31 ene. 2014

¿Quieres un ascenso?


 Aquí ven a los altos cargos mirando hacia un lado. Sólo hay un motivo. Observar la presencia de su máximo dirigente del país, Kim Jong-un. Quizá es uno de múltiples protocolos que tienen que cumplir cuando el joven recién nombrado líder pase por aquellos paseos con previo aviso. Que habrán hecho para aspirar hacia lo más alto de su carrera militar. Puede ser que algunos hayan realizado durante largos años un esfuerzo humano abrumador haciendo compromiso hacia la ideología socialista, cumpliendo aquella idoneidad física y psicológica, y que haya recibido el cariño de sus compañeros con su labor constante. 

 Hablando así, parece que la vida es bastante justa con los que se apoyan al empeño y no con los que confían únicamente en la suerte. Pero esa cantidad es mínima. A pesar de que el servicio militar obligatorio afecta a todos los hombres, los que son familiares y amigos de los más influyentes en esa pequeña esfera del régimen norcoreano están llamados al progreso en el cuerpo militar. Esos hombres que compartieron familiaridad con la familia Kim antes de formar Corea del Norte, llevaron décadas después honores y burbujas de bienestar pudiendo ver como sus vidas cambiaban de forma bastante acelerada. 

 Pero aparece otro modo de conseguir el ascenso en el círculo militar. Incesando a sus superiores con billetes, obsequios de precios prohibitivos como marcas de alcohol de origen europeo (especialmente francés) o automóviles de alta gama, también de alta gama, u ofreciendo a mujeres jóvenes. En público, dichas prácticas son enseñadas como algo totalmente antirreglamentarias pero los que adiestran son los que se atreven jugar con la perversidad en privado. La incoherencia ocurre en todos los sitios pero mirando esto, en Corea del Norte parece que la inmoralidad haya encontrado, desgraciadamente, su sitio conveniente. 

28 ene. 2014

¿Síntomas de desestabilización?


 Hace algunos años, ser seleccionada por sus aptitudes diversas y esculturales bellezas para estar en frente de un público recto sin gesto alguno y todos con el mismo traje marrón en Pyongyang era el mayor sueño que podían tener las jóvenes aspirantes en el país. Pero parece que la cosa está teniendo ciertos cambios en la ciudad. Los acontecimientos varios que sucedieron durante escasos años en Corea del Norte fueron suficientes para que no le llegara aquella carta de convocatoria en sus casas. Algunos padres insistían a sus hijas argumentando que era la única vía de salida para traer algo de comer a la familia pero actos de pronunciamiento son mayores entre las féminas que para evitar estar en los escenarios provocan lesiones en sus propias caras. Al observar discretamente la cotidianidad de los países vecinos, especialmente de Corea del Sur, sus mentes empiezan a decir lo contrario que incluso prueban estar en la frontera con China. 

 Otro de los aspectos más curiosos fue ver a dirigentes de la élite norcoreana ir a carpas de personas que practican (y que supuestamente son maestros de las ciencias ocultas) el espiritismo. Desde la muerte de Jang Song Taek, el futuro de los altos mandatarios ha dependido del disparatado pensamiento de Kim Jong-un. Muchos para evitar la muerte, por las noches, piden a los espiritistas que prediga cual sería el rumbo de sus destinos esperando escuchar una respuesta optimista a cambio de importantes cantidades de billetes grandes. Parece que un nuevo tipo de "negocio" acaba de empezar en algunas partes del país aunque esto alimentaría más la tensión que existe en la esfera privada del régimen norcoreano. 

 Puede que estos aspectos ordinarios pero peculiares aporte a producir pequeños síntomas de desestabilización en Corea del Norte. Aún es muy pronto de hablar sobre una inminente caída del sistema comunista. Al no poder hacer nada los que se dedican a estudiar la sociedad norcoreana, solo les queda por observar que pasa sucesivamente dentro del territorio. Una cosa es clara. Corea del Norte ya no es lo que era. Desde la hambruna de los mediados de los años noventa y la reforma monetaria de 2009 ha hecho que millones de habitantes perdieran convicción en el régimen y el grado de insatisfacción no para de crecer. 

