27 abr. 2011

El mercado (Parte 17: Los demás mercados)


 Diversos mercados de pequeña escala pero muy activas, están repartidos por todo el territorio norcoreano. Cada mañana, todos los trabajadores del mercado comienzan sus actividades repitiendo aquella frase: "Espero que hoy venga gente". Hay vendedores que empiezan el día con una breve discusión verbal (en algunas ocasiones, físicas) con sus compañeros, o simplemente estando en silencio. Pero lo que más le preocupa a los trabajadores es la falta de alimentos en estos mercados por el empeoramiento de las cosechas anuales. Sumando a este factor, la subida del precio del maíz, arroz y soja no hace más que perforar el cielo. Pero esto no significa que ocurre en todos los demás mercados de Corea del Norte. Por ejemplo, en el pequeño mercado de Kaesong, los precios de las legumbres son mucho más baratos que en otros sitios ya que la importación es muy amplia. En Kaesong, parecerá sorprendente pero los billetes, desde dólares americanos a euros, circulan taciturnamente. 

 En la ciudad de Hamhung, existe un mercado por cada barrio. En esta ciudad, se venden artículos de lujo provenientes de China ya que existen numerosas viviendas de la "alta esfera" de la sociedad norcoreana. En la provincia de Pyong-an Norte, los productos chinos ocupan casi el 80% de las mercancías. Casi el 10% son productos japoneses y también existe productos estadounidenses, especialmente tabaco. En un rincón de este mercado, existen un grupo de ancianos que venden zapatos elaborados por ellos mismos con materiales como neumáticos de automóviles o bicicletas. Aunque la calidad no es de lo esperado, estos ancianos siguen fabricando para que alguien las compre y así, llevar un pequeña parte del dinero a la familia. Y por último, en Hae-an, se ha construido un gran centro comercial de cuatro plantas y genera beneficios diarios alrededor de 200.000 yuanes chinos. Para muchos, ver un centro comercial llenos de luces de neón de distintos colores, ha sido el primer paso para ver como es la vida más allá de Corea del Norte. 

25 abr. 2011

El mercado (Parte 16: Pyongyang y Pyongseong)


 Pyongseong

 El mayor mercado de Corea del Norte está situado en la ciudad de Pyongseong. En esta ciudad hay alrededor de 150.000 habitantes y su índice de nivel de vida está entre los mejores de todo el país ya que casi el 80% de los habitantes de esta ciudad pueden permitirse tener tres comidas al día. También se destaca por su intensa y agitada actividad comercial y el precio de los productos es mucho más baja que en otros sitios. Para poner un puesto o una pequeña tienda en Pyongseong, se necesita de 50.000 a 150.000 wons. Al ser una cantidad muy elevada, muchos cogen un préstamo pagando mensualmente con un interés de 30%. En este mercado, se puede encontrar cualquier tipo de productos, como en los grandes mercados de Asia. 

 Pyongyang

 La capital de Corea del Norte también dispone de un mercado de gran tamaño y tiene una cierta rivalidad con sus vecinos de Pyongseong y los precios son más elevados. En este mercado, viene productos provenientes de todo Corea del Norte. Muchos aldeanos, campesinos o simplemente habitantes de pequeños pueblos del país vienen a la ciudad para intentar ganar la vida de alguna manera. Pero son muchos quienes no se acostumbran de la vida de la ciudad y vuelven a sus lugares de origen o se quedan vagando por la ciudad hasta encontrar un trabajo. 

24 abr. 2011

El mercado (Parte 15: Productos surcoreanos)


 Parecía que los productos surcoreanos, sean vestimentas, electrodomésticos pequeños o cosméticos para mujeres, nunca pisarían el territorio norcoreano pero, al contrario, se expandió en todos los mercados del país. Su expansión (en algunas ocasiones, en secreto) es tan grande que no se necesita publicidad de estos productos. La gente norcoreana oyó con el tiempo que los productos surcoreanos tenían una calidad excepcional en todos los ámbitos, incluso mejor que la china. Si algunos/as curiosos/as querían ver aquellos productos expresan utilizando frases como: ¿Tienes cosméticos para los pómulos de "barrio sureño"? ¿Es verdad que los perfumes del "país del sur" es mucho mejor que los chinos?, etc. 

 Los productos que más se venden son los pantalones, ropa interior, camisetas, trajes y sobre todo, cosméticos. Hasta ahora, sabían que los productos japoneses eran los mejores del mercado pero con el tiempo han reconocido los productos surcoreanos como los preferidos. "Los japoneses fabrican cosas para que esté a gusto con su cuerpo, pero "los del debajo" y nosotros tenemos la misma "sangre" y ellos saben lo que necesitamos y queremos ahora esos productos". Esta frase se repite entre la población femenina una y otra vez. Lo más sorprendente es que los jeans se han convertido en superventas cuando hace varios años se hacían pedazos, incluso de la fabricación china, por ser un invento americano. En la actualidad, se puede ver jóvenes con jeans por las calles. 

 Nota 1: Aunque se ha "fomentado" la utilización de vaqueros, sólo se puede utilizar jeans de fabricación china o surcoreana. 
 Nota 2: Para evitar el exhausto control aduanero de los electrodomésticos surcoreanos en las fronteras, los vendedores quitan la etiqueta exterior y forran todos los paquetes con cintas adhesivas. 

23 abr. 2011

El mercado (Parte 14: Cuestión de intereses)


 En enero de 2004, el régimen fijó los intereses del préstamo del Banco Nacional de Corea del Norte en 20% en un plazo de seis meses. Pero poco a poco, en el mismo año, durante los meses de marzo y abril, el régimen ha recortado silenciosamente los plazos de seis meses a tres para devolver el préstamo con el mismo porcentaje de interés. Cada habitante norcoreano, al prestar dinero del Banco Nacional, tiene que devolver con la dicho porcentaje en el mes siguiente. Sin duda una cifra elevadísima para la mayoría de población que  desconoce completamente el funcionamiento básico de los bancos y del mundo de las finanzas. A parte de esto, a estos préstamos, sólo son accesibles aquellas personas que demuestren que tienen un poder adquisitivo elevado. 

 Antes de la numerosas reformas económicas (la más importante aprobada por "unanimidad" en 1 de julio de 2002) que ha hecho el régimen, cada dólar equivalía a 200 wons. Pero después de la reforma cada dólar americano equivalía a 1.800 wons. Una cifra estrafalaria que el régimen aún no consiguió controlar su estabilidad y que cada día está poniendo en peores condiciones a gente común norcoreana. Estos dólares americanos son billetes que están totalmente prohibidos circular dentro del territorio norcoreano. Si algún fiel trabajador al régimen detecta un billete de estos entre la población, aquel grupo de personas son detenidos y llevados a sitios desconocidos y sometidos a trabajados de reeducación acusados con el delito de "infidelidad de extrema gravedad al modelo socialista" y por "fomento al imperialismo" en el territorio norcoreano. Estos sucesos ya han ocurrido en varias ocasiones en Corea del Norte y todo el proceso de detención se realiza en el más absoluto silencio. 

 Nota: Los dólares, aunque son prohibidos, se circulan en las ciudades fronterizas con China como Sinuiju o en las ciudades principales como Pyongyang, Haeju o Sariwon.  

20 abr. 2011

El mercado (Parte 13: Ventas por temporada)


 Hay productos que se vende depende de la temporada, de estación, o de fiestas de carácter anual. Por ejemplo, durante cada año nuevo lunar, los vendedores importan cantidades de calcetines ya que es el único producto que se vende esos días. En Corea del Norte, es una tradición saludar con una gran alegría durante esos días a sus familiares y regalar calcetines de buena calidad. Hay días donde se vende más cien calcetines al día. La estrategia de los vendedores es "si sube la demanda, subimos los precios". 

 Las corbatas son también unos obsequios perfectos para los norcoreanos porque se regalan especialmente en los días de nacimiento de los dos únicos líderes que hubo Corea del Norte: Kim Il Sung (15 de abril) y Kim Jong il (16 de febrero). Los vendedores hacen una estimación aproximada sobre la venta de las corbatas  y su lógica va entrelazada con el acierto: en tres días se venden más de 200 corbatas. Existe una feroz competencia entre los vendedores y el/la más rápido/a es quien lleva mayor beneficios de las ventas. Pero esto no significa que todos los habitantes compren corbatas en el mercado. Las personas que no pueden permitir en gastar dinero en corbatas, cuando lo importante para ellos es sobrevivir buscando comida cada día, arreglan las corbatas heredadas de sus antepasados y especialmente los/as niños/as presumen a sus amigos de sus corbatas "nuevas" para que no les digan que son "pobres". 

 Nota: Los vendedores disponen de pequeñas libretas en sus bolsillos para anotar que productos son necesarios durante cada temporada o cada estación del año. Para ellos, aquellas libretas son imprescindibles para llevar a cabo su negocio. 

19 abr. 2011

El mercado (Parte 12: Los invisibles)


 A las afueras de los mercados principales del país, existen grupos pequeños de personas que venden todo tipo de cosas y que intentan sobrevivir día a día con el beneficio que da los clientes ocasionales. Estos grupos de vendedores tienen restringidos la entrada al recinto de los mercados porque son marginados constantemente y son los llamados "invisibles" de la sociedad norcoreana. Nadie les da apoyo, nadie les dice: "¿que tal le ha ido las ventas de hoy?", nadie les sonríe, nadie les mira. 

 Estos grupos están compuestos por adultos de edad muy avanzada, en ocasiones apoyados por sus hijos o por sus nietos, que se sientan en un rincón del barro e intentan vender, por ejemplo, galletas heladas caseras, arroz dulce inflado o galletas saladas. Entre ellos se turnan. Las primeras cuatro horas la mujer, los siguientes cuatro horas el hombre, las otras cuatro horas sus nietos y las últimas cuatro horas sus hijos. Aguantan el agotador ritmo con un bol de arroz entre toda la familia. Si se ha vendido suficientes galletas o arroces inflados puede permitirse un refresco o un plato de arroz en un restaurante cercano. 

 Estos grupos aguantan el calor y el frío. Aunque llueva o nieva, ellos siguen en aquel mismo sitio. Una familia entera se sienta y grita: "¿Señor, un arroz inflado? Está muy dulce", "Señora, que elegante va hoy, ¿quiere una galleta helada de sabor melón? ¡Hoy hace mucho calor!"...Y de vez en cuando, miran el interior del recinto y se murmuran con estar dentro en pocos años. 

17 abr. 2011

El mercado (Parte 11: Electrodomésticos y aparatos electrónicos)


 En Corea del Norte, todos los electrodomésticos y aparatos electrónicos como el televisor, la videocasetera, el frigorífico o la grabadora son llamados como "jungi". Estos "jungis" sólo están disponibles en los grandes mercados de las ciudades principales del país y es casi impensable ver estos aparatos en ciudades aisladas de la modernización o en aldeas pequeñas. En estos sitios, entre los habitantes, sólo se hablan de la existencia de estos aparatos. Como mucho suele existir sólo un televisor (de calidad blanco y negro) o una radio en un pueblo pequeño.  
 - "¿Sabias que hay una máquina que te lavan la ropa?"
 - "¿Ah si? Cuéntame de aquello. ¿Cómo funciona?"
 - "Pues eso funciona..."
 Y así, pasan el día hablando de lo maravillosas que son aquellas máquinas que se trabajan de forma automática. 

 Para comprar estos aparatos, uno tiene que acceder a un punto de venta donde sólo indica carteles como: VENDO FRIGORÍFICO. EL PRECIO ES.......WONS. Y cuando la persona interesada pregunta por el frigorífico, aquel informador le dice lo siguiente:
 - "Váyase a la casa del señor Kim. Es él quien vende esos frigoríficos. Él tiene varios. Pero por favor, hágalo con mucha discreción, que nadie le vea. Muchas Gracias". 

15 abr. 2011

El mercado (Parte 10: La venta silenciosa de los metales)


 Las piezas metálicas se consiguen en las acerías o en las herrerías situadas en la ciudad portuaria de Chongjin. Son algunos que vagan por estas zonas de la ciudad para conseguir las mejores piezas para venderlo a los comerciantes chinos. Se cuenta mucho la cantidad y la calidad de estos metales ya que su mayor cantidad de venta a mejor calidad supondría un gran beneficio económico para los norcoreanos. Estas piezas metálicas son reunidas por cinco o diez kilos. Por cada tonelada de metal, los vendedores reciben aproximadamente 160 dólares americanos. El precio se corta hasta 80-90 dólares con el mismo peso si la calidad de metal es baja.

 Estas piezas metálicas, como otros muchos productos, se venden en el mercado negro. Los "recogedores" y "vendedores" actúan principalmente por la noche para eludir la vigilancia del régimen. Ambas funciones son realizadas por una misma persona o por una misma familia. Adolescentes de catorce o quince años ayudan a sus padres para que tengan mayor cantidad de piezas posibles. Actúan como si fueran unos ladrones. Toda esta operación, desde la recogida de metales hasta su entrega, se realiza en el más absoluto silencio.

 Nota: Los comerciantes chinos, en vez de pagar en dinero en efectivo, pagan el esfuerzo de los vendedores con materiales alimenticios como el arroz o el maíz principalmente.  

13 abr. 2011

El mercado (Parte 9: Pequeños restaurantes)


 En todos los rincones de los mercados de Corea del Norte hay pequeños restaurantes dispuestos a servir los mejores platos de arroz con tofu y bebidas alcohólicas. Cada restaurante conoce quienes son sus clientes habituales y preparan para ellos los ingredientes de mejor calidad para que vuelvan una y otra vez. Estos restaurantes, además de preparar estos platos, también se dedican a elaborar grandes cantidades de tofus (queso de soja). Los restaurantes que llevan al frente la tradición, fabrican cada día unas 150 piezas de tofus para que luego sean mezcladas con el arroz y verduras. También se elaboran bebidas alcohólicas, pero lo hacen a escondidas para no ser descubiertas del control "microscópico" del régimen. 

 En las distintas universidades de carácter privado pero con total dependencia del régimen, situados en la provincia de Hamkyung-Norte, hay pequeñas casetas-restaurantes que esperan clientes universitarios ofreciendo los mejores platos de aquella zona. La mayoría de los estudiantes no pueden costear el alto precio de la comida de la residencia de los estudiantes y vienen a estas pequeñas casetas donde las señoras ofrecen las comidas mucho más equilibradas nutritivamente y más asequible económicamente. En estos sitios también se elaboran los tofus y las bebidas alcohólicas por cuenta propia. 

 En estos pequeños restaurantes se reúnen gente de todo tipo por un plato de arroz con tofu: gente trabajadora con arrugas muy ostensibles, gente desempleada que vaga por las calles todo el día hasta que encuentran estos sitios y hablan y comen con sus amigos, estudiantes que buscan opciones alimentarias alternativas mucho más asequibles para ellos, señoras que han quedado entre ellas para comer y establecen conversación de diversos temas. Estos pequeños espacios es donde la gente común deja por un lado sus incómodas preocupaciones y entran en el mundo del arte de la conversación con sus seres cercanos.

12 abr. 2011

El mercado (Parte 8: Bicicletas usadas)


 En la misma ciudad de Haeju, los vendedores llegan con sus grandes camiones llenas de bicicletas de todo tipo. En cada camión, aproximadamente 400 bicicletas están disponibles para ser vendido. Para los comerciantes de categoría media se distribuyen unos 20 a 30 bicicletas mientras a los minoristas se le entregan unas cinco. Una vez recibidas, estas bicicletas llegan a todos sitios, desde aldeas pequeñas hasta grandes ciudades incluidas la capital de Corea del Norte. 

 Estas bicicletas suelen ser de origen japonés. Se han propuesto construir una fábrica de bicicletas cerca de Pyongyang pero la falta de mano de obra especializada y falta de presupuesto han hecho que esta propuesta no sea avanzada. Estas bicicletas japonesas son de segunda mano y por la calidad de cada bicicleta puede variar el coste logístico. El coste puede estar de 20 a 150 dólares americanos. 

 Los minoristas, una vez adquiridas las bicicletas, reparan las partes dañadas. Los daños pueden ser la ausencia de las ruedas o de neumáticos en las bicicletas o que están demasiado oxidados que tienen que pintar varias veces. Estas bicicletas pueden ser vendidas, con suerte, una vez cada dos días. La gente común no tiene acceso a nivel económico para comprar incluso estas bicicletas usadas. La bicicleta más barata cuesta alrededor de 150.000 wons, una cantidad impensable para la mayoría. Cada día que van a trabajar, la gente confía en sus pasos y sus gemelos se quedan abultados. 

11 abr. 2011

El mercado (Parte 7: Ropas usadas)


 En el puerto de Haeju, se ven miles de cajas iguales enrollados infinitamente con cinta de color marrón, de ropas usadas. Cada paquete, depende de su tamaño, se negocia con precios desde 5.000 wons hasta 10.000 wons. Son muchos los vendedores que asoman por este puerto desde las altas horas de la madrugada para tener el mejor paquete para luego vender en los mercados. Todos los vendedores saben que esos paquetes contienen ropas usadas; pantalones arrugados, camisetas descosidas, camisas con manchas imborrables o calcetines con varios grandes agujeros...nadie sabe que esos paquetes contienen ropas exclusivamente femeninas o masculinas. Esos paquetes son cajas llenas de sorpresa. 

 Si hoy es un día de suerte, te puede tocar ropas usadas con calidades similares a las nuevas. Lo vendes en el mercado y vienen clientes asombrados con la calidad de la ropa sin saber que son usadas. Miran una y otra vez, sonríen y compran. Otros quieren, pero no pueden. Miran con reojo varias veces aquel vestido de distintos colores. Y se van. Hoy has tenido un buen beneficio vendiendo estas ropas. Si hoy no ha sido tu día de suerte, te puede tocar ropas usadas extremadamente mal reparadas o de pésima calidad. Lo pones en el mercado, pero te lo compra. Unos ven pero ponen una mala cara y se van diciendo: ¿Pero como puede vender eso? Hoy no has tenido un buen día. Sólo has podido tener el 30% de dinero que los días buenos. Mañana estarás mucho más temprano que otros vendedores en el puerto. Esperas con ansia que vengan mejores vestidos mañana. 

9 abr. 2011

El mercado (Parte 6: Zapatos y perfumes)


 Los zapatos coloridos, desde cálidos hasta fríos, y de diversos diseños, especialmente elaborados de la ciudad de Sinuiju, están expandidos por todos los mercados de Corea del Norte. Como se ha mencionado anteriormente, la calidad de zapatos de Sinuiju no tenían que codiciar en absoluto a los zapatos "Hecho en China". Pero como la calidad es siempre acompañado con su alto precio, la mayoría de estos buenos zapatos sólo son accesibles para la gente rica. La gente que no tiene suficiente poder adquisitivo compra zapatos de baja calidad en los mercados de pequeños pueblos. En estas zonas se llenan de señoras que quieren comprar un zapato para sus hijos ya que el precio es mucho más barato sin importar mucho la calidad. 

 Los zapatos chinos, aunque sea de buena calidad para los norcoreanos, tiene una vida mucho más corta que la de Sinuiju. El precio de estos zapatos nacionales suele rondar los 2.400 wons, casi 300 wons más barato que los productos del país vecino. Los zapatos de Sinuiju están especialmente elaborados con goma blanca que garantiza su máxima durabilidad entre sus clientes con nivel económico elevado que siguen siendo los destacados preferenciales de estos zapatos. En esta ciudad, además de zapatos, también se venden perfumes de calidad poniendo nombre a la flor que basa el líquido, por ejemplo, Rosa. Su calidad está mucho más valorada que las de otras zonas del país. 

 Los zapatos y perfumes de calidad se venden en grandes tiendas con señoras maquilladas con hanboks al frente. En estas tiendas sólo se admiten a clientes que demuestren su equilibrado poder adquisitivo y a los bien vestidos mientras los zapatos de baja calidad se siguen vendiendo en los mercados tradicionales norcoreanos. Los vendedores de estos zapatos limpian como pueden sus zapatos (algunos de ellos elaborados por ellos mismos) cada vez más estropeada por el viento de la arena que hace inminente la volatilización de su aspecto original. Es frecuente ver a estos vendedores mirar el suelo todo el día con sus rostros exhaustos hasta que esperan que algún cliente diga: ¿Cuánto cuestan estos zapatos?

 Nota: Los zapatos de baja calidad son 1/3 más barato que los zapatos de Sinuiju. 

7 abr. 2011

El mercado (Parte 5: Caramelos)


 En todos los mercados norcoreanos hay pequeños puestos donde venden caramelos caseros enfocados especialmente para el público joven. Hay distintos tipos de oficio con los caramelos: hay personas que se dedican a comprar azúcar en los mercados y que luego elaboran caramelos caseros en sus casas y personas que venden esos caramelos ya elaborados. En este pequeño mundo, las personas cumplen un papel determinado para que la venta de los caramelos sea un éxito. Cada día, en estos pequeños puestos se llenan de niños y niñas acompañados de sus padres, cansados de oír: ¿Me compras un caramelo?

 El caramelo casero se elabora hirviendo el agua con azúcar añadiendo poco a poco sorbos de vinagre hasta que el líquido se quede sólido. Una vez seco, se cortan en partes iguales y se elaboran en varias formas: cuadrados, redondos, estrellas, triángulos, etc. Con treinta kilos de azúcar es posible elaborar perfectamente treinta kilos de caramelo casero. Estos caramelos se venden mucho más en épocas de excursiones escolares o en fiestas nacionales donde la cantidad de elaboración se duplica hasta el doble. Estos caramelos al menos hacen a toda la gente aparcar por un momento el hambre y disfrutar en sus paladares un sabor no tan cotidiano para ellos como el dulce.

 Nota: Algunos caramelos rellenos con sabores distintos se venden en tiendas especializadas pero el precio es bastante elevado que no es accesible para la mayoría del público, especialmente niños/as. 

6 abr. 2011

El mercado (Parte 4: Tiendas de conveniencia)


 En las tiendas de conveniencia de varios municipios situados en la provincia de Hamkyung-norte y en otras zonas del país, se vendían principalmente platos de comida a los clientes. Antes de la mencionada reforma económica, el arroz con tofu, bolas de tartas de arroz y arroz frito rebosado de harina tenían cada uno un precio asequible de diez wons. Los que trabajaban en estas tiendas de conveniencia compraban cada madrugada todos los ingredientes necesarios para hacer estos platos por nueve wons. Con cada plato que se vendía, obtenían un pequeño beneficio de un won. Pero en estas tiendas de conveniencia, además de estos platos, también se vendían cigarrillos, goma de mascar y refrescos con gas con módicos precios para los clientes.

 Los trabajadores de estas tiendas tenían que pagar mensualmente al régimen de manera obligatoria ochenta wons para que sus puestos puedan estar mantenidos. Pero después de la reforma económica, se disparó el precio de "mantenimiento" hasta cifras inimaginables para la gente común; para algunos incluso han llegado hasta 3.000 wons. Los clientes habituales de estas tiendas eran mineros que después de una larga jornada de trabajo llegaban a estas tiendas para llenar sus estómagos y charlar con sus compañeros. Pero poco a poco, estos mineros han desaparecido y los trabajadores de estas tiendas han visto como sus beneficios han descendido drásticamente que algunos tuvieron que cerrar sus puestos de trabajo y buscar otro empleo. Son pocos quienes intentan persistir utilizando diversas estrategias para atraer a la clientela, pero el precio que hay que pagar al régimen sigue sin bajar que la situación de estos pocos trabajadores lleva a la desesperación continua.

 Nota: La reforma económica elaborada por el régimen el 1 de julio de 2002 sólo ha conseguido desestabilizar la económica norcoreana a largo plazo que aún en la actualidad la población sigue sufriendo de la recesión económica. 

5 abr. 2011

El mercado (Parte 3: Vendedores de legumbres)


 Cada mañana, los vendedores ambulantes de legumbres caminan por los mercados cercanos de cada zona del país. Los tipos de legumbres más vendidos y destacados son el maíz, el arroz y la soja. Gritan cada mañana para que las señoras asomen por las ventanas con sus voces agudas. Estos vendedores son más presentes en mercados pequeños donde todos los clientes son conocidos suyos ya que en las ciudades los mercados son mucho más grandes y distantes. Para ellos/as, la confianza y la amabilidad son las mejores armas para intentar ganar algo de dinero. 

 Antes del 2002, estos vendedores tenían un ingreso suficiente con los precios oficiales marcados por el régimen. Por ejemplo, un kilo de arroz se vendía a 70 o 80 wons. Pero después de la reforma económica impuesta en dicho año ha hecho que el precio se disparara completamente y estos vendedores veían como sus negocios iban a la ruina. Poco a poco, el número de los vendedores de legumbres se han reducido hasta llegar sólo a la mitad. En 2004, el precio de un kilo de arroz estaba alrededor de 350 wons. Durante los aproximados diez días de cada mes, nadie compraba sus productos. 

 En la actualidad, muy pocos siguen trabajando como vendedor de legumbres. Estos supervivientes son personas expertas que saben donde conseguir los mejores legumbres a bajo precio. No pierden la ilusión de recuperar aquellos buenos momentos donde decenas de mujeres acercaban a ellos cada mañana para comprar las legumbres más frescas y sabrosas. Creen que este trabajo no desaparecerá para siempre.  

3 abr. 2011

El mercado (Parte 2: Una historia)


 Hay miles de historias particulares en los mercados. Cada día pasan miles de cosas: robos, gritos, persecuciones, vigilancias, descansos, miradas perdidas y lloros. Pero lo que más se produce ahora, de manera preocupante en estos mercados, es la grave discriminación por edad. Una señora de 50 años ha contado su propia experiencia:
 -"Cuando los vigilantes del régimen me vieron vendiendo cigarrillos y panes, empezaron a pegarme sin razón alguna y llevó todas las mercancías que tenía. Yo lloré y supliqué a vigilantes que parecían tener la edad de mi hijo para que me dieran, aunque sea, sólo la mitad. Pero no me hicieron caso y me echaron a patadas porque decían que yo era muy ruidosa. Esto sucedía cada día. Para mí, esto era la única forma de sobrevivir. Pero lo extraño era que a las otras mujeres, mucho más jóvenes que yo, dejaban vender sus mercancías y no a una vieja como yo. Lo supe más tarde que esas jóvenes mujeres  daban una cantidad de "propina" a estos vigilantes y podían hacer sus negocios. Aquí, la persona que pagaba y era guapa y joven, trabajaba". 

 Además de la discriminación por edad, el soborno es una actividad constante en casi todos los mercados norcoreanos. Las personas que tratan de ganarse la vida son discriminadas por su estatus social o por su edad por unos jóvenes alborotadores "educados" inútilmente por el régimen. Es muy preocupante el aumento de estos jóvenes sin ética y sin conocimiento y cada día el abuso excesivo hacia la gente más débil (especialmente a la gente de más edad) incrementa. Las personas trabajadores, esperanzadas de una posible mejoría en sus vidas con esta actividad, se levantan con el pánico. 

2 abr. 2011

El mercado (Parte 1: El surgimiento)


 Desde hace sólo ocho años, la interacción de productos en los mercados era una actividad imposible en Corea del Norte ya que la venta privada de los productos y la obtención de los beneficios, para ellos, eran una actividad digna sólo en territorios donde reinaba el "imperialismo". Los soldados vigilaban microscópicamente alguna actividad "errónea" de los ciudadanos norcoreanos. Sólo se podía intercambiar algunas verduras o alimentos de primera necesidad. Pero aquella vigilancia se flojeó poco a poco y aquella férrea ley fue olvidada con el tiempo. Estos días, en los mercados de todas las ciudades norcoreanas, se puede ver una fértil actividad del comercio: se venden desde vestimentas hasta medicamentos procedentes del mercado negro.

 Todo esto se debe a la mencionadísima crisis económica que fue la mayor preocupación de la gente común en Corea del Norte y el régimen no era capaz de bloquear el impulso de los mercados ya que su máximo control hacia ellos sólo debilitaría su poder "máximo". Los mercados fueron oficialmente abiertos al público en diciembre de 2002 y se podía comercializar abiertamente todo tipo de productos. Pero sigue existiendo un control importante en las mercancías y se puede ver a controladores paseando por los mercados. Ahora mismo, es el propio régimen quien apoya esta iniciativa al ver la ligera satisfacción de su población. En 2005, en la capital Pyongyang había más de 40 mercados y 300 en todo el territorio norcoreano.

 Nota: La expansión del mercado sigue en auge y muchas vidas depende de esta actividad. En caso de prohibirlo, la situación sería mucho más grave.