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4 feb 2014

Las víctimas invisibles


 En este vídeo, se puede ver como algunos familiares, en su mayoría pescadores que buscan ganar el sustento por la costa oeste de la península navegando durante horas interminables en lo más profundo de las aguas bravas, son víctimas de la abducción dirigida por el régimen norcoreano en la actualidad. Quizá es la parte más desconocida de la historia del secuestro silencioso desde que se hizo eco en la comunidad internacional sobre el suceso de alejamiento de los ciudadanos japoneses durante décadas anteriores. Algunos familiares, como sale en vídeo, no ven a sus padres o hermanos durante más de veinte años. Y si vuelven, no son las mismas personas que anhelaban abrazar a sus hijos. Si no, convertidos en espías que deben cumplir sus objetivos de transmitir información al régimen.

 Parece que la pesadilla ha vuelta e incrementa la tensión en la zona. También se destaca en el vídeo la negativa del gobierno surcoreano en actuar de forma activa en este asunto y que son sus propios familiares de los abducidos quienes quieren tomar medidas casi improbables para traer de vuelta a su familiar alejado forzosamente. Algunos habrán convertido en leales al régimen norcoreano o que otros habrán resistido a ser férreos suyos y que han sido enviados a campos de concentración sometido a tormentos físicos y psicológicos hasta que partes de sus cuerpos empiecen a desprenderse por el agotamiento total. 

1 oct 2011

Misioneros y asociaciones invisibles


 El papel de estos misioneros y de las asociaciones es especialmente considerada como una amenaza a nivel nacional para los seguidores de la ideología Juche. El propio régimen ha admitido en varias ocasiones que el cristianismo es aquella fuerza invisible que se sienten temidos. Para ello, aplican medidas brutales como el lavado de cerebro exhaustivo, torturas continuadas y la pena capital. Más de la mitad de los que están encarcelados en los campos de concentración son creyentes cristianos. Según expertos del estudio sobre Corea, este movimiento silencioso es una de las principales bases que pueden atribuir al cambio en la sociedad norcoreana. 

 Estos misioneros invisibles actúan especialmente en la frontera entre Corea del Norte y China. En las tres provincias situadas en el noroeste de China, existen cientos de residencias cristianas y asociaciones clandestinas que acogen cada año a aquellas personas que escapan de Corea del Norte al no poder aguantar más la pobreza extrema o por ser perseguido al entrar en la lista de "sospechosos" por parte del régimen. Su cálida bienvenida hace que los norcoreanos se sientan mucho más aliviados aunque eso no significa que evite los controles constantes de las autoridades chinas. Estas iglesias proporcionan necesidades básicas como vestimenta, comida y atención médica. También facilitan información necesaria sobre como poder escapar de China por diversos caminos y llegar seguramente a Corea del Sur, el destino final. 

 La labor de estos misioneros y de estas asociaciones es totalmente extraordinaria. Poniendo en peligro su propia vida, la entrega vehemente de estas personas es digna de admiración. Seguramente la vida de los norcoreanos en China sin estos misioneros podía haber sido mucho más comprometida y ser devuelto a Corea del Norte. Aunque el interés por este compromiso está captando poco a poco la atención por parte de la sociedad surcoreana, americana, canadiense o japonesa, se necesita un apoyo total por los habitantes de estos países. Parece que el interés que se está mostrando es una muy buena noticia. Parece ser que estas noticias siendo oído por la comunidad internacional. 

 Nota: Desde 2005, Corea del Norte se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo para divulgar el cristianismo y para ejercer la libertad religiosa. 

19 abr 2011

El mercado (Parte 12: Los invisibles)


 A las afueras de los mercados principales del país, existen grupos pequeños de personas que venden todo tipo de cosas y que intentan sobrevivir día a día con el beneficio que da los clientes ocasionales. Estos grupos de vendedores tienen restringidos la entrada al recinto de los mercados porque son marginados constantemente y son los llamados "invisibles" de la sociedad norcoreana. Nadie les da apoyo, nadie les dice: "¿que tal le ha ido las ventas de hoy?", nadie les sonríe, nadie les mira. 

 Estos grupos están compuestos por adultos de edad muy avanzada, en ocasiones apoyados por sus hijos o por sus nietos, que se sientan en un rincón del barro e intentan vender, por ejemplo, galletas heladas caseras, arroz dulce inflado o galletas saladas. Entre ellos se turnan. Las primeras cuatro horas la mujer, los siguientes cuatro horas el hombre, las otras cuatro horas sus nietos y las últimas cuatro horas sus hijos. Aguantan el agotador ritmo con un bol de arroz entre toda la familia. Si se ha vendido suficientes galletas o arroces inflados puede permitirse un refresco o un plato de arroz en un restaurante cercano. 

 Estos grupos aguantan el calor y el frío. Aunque llueva o nieva, ellos siguen en aquel mismo sitio. Una familia entera se sienta y grita: "¿Señor, un arroz inflado? Está muy dulce", "Señora, que elegante va hoy, ¿quiere una galleta helada de sabor melón? ¡Hoy hace mucho calor!"...Y de vez en cuando, miran el interior del recinto y se murmuran con estar dentro en pocos años.