26 oct. 2011

Los malvados


 Los que ya llevan varios años de experiencia trabajando como los "guardianes" del régimen, con el transcurso del tiempo, sus almas iban yendo hacia caminos equivocados, distorsionados y malvados. Al empezar con su servicio al régimen, parecían personas inocentes que protegerían la patria con buena fe. Pero una vez penetrado en aquel mundo oscuro donde los superiores eran los mismos diablos, ordenaban cosas que a ellos no les gustaban pero tenían que obedecerlas. Atrapar, llevar al campo de concentración y torturar a los que escapan del país, a los ladrones que robaban comida porque sus hijos morían de hambre y saquear productos sin justificación alguna, eran el trabajo diario de los "guardianes". 

 Los norcoreanos se quedaban impotentes ante los actos sin argumento de los malvados. Enfrentarse o quejarse contra las autoridades del régimen era una acción demasiado arriesgada. Sólo podían y tenían que mirar como saqueaban sus propios productos que tanto esfuerzo le había echado. Cada día, los soldados o las autoridades decían: "Esto es una inspección de la autoridad. ¡Quédense quietos!" Y llevaban silbando y contentos. No podían preguntar. No podían reclamar. No podían hablar. Esta injusticia pasa en todos los rincones del territorio norcoreano. Muchos, al no poder hacer nada, empiezan a dudar del socialismo que tanto tiempo se les implantó en sus mentes.

 Nota: Aunque parecía imposible, hubo sucesos donde algunos soldados fueron asesinados por anónimos al intentar saquear el mercado local situado por el norte del país. Los habitantes, entre ellos, llaman a los individuos como "los héroes invisibles". El régimen ha iniciado una investigación sobre aquel suceso, pero siguen sin tener resultados esperados. 
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