23 ene. 2014

Predicciones coreanas


 Durante estas semanas, los medios de comunicación de Corea del Sur siguen dando bombo sobre la probable marcha económica en caso de que Corea fuera reunificada. Las predicciones son ligeramente diversas, pero en la misma línea. Algunos dicen que en 2040 con la mano de obra norcoreana y la aportación tecnológica surcoreana puede aspirarse incluso a ser la segunda potencia económica mundial ante una China que parece inalcanzable y que mantendría aquel primer puesto durante el presente siglo. Que el río Tumen, donde ahora es la única vía de escape de miles de refugiados norcoreanos, puede ser la zona específica del segundo milagro económico del país. Que en el ámbito financiero pueden incluso en la Bolsa a Londres y Nueva York. Etcétera y etcétera. 

 Estas noticias fueron sorprendentemente expuestas en los principales periódicos del país desde la desaparición de Jang Song Taek, pronosticando un colapso en Corea del Norte a muy corto plazo a pesar de esa práctica de mercado a nivel micro en todo el territorio como único motivo de supervivencia. Por una parte, estoy de acuerdo personalmente con la mayoría de las afirmaciones. El régimen norcoreano acabará cayendo tarde o temprano hasta que los miembros de la élite política del país se refugiarán probablemente en China o Rusia para evitar la muerte o enfrentar un hipotético juicio por la justicia internacional (véase Corte Penal Internacional). 

 Pero reclamo aquí lo importante. Para pensar en la economía también hay que pensar en las personas. Es urgente establecer proyectos de integración para los refugiados que aún siguen con el proceso de adaptación y en caso de que Corea reunificara, millones de personas necesitarían ayuda para vivir en el "nuevo mundo". Existen demasiados perjuicios en Corea del Sur hacia el colectivo de los supervivientes que acaban de llegar y que por sí solos tratan de superar barreras. No es nada difícil estar a sus lados. Una sonrisa. Una conversación. O un café. Son pequeños aspectos cotidianos que ellos no acostumbrados pero lo están queriendo. Y deberíamos ser nosotros sus acompañantes. Quizá sea eso otro paso importante para la reunificación del país. 

21 ene. 2014

Aquel festival


 Parece que al régimen norcoreano no le ha gustado demasiado que Corea del Sur haya organizado los Juegos Olímpicos hace 25 años. Obviamente, ellos no enviaron a sus atletas a dicho evento para sumar al boicot junto a otros seis países "aliados" (Nicaragua, Haití, Cuba, Seychelles, Albania y Etiopía) y las autoridades surcoreanas incluso han reforzado la seguridad por un posible atentado en las principales ciudades del país. Cuando concluyó después de 16 días de competiciones deportivas y actividades culturales, los países del este que hasta entonces escucharon noticias solamente por los medios oficiales norcoreanos, han insistido en establecer una cooperación económica con Corea del Sur. 

 Cada cierto año, entre los amantes del comunismo, se celebra el denominado "Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes" que hasta finales de lo años ochenta se festejaba en los países de bloque socialista como Hungría, Unión Soviética, Polonia, Cuba, Rumania con excepciones como Finlandia o Austria. Quizás Corea del Norte habrá solicitado expresamente organizarla en 1989 como una respuesta alternativa a los Juegos Olímpicos de 1988 y mostrar al mundo el poder de convocatoria que podían tener. Efectivamente, unos 22.000 representantes de 177 países llegaron a Pyongyang durante los primeros días de julio de aquel año bajo el eslogan "Por una solidaridad anti-imperialista, paz y amistad". Hasta en la actualidad, sigue siendo el mayor número de países participantes de este Festival. 

 Se construyó específicamente para esa ocasión uno de los estadios más grandes del mundo que es el Rungnado donde siguen cabiendo unas 150.000 personas. El gasto para este festival había superado miles de millones de dólares cuando los pequeños síntomas de hambre empezaban a surgir en las aldeas y ciudades de Corea del Norte. Pero durante los ocho días que duró el festival, los habitantes no tuvieron más opción que dar la bienvenida ofreciendo a los que llegaban, quizás, una sonrisa algo forzada. La cuestión es si era realmente necesario el despilfarro orquestado por el régimen en un evento que sí era politizada en vez de responder las necesidades de la gente corriente. Puede ser que si no hubiera existido ese derroche, la hambruna de los años noventa, con millones de personas muertas, podía haberse evitado. 

18 ene. 2014

El fin de la pesadilla


 Se hace llamar "Amidon". Es polvo, de colores claros, y frágil. Pero una vez adentrado en el cuerpo humano su capacidad adictiva se expande afectando especialmente al cerebro y hace olvidar a casi la inmensa población, por un momento, la agónica realidad que existe en Corea del Norte. Hasta ahora, las drogas más representativas en el país han sido las sintéticas de elaboración casera y semillas de opio. Pero durante estos años, estas sustancias se han reinventado por algunos avispados que han visto beneficios importantes en esto a costa de deshacer los físicos de los inocentes. A ellos no les importa las cuestiones personales. Los billetes sí. Si son grandes, mejor. 

 Incluso hubo casos de familiares que han tenido que vivir en la calle al gastar todas sus ganancias en estas drogas nuevas con el fin de experimentar la paranoia colorida. La adicción es tan eficaz que una vez probada, es improbable realizar una actividad cotidiana como caminar a medio plazo. Pero a una población muy acostumbrada con lo exhausto es la mejor forma para no sentir el desgaste muscular después de interminables horas de trabajo. Estas ventas están teniendo tanto clamor en Corea del Norte que incluso se regalan en días festivos, durante las escasas reuniones familiares. 

 Quizás miles de personas no son capaces de salir por sí solas de aquel agujero invisible y temido. Adultos y niños. Hombres y mujeres. Sin distinción alguna. El "Amidon", que los expertos lo relacionan mucho con la morfina, sigue llevando a la desaparición instantánea de los inocentes. Ya una vez llegado al último nivel que es la muerte, la pesadilla ha llegado a su fin. Ya no hace falta inhalar aquellos polvos claros. Cuando ya dejan de respirar, el "Amidon" les da el último adiós e inmediatamente busca a por la siguiente víctima. Mayormente personas que no escapan en el laberinto de la angustia. 

13 ene. 2014

Sus pies negros


 Cuando el número de los que escapaban de Corea del Norte disminuyó de manera significante durante el año pasado, las historias personales de los que cruzan el río para pisar el suelo chino son oídas aunque no muchos están interesados en escucharlas. Hoy voy a contar la historia de una chica norcoreana que con su pronta edad (17 años) decidió marcharse del país por evidentes dificultades que existen ahí. Ella consiguió atravesar la frontera cuando la temperatura exterior era de veinte bajos cero. Sus pies empezaban a oscurecerse al estar demasiado tiempo descalza. Quizá casi toda la noche. Ella ignoró esos síntomas y pensó que podía ser algo pasajero. Pero sus pies ya se convertían de color negro y no era capaz de ponerse a caminar. 

 Los intermediarios suelen buscar en la frontera gente "sana" para que puedan negociar su traslado a medio plazo a Corea del Sur u otros países. Solamente aceptan cuando suelen estar en plenas facultades físicas para iniciar un primer contacto verbal. Ella apenas conseguía pisar la tierra y el intermediario, cuando vio sus pies congelados, la abandonó sin decir nada. Afortunadamente, un grupo de personas la vio agonizar en una zona desconocida de China y la trasladó inmediatamente al hospital. Sus pies seguían negros pero los médicos decidieron no amputarlas excepto un dedo de su pie izquierdo. Está en proceso de recuperación y según las fuentes de una organización de derechos humanos, podría estar en Corea del Sur dentro de varios meses. Acababa de despertar de una pesadilla que fue real. 

10 ene. 2014

¿Tienes un automóvil?


 Quizás los medios internacionales que consiguieron grabar algunas imágenes en Corea del Norte, habrán visto una mínima cantidad de transporte público, que en su mayoría nos acuerda a los viejos vagones hechos en la Unión Soviética durante décadas anteriores. Las carreteras secundarias se desnudaban y solamente dejaban pasar a pasajeros solitarios que caminaban bajo la vigilancia repetitiva de los militares. Los que habían venido a Corea del Sur no conseguían entender de manera veloz aquella palabra tan acostumbrada en dicha sociedad: el automóvil. Se sorprendían mirando miles de coches desplazándose por todas las direcciones presenciando incluso en ocasiones, algún que otro accidente de tráfico.

 Los que conseguían tener amistades con el régimen, adquirir esa libertad de circulación era algo casi instantáneo. Se subían en sus automóviles y se desplazaban a cualquier ciudad del país. Sin restricciones ni controles abusivos de los funcionarios. En Corea del Norte hay algo más de cuatro mil vehículos privados de uso personal. Seguramente el dueño de unas centenas de estos autos sería el máximo dirigente del país. Con todo tipo de marcas. Sean asiáticas, americanas o europeas. Y los restantes estarán divididos en el resto de las ciudades grandes destacando Pyongyang, Chongjin o Kaesong.

 Cuando entrevisté a un refugiado que vivía en Canadá, me dijo que era sorprendente ver las cantidades de automóviles de gran prestigio como Ferrari o Lamborghini. Los propietarios eran comerciantes o políticos de la élite política del país. Que existía una pared invisible en la ciudad donde había residido. Una casa enorme con todo tipo de ostentación y seguridad mientras que dando unos pasos más los niños débiles correteaban chutando una pelota de goma emulando un partido de fútbol que vieron por casualidad por la televisión. Fue en el año 2002, cuando la Copa del Mundo del deporte rey estaba celebrando, en parte, en Corea del Sur. 

7 ene. 2014

No hables de Kaesong

Complejo industrial de Kaesong

 Desde que el complejo Kaesong abrió sus puertas hace ya diez años, se ha convertido para muchos de los norcoreanos en aquel pequeño mundo que le daría estabilidad laboral y bienestar familiar. Cuando las primeras ofertas de trabajo fueron convocados en el tablón de anuncios en las distintas ciudades del país, mucho no lo dudaron demasiado decir una respuesta afirmativa aunque siempre habían tenido aquella pregunta comprometida de como podía ser eso de trabajar con los "vecinos" del sur de forma conjunta. Después se supieron que podían verles pero no hablar con ellos ya que supondría el despido inmediato y una sesión de reeducación sobre la grandiosidad socialista. 

 Esto no detuvo que los trabajadores norcoreanos del complejo industrial pudieran tener los primeros síntomas de ofuscación sobre la sociedad de Corea del Sur. Hasta entonces, los que estaban ahí sabían a través de la televisión o la radio que sus vecinos rebuscaban comida entre montones de basura y eran enfermos de forma constante por no tener acceso directo a la sanidad. Los delegados norcoreanos, por la orden del régimen, han conseguido girar la atención de estos trabajadores hacia otro lado mediante vigilancias exageradas. Tanto que llegó a prohibir la conversación entre los trabajadores.

 Y otra orden se dio en Corea del Norte. Sea usted de Pyongyang, de Chongjing o de Sinuiju, está terminantemente prohibido sacar coloquio sobre Kaesong. Y empezaban a enseñar que aquel sitio era el sinónimo de la degradación de origen capitalista. Desde entonces, los anuncios ya no se hacen en voz alta. Sino a susurros. Aceptan primeramente a aquellos quienes son capaces de entregar sobres que contienen billetes grandes y que tengan aquel ingenio de adular para satisfacer a los examinadores. Para conseguir trabajar en aquella zona "depravada". 

4 ene. 2014

Todo es posible con billetes grandes

Billetes que salieron después de la reforma monetaria de 2009

 Aquella palabra tan condenada como el soborno (o cohecho) ha causado un rechazo general en nuestra historia actual. Los que son acusados de cometer dicha infracción son señalados por el público y si la justicia no era parcial, eran condenados. En Corea del Norte, este tipo de delitos carentes de sangre también se sentencia con penas de prisión dependiendo de gravedad. Seguramente algunos militares de la alta esfera habrán desaparecido por sus compañeros aunque en aquel mundo estas incriminaciones producen cuando hay disputa feroz de poder. 

 En los mercados, en las tiendas, en los restaurantes e incluso en el río Tumen el soborno es omnipresente. Es decir, el que tiene billetes, salen ganando. Los que no tienen nada, están condenados a morir. Por ejemplo, en el cuerpo militar, las excedencias han dependido, hasta ahora, dependiendo de la buena labor de los soldados. Después de la hambruna, la solicitud del cese temporal funciona a base de billetes. Y si son grandes, los días de apartamiento pueden ser numerosos. Cuando todos los habitantes son llamados a laborarse en los campos por orden del régimen, los que disponen de algún billete, lo entregan al encargado y van a un lugar desconocido para descansar y cuando llegan la noche, van a sus casas. 

 Esas prácticas son demasiado comunes en todo el territorio. Sean aldeas o ciudades. Hasta los niños aprenden de los que hacen los adultos y empiezan a jugar a ser el sobornador. Por otro lado, el régimen grita orgulloso de que ellos son seguramente el único (?) país sin corrupción en el mundo. El ego le supera y lo anuncia en todos los medios oficiales del país. Y la población, satisfechos ante la euforia de sus gobernantes, dejan un gesto animado. Y sin saber, algunos de ellos sacarán hoy un billete de 2.000 wones para cohechar a algún funcionario de alguna institución pública para que su solicitud realizada sea resuelta lo más rápido posible.