30 sept. 2011

Iglesias a dos metros bajo tierra


 Con el aumento de los seguidores del cristianismo, miles de personas se reúnen cada fin de semana en cuevas clandestinas o en casas de vecinos mediante el mensaje "boca a boca". Al no poder llevar la biblia por la calle, guardan papeles escritos de capítulos y versículos de la biblia que se va a estudiar cada semana. Si esta semana tocaba estudiar el libro de Isaías, cada uno escribía en una pieza de papel los versículos de dicho libro y lo llevaba. Muchos encuentran la fe en Dios y para muchos, es el mejor momento de sus vidas: establecer una conversación de Jesús con sus amigos cristianos. 

 En estas iglesias, no existen grandes templos de inmensa fastuosidad y tampoco está dividido en varias salas: salas de adultos, salas de niños, salón de jóvenes. Sino todos reúnen en un espacio limitado y ponen los papeles escritos o biblias en el suelo y hablan con voces susurradas sobre temas que toca cada semana. En estas iglesias clandestinas tampoco existen cruces. Muchos lo hacen en forma de papel y llevan en los bolsillos. Muchos saben que practicar el cristianismo supone una gran amenaza por parte del régimen y que sus vidas pueden correr peligro, pero ellos practican porque creen que después de un largo túnel de oscuridad hay una luz asombrando en sus vidas. 

 Hay un testimonio de una refugiada norcoreana que cuenta sobre su encuentro con Jesús: "Mi abuela me cogió de la mano y me llevó a una cueva que tenía un agujero pequeño para que un ser humano pudiera entrar. Aquel agujero era muy pequeño. Cuando entramos, vi un pequeño cruz de madera colgado en la pared y mi abuela empezó a leerme historias interesantes de la biblia, que tenía seguramente más de treinta años de antigüedad y me empezó a cantar himnos de los libros susurrando. Después de cantar me hizo una pregunta: "Hija mía, ¿cuál es tu sueño? ¿Qué te gustaría hacer?". Yo no sabía que decir. Entonces, mi abuela me agarró la mano y empezamos a orar. Aquel día tenían que venir unas trece personas, pero sólo han venido once. Y pensé, ´¿No le habrá pasado nada a ellos no? Esperemos que no.´  


 También existen aquellos norcoreanos, que lograron huir en su día de Corea del Norte, que se establecen en las tierras chinas para ayudar a otros norcoreanos que acaban de huir con éxito de Corea del Norte o que entran en tierras norcoreanos tratando de promover el cristianismo en sus ciudades natales o en zonas de alrededor. La rápida expansión del cristianismo podría ser gracias a la labor de estos creyentes, que arriesgan sus vidas y que introducen de manera discreta biblias y libros que enseñan sobre la palabra de Dios. El régimen sigue oponiendo de manera firme a cualquier religión que no sea la "alabanza al querido líder". Medidas radicales como torturas o ejecuciones pasan a diario en distintos sitios del país.

 Nota: En los papeles de los creyentes ponen frases como: "Dios mío, gracias por dar los alimentos cada día a mí y a nuestros seres queridos. Protégenos del mal y de las pruebas que enfrentamos cada momento. Te creemos y te amamos, Señor. Gracias por todo y oramos en el nombre de Jesús. Amen". 

28 sept. 2011

El libro prohibido: la biblia


 A finales del año 1880, la biblia fue introducida por primera vez en Corea por los misioneros europeos que trataban de expandir el cristianismo por toda Asia. El número de los cristianos se incrementó se manera fugaz en un periodo de tiempo relativamente corto pero a la vez, miles de creyentes fueron declarados culpables en masas y condenados a la pena de muerte por alta traición por la monarquía de diversos países asiáticos. En 1953, cuando la guerra de Corea se acabó en armisticio, el régimen declaró que en Corea del Norte sólo se debía obedecer al líder supremo, Kim Il Sung y que ninguna otra religión estaba consentido. Corea del Norte es un país donde la posesión de la biblia se castiga con la pena máxima. Pero eso hizo que los lectores clandestinos de la biblia aumentaran con el transcurso del tiempo. De alguna forma, miles de biblias estaban en cada rincón de las ciudades norcoreanas y los creyentes se sentían muy felices con tenerlo en sus manos. Sentían que Dios estaba siempre a sus lados y que sólo él les protegía del fuerte control del régimen. 

 La presencia de las cruces, el símbolo máximo del cristianismo, también está totalmente prohibida en Corea del Norte. La posesión de alguna cruz supondría recibir clases de "purificación del socialismo" y era considerado como una falta de respeto grave hacia el líder. En Corea del Norte, existen miles de creyentes que lo practican y oran a diario y que piden a escondidas a la gente que quieran huir de Corea del Norte unas biblias editadas en Corea del Sur, donde la variedad de las biblias es infinita. Cada hoja de la biblia de los fervorosos tiene el cuerpo débil por que sus dueños lo habían utilizado demasiadas veces y que la tinta de las letras está siendo borrada poco a poco debido a su antigüedad considerable. Muchos rezan en grupo y repasan los contenidos de la biblia: Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (Juan 20:31). 

 Nota: Se estima que cada día, decenas de personas son enviadas a campos de reeducación (o de concentración) por la posesión de las biblias. Depende de la gravedad, uno puede ser juzgado desde penas de cárcel hasta la pena capital. 

24 sept. 2011

Pena de muerte


 Según los datos de distintas organizaciones internacionales dedicada a la promoción y fomento de derechos humanos, aproximadamente sesenta personas son anualmente castigados con la pena de muerte en Corea del Norte (aunque los datos reales pueden ser mucho más elevados). El fusilamiento es la única forma de ejecutar a los condenados. Antes de ser ejecutados se enfrentan en juicios llenos de irregularidades o incluso son condenados sin poder ser celebrado un juicio. La ejecución de las personas, muchos de ellos con presunción de inocencia, se realiza en público con testigos de todas las edades: desde niños hasta ancianos. Treinta balas atraviesan sus cuerpos sin piedad bajo la atenta mirada de cientos de personas. Muchos son convocados a observar la atrocidad cometida por el régimen como una advertencia. 

 Las personas que "traicionan a la gran patria" y que envían secretamente información y condiciones de vida norcoreana a Corea del Sur o al mundo occidental son ejecutadas sin tener derecho alguno a una apelación. Aquellas personas que mataron a individuos de manera accidental para robar un trozo de pan para dar a sus hijos son ejecutadas. Aquellas personas que se opone firmemente al régimen son ejecutadas. Aquellas personas que leen la biblia y creen en Dios son ejecutadas. Aquellas personas que se escapan a China, a Corea del Sur o a otros países tienen el máximo riesgo de ser ejecutadas. Aquellas personas que tratan de encontrar su dignidad son ejecutadas. Aquellas personas que tratan de actuar de otra forma, lo contrario al régimen, son ejecutadas. 

 Pero hay que distinguir en este caso, la diferencia entre la pena de muerte directa (el fusilamiento) y la indirecta que son la privación de alimentos y el apaleamiento. Este tipo de pena de muerte es aplicada especialmente a los familiares de los condenados y a los que trabajan en campos de concentración. Si sumamos las víctimas de ambas penas de muerte, el número sería incalculable. Mientras tanto, el régimen sigue negando la existencia de estos campos de concentración pero por otra parte, es el único país que se niega a ser sometido a las recomendaciones derivadas del proceso del examen periódico universal de las Naciones Unidas. 

 El vídeo de abajo muestra una ejecución realizada públicamente en Corea del Norte en 2005 sin poder saber la identidad del condenado y que delito ha cometido. 



23 sept. 2011

El recuento


 Grandes cantidades de población eran desaparecidas por el efecto inmediato de la hambruna en los mediados de los años 90 en todo Corea del Norte. Montañas de cadáveres eran visibles en todos los lados y parecía que aquel panorama caótico no iba a mejorar. El régimen no era capaz de estimar el número de población aproximada. En 1999, se puso en marcha el recuento de la población pero los datos oficiales