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2 jun 2013

Lo que se podía haber evitado


 La noticia de la deportación de nueve niños de la flor está aún conmocionando a los estudiosos de la temática y a toda la sociedad surcoreana. Acababan de encontrar la felicidad y prontamente habían preparado para volar hacia Corea del Sur o a Estados Unidos. Sólo les quedaba un paso más para pasar esa frontera. El escenario de todo este suceso se sitúa en un país que colabora de forma activa con ambas Coreas como Laos. Este país siempre había coincidido de forma política con el régimen norcoreano pero económicamente no tenía más opción que estrechar lazos con Corea del Sur para mejorar sus expectativas financieras. 

 Aunque eran 15 en principio, los primeros seis ya habían conseguido sus objetivos. De aquel grupo, los tres han volado a Corea del Sur y otros tres a Estados Unidos. Sólo quedaba el grupo de los nueve para que la misión del plan de escape culminara con agrado. Pero los nueve, cuando pisaron Laos, fueron inmediatamente detenidos por las fuerzas de la seguridad. Habrían sentido pánico hasta que en los interrogatorios, con la aparición de los funcionarios del régimen norcoreano, la desesperación había llegado a su límite. Las acciones de estos oficiales fueron rápidas. En pocos días, les habían deportado cogiendo varios vuelos a China (Kunming y a Beijing) y por último, probablemente, el vuelo de la muerte. De Beijing a Pyongyang. Y aquí aparece la reacción tardía de la embajada surcoreana en Vientiane.

 Con el fin de bloquear la gran cantidad de escape de los que sufren, el régimen había enviado a sus leales en países donde aún se establecen una cierta relación diplomática, entre ellos, Laos. Un niño de la flor que logró escapar se muestra pesimista: "Una vez que pisan la tierra norcoreana, es muy probable que les condenen a trabajos forzados o incluso la pena de muerte. Aunque sean niños menores de edad". El ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur tampoco se salva de las críticas. Sus acciones fueron demasiado lentas y por su pésima gestión nadie sabrá el destino sobre aquellas nueve personas. Esto supone una mala noticia para los 20.000 jóvenes (niños de la flor) que sigue esperando escondidos en China una oportunidad.

 Cronología del suceso:
1. Primeros días de mayo: Salen de Dandong, China. 
2. 9 de mayo: Cruzan la frontera entre Laos y China con la ayuda de unos misioneros evangélicos coreanos. 
3. 10 de mayo: Son detenidos por las autoridades de Laos en Oudomxay, Laos. 
4. 16 de mayo: Son enviados a la Oficina de Inmigración en la capital, Vientiane. 
5. 27 de mayo: Laos entrega a los desertores a los funcionarios norcoreanos para llevar posteriormente a China. Vuelan a Kunming y luego a Beijing. Laos informa a Seúl sobre la deportación. 
6. 28 de mayo: Los desertores vuelan con Air Koryo desde Beijing a Pyongyang a las 1:05 de la tarde. 

10 oct 2011

Vía de escape (Parte 4: Tailandia, destino final)


 El grupo ya está listo. Ahora toca a ser el desconocido con los integrantes de su grupo. Desde la estación de tren de Pekín, cada uno con sus pertenencias comprimidas en una mochila mediana se parten hacia la estación de tren de Kunming, situada en la provincia de Yunnan, al sur de China. Será un largo viaje. Se prevé que tardarán un par de días para llegar sentados en unos asientos bastantes incómodos. Si entran unos vigilantes chinos se deben refugiar rápidamente en los baños de los vagones para que no les descubran. Aunque algunos hablan el chino mandarín, es preferible evitar un posible contacto con ellos. 2.800 kilómetros es la distancia más que suficiente para no volver jamás a Corea del Norte. Parece ser que la frontera del paraíso está a punto de estar expuesto para el grupo. 

 Una vez llegados agotados a Kunming, el grupo se aloja en un refugio que acoge cada día a decenas de desertores norcoreanos que llegaron hasta esta ciudad. Está situada cerca de la frontera con Laos. Aún no se puede dar el próximo paso porque se tiene que ver el estado de control de la frontera en el río Mekong. Pueden ser días o semanas de espera... Parece ser que el ambiente está tranquilo. El grupo se prepara y camina durante toda la noche la selva antes de llegar al río. Ahí espera un pequeño de madera de bastante desfasado. El grupo se divide ampliamente en el barco para que no haya problema alguno en el viaje. Una vez cruzado, suben rápidamente en un autocar y esquivar la atención de los cazadores laosianos ya que se ofrece una recompensa económica importante por la captura de los desertores norcoreanos. Aún queda un largo viaje hacia Bangkok, Tailandia. El destino final del grupo es la embajada surcoreana. 

 Tailandia no considera a los desertores norcoreanos como refugiados oficiales ya que no ha ratificado la Convención de los Refugiados de 1951 de ACNUR. Son tratados como inmigrantes ilegales y la mayoría son enviados a campos de internamiento. Y cuando están una cantidad determinada de tiempo son expulsados a su país de origen y pagar una multa. Pero en caso de los norcoreanos, no son enviados a Corea del Norte sino a Corea del Sur por la generosidad del gobierno tailandés. Se calcula aproximadamente que cientos de personas están escondidas en Tailandia en su mayoría a la espera de poder volar a Corea del Sur o a Estados Unidos. Hasta entonces, el grupo tendrá que esperar. Una parte del grupo lloran y abrazan de alegría mientras que la otra parte está algo confuso pero satisfecho.