implicando la importancia de aprender y repetían cada día que sólo la educación podía hacer que las personas podían alcanzar sus metas y objetivos. Era una técnica de enseñanza para que los estudiantes sepan por ellos mismos el valor de la educación. Durante aquellos años, la educación estaba en su parte más activa en la sociedad norcoreana. 

 Pero con la gran crisis alimentaria, la importancia de la educación fue bajando bruscamente. La calidad educativa norcoreana está siendo pisoteada y los profesores, en vez de enseñar con dedicación, obligan a sus alumnos a memorizar textos interminables y difíciles. Este proceso se repite una y otra vez cada día que los alumnos tienen menos ganas de ir a las escuelas para aprender. Muchos de ellos, víctimas de fracaso escolar y del temor de los profesores incompetentes, acaban en la calle dedicando a recoger basura o con más suerte, trabajando en las minas próximas tragando sustancias tóxicas en inmensas cantidades. Al final, estos pequeños principiantes mineros acaban contrayendo enfermedades respiratorias graves, pasan el día derribado en el suelo y observando, con la mirada perdida, la puerta principal de su casa. 

 Nota: Pocos profesores son capaces de inculcar a sus alumnos con su forma de enseñar de calidad mientras que la mayoría de los docentes siguen el pésimo modelo de "memorizar-escribir". 

13 may. 2011

Sin libros de texto y escribiendo en osaris


 Miles de estudiantes de primaria y secundaria iban al colegio a disfrutar de la vida académica pero no llevaban las herramientas más importantes: los libros del texto. Hasta el año 2003, en muchas escuelas, la inversión educativa era precaria que sólo los profesores/as tenían libros de texto. Los alumnos ansiaban tener un libro de texto, sea de matemáticas o de lengua coreana, para llegar a casa y repasar de lo que ha aprendido. Eran muchos quienes llevaban en sus mochilas un lápiz y un cuaderno heredado de sus hermanos mayores. La situación de las escuelas de las ciudades principales norcoreanas eran similares que los/as alumnos/as usaban libros de texto de años anteriores. Además, la calidad del papel del libro era pésima ya que estaba fabricado con papel de maíz y se rompía con una gran facilidad. En 2004, se editó un nuevo libro de texto pero la inversión a la educación por parte del régimen seguía siendo precaria que estos libros se tenían que compartir entre un determinado grupo de chicos/as. Sólo los/as alumnos/as de la élite norcoreana disponían de varios libros de texto por cada persona y el papel era de mejor calidad. 

 Unos pueden tener los mejores lápices o los mejores cuadernos según sus condiciones económicas. Muchos padres no pueden permitir unos cuadernos recatados para sus hijos y acaban comprando cuadernos de bajísima calidad que cuando uno escribe en esas hojas, se requiere mucha fuerza para que los caracteres aparezcan. Estos cuadernos se venden en los mercados por 5 wons. Los cuadernos de calidad media cuestan alrededor de 50 wons y las de buena calidad cuesta 300 wons (solo accesible para la minoría pudiente). El gasto de material escolar suele rondar los mil wons si se trata de calidad excepcional. Cuando se agotan los cuadernos de cinco wons, no hay otra manera que comprar hojas hechas de maíz (también son llamados osari) que al doblarlo se rompe al instante. Además en estas hojas no se pueden borrar los escritos porque en caso de hacerlo, la hoja se desprendería y se rompería en trozos. 

 La mayoría de los/as estudiantes están en una situación que tienen que usar los osaris cada día. También son muchos los padres que intentan dar lo mejor para sus hijos comprando uniformes de la escuela, mochilas, zapatos, etc. Para ello, trabajan todo el día en pleno sol en el mercado vendiendo cualquier tipo de productos. La falta de papel está siendo un problema muy grave dentro de la sociedad norcoreana ya que eso supondría el incremento a largo plazo del analfabetismo y del fracaso escolar. Mientras tanto, el régimen sigue defendiendo la educación gratuita y socialista pero sin escuchar a las peticiones más básicas de sus ciudadanos. Algunos han tenido una brillante idea de utilizar los osaris para fabricar un nuevo tipo de papel mezclando una sustancia química. Pero en Corea del Norte, la precariedad de aquella sustancia y la intención de ayuda del régimen es totalmente nula que finalmente esa fulgente idea se ha convertido en humo. 

 Nota: En Corea del Norte, es obligatorio llevar uniforme en la educación primaria y secundaria. 

11 may. 2011

Clases particulares


 Los estudiantes de familias pudientes pueden permitirse clases personalizadas. Los profesores particulares van a las casas de los alumnos para enseñar distintas asignaturas como el coreano, las matemáticas o la física. Pero también existen profesores especializados en materias no facilitadas para la mayoría de la población como el inglés, la informática o la tecnología. En el caso de lengua extranjera, anteriormente se impartía clases particulares de ruso por la vinculación estrecha de Corea del Norte con la Unión Soviética antes del fin de la Guerra Fría. Pero con la crisis económica, la demanda del inglés ha aumentado vertiginosamente entre las minorías ricas. Cabe mencionar que el inglés, poco a poco, está también siendo accesible a la gente común. Los encargados de dar estas clases suelen ser profesores retirados en el mundo de la enseñanza. Para ellos, es la única vía de seguir manteniendo a sus familias.

 Los alumnos pagan a sus profesores particulares alrededor de 5.000 wons a 10.000 wons pero estos precios dependen de la calidad y del servicio de cada profesor. Pero estas cifras estrafalarias no son asequibles y permisibles para la mayoría de la población norcoreana. Las clases particulares, según las leyes norcoreanas, están prohibidos pero el control del régimen es mínimo en estos asuntos y se deja una cierta pero mínima libertad para ejercer estos cargos por la gran insostenibilidad de la economía del país. Estos servicios se realizan en la más absoluta intimidad. Aún así, estos maestros se disfrazan o disimulan ser vendedores del mercado para no levantar sospechas de los vigilantes y caminan donde haga falta en busca de una nueva oportunidad que les han dado. 

10 may. 2011

Los cigarrillos, sus cajetillas y dólares americanos


 Para ingresar en una escuela superior de las principales ciudades norcoreanas hace algunos años, los cigarrillos de alto valor (especialmente estadounidenses) eran los regalos perfectos para que sus hijos pudieran ingresar en estos centros ya que eso auguraría "el camino abierto". En la actualidad, unos padres desesperados por la situación actual pero con ganas que sus hijos entren en escuelas especiales, preparan en cajetillas de cigarrillos de una marca japonesa o americana dólares americanos enrollados. El "precio" de un futuro mejor y de la satisfacción de estas familias suele ser de 500 o 600 dólares americanos.

 Aunque Corea del Norte defienda su limpieza en las instituciones públicas, dentro de aquellos sitios están totalmente corrompidos ya que los funcionarios aceptan estos sobornos para también salvar a sus familias de la pobreza que asola todo el país porque sus sueldos son menesterosos. Corea del Norte se ha convertido en aquel sitio donde los alumnos más brillantes y trabajadores pero pobres en los que trabajan hasta horas interminables con sus padres para salvar a la familia y que los alumnos mediocres y caprichosos pero opulentos en los futuros dirigentes del país.

9 may. 2011

Los niños de la guardería


 En las guarderías norcoreanas existen dos clases de niños: unos son de familias pudientes que vienen con sus estuches de múltiples colores, cuadernos con hojas blancas, lápices de colores bien afilados y con mochila de diseño. Estos niños vienen cada día presumiendo de sus materiales y demuestran una cierta prepotencia ante otros niños y ante las profesoras. Además son caprichosos a la hora de pedir comida y si sus deseos no son cumplidos, la horrible voz de lloro de un niño es su arma más frecuente.  

 Otros, la gran mayoría, son los niños procedentes de familias humildes que vienen con ilusión a la guardería e intentan pasar el día lo mejor posible jugando a escondidas con sus mejores amigos y comiendo tartas de arroz que preparan las cocineras de la guardería. Estos niños traen como herramienta escolar un pequeño lápiz a punto de desaparecer, un cuaderno heredado de sus hermanos mayores y una pequeña mochila de color monótono. En la guardería es donde mejor se sienten estos niños ya que comen lo suficientemente para no pasar hambre como en sus casas. 

 Los niños de familias humildes sufren una especie de acoso escolar (física y verbalmente) por parte de los niños de familias pudientes escuchando frases: "Mi padre me regalo un juguete súper bonito en el día de mi cumpleaños y tú, ¿no tienes esto verdad?" o  directamente, "¡Eres un pobre!". Mientras que son humillados, estos niños permanecen en silencio ya que una acción contraria puede provocar consecuencias que afectan directamente a sus padres. Estos niños, que tienen alrededor de cuatro o cinco años, transmiten una madurez extraordinaria al saber lo que puede pasar a sus padres si bofetean a los niños ricos. Mientras los niños pudientes gritan por todos los sitios, los niños humildes juegan en la más absoluta discreción. 

6 may. 2011

El esfuerzo de los padres


 Las infraestructuras educativas norcoreanas están muy deterioradas que necesitan planes de reforma urgente. Pero la inversión del régimen a la educación, algo que ellos defienden fielmente, es tan mínima que no hay vías para sacar fondos necesarios. Por ejemplo, en el crudo invierno de diciembre, los alumnos de todas las edades tienen que traer todas las chaquetas posibles de sus casas para combatir el frío. Los profesores imparten sus docencias con las manos heladas y sus labios se ponen azules y se tiemblan cada cierto tiempo.

 Para intentar paliar el deterioro de las escuelas, los padres fueron los que se levantaron de sus casas y llevaron materiales de primera necesidad (tablas de madera, hilos de hierro y plástico) para que sus hijos pudieran estudiar en mejores condiciones. Estos padres, junto a los profesores, dedican en sus tiempos libres a reparar daños estructurales de la escuela y en invierno, se colaboran para traer carbón para calentar cada aula posible. Y así, las escuelas empiezan a tener un nuevo aspecto gracias a los esfuerzos de los que piensan que la educación es el pilar fundamental para sus hijos.

 Nota: Estos padres provienen de familias pobres ya que las familias pudientes no suelen actuar activamente en la reforma de las escuelas deterioradas físicamente.  

5 may. 2011

La decadencia de la educación gratuita


 La educación norcoreana ha destacado principalmente por su gratuidad y sigue siéndolo, pero algunos profesores reciben ciertos "regalos" (o dinero) por parte de los padres para que sus hijos tengan mayor atención en sus clases. Con estos actos, el colegio se ha ganado un nuevo nombre: "el lugar de mayor intercambio de dinero". No sólo dan dinero a los profesores sino que "invierten" dinero en la mejora de las infraestructuras aportando como ejemplo, calefacción en invierno. 

 Estos actos perjudican gravemente a los demás alumnos cuyos padres no pueden, en cierta forma, dar dinero a los profesores. Sus hijos, aunque sean uno de los más brillantes alumnos con unos expedientes académicos excepcionales, están condenados a vivir en la pobreza en mayor parte de sus vidas. Estos padres intentan ocultar su rabia por estos actos tan vergonzosos por parte de los educadores. Estos padres no tienen la manera de protestar estos sucesos a alguna administración porque la corrupción está completamente dominada dentro de aquella esfera. A ellos solo les queda tragar sus propias lágrimas llenas de ira. 

4 may. 2011

Aquellos alumnos desaparecidos


 En los pequeños pueblos de todo Corea del Norte, en el año 2005, los alumnos desaparecieron uno a uno estando en una clase, con una capacidad de treinta personas, ocho alumnos uniformados y sentados en una posición muy correcta. En otras clases incluso el número desciende más aún, cifrando en uno o dos alumnos. En las clases del primer curso de la educación secundaria se oían los característicos gritos de los adolescentes pero aquellos gritos poco a poco se disminuyeron cuando llegaron a las clases de bachillerato. Son muchos los padres que no ven necesario que sus hijos/as sigan estudiando en los institutos e instan que trabajen para traer una pequeña cantidad de ingreso a la familia. Muchos son familias pobres quienes abogan por esta decisión obligatoria y a la vez, lamentable. Muchos de estos jóvenes ayudan a sus padres a cultivar legumbres en el campo o roban carbón en las minerías más cercanas. 

 Los alumnos procedentes de grandes ciudades tienen suficiente apoyo económico por parte de sus familias para ir a los institutos (los datos estadísticos indican que casi el 90% de jóvenes de estas edades van a las clases, sean matinales o nocturnas). Pero cabe recordar que muchos son familias pudientes, hijos de militares de altos cargos o simplemente colaboradores estrechos con el régimen. Pero ¿que estarán haciendo aquellos chicos/as que siempre quisieron ir al colegio pero que no pueden? Cada día rebuscan el basurero para ver si hay algún trasto de cierta utilidad para venderlo en el mercado cercano o simplemente vagabundeando por la ciudad sin saber qué hacer en el futuro o simplemente son desaparecidos sin dejar rastro. Sólo Dios sabe dónde están aquellos jóvenes. 

2 may. 2011

La continuada ausencia de los alumnos


 En una clase de una escuela de Corea del Norte cabe aproximadamente 45-50 alumnos pero aquella cifra poco a poco iba reduciendo hasta llegar al 70% de la capacidad total. Algunos de los ausentes han sido víctimas directas de la pobreza extrema que asola el país y otros acabaron trabajando con sus padres o vagando por las calles de las ciudades y así, convertidos en un "niño flor". Son muchas horas caminando intentando conseguir llenar sus vacíos estómagos con alimentos mezclados con arena. Este incremento de ausencia está presente especialmente en los pueblos y en las ciudades pequeñas del país. 

 Además de las escuelas, la cifra de los bebés de las guarderías también está disminuyendo de manera constante. En una guardería central de un pequeño pueblo había aproximadamente 25 bebés. Con el tiempo esa cifra ha disminuido hasta ocho. A estos bebés no se le distribuye suficiente nutrición y sus caras son cada vez más pálidas. Sus madres intentan darle todo lo posible e intentan que no cierren sus pequeños ojos ya que eso significaría una muerte lenta de estas criaturas pero estos ojos se cierran y sus almas ya están en otro sitio. Y las madres lloran durante días hasta quedarse sin fuerza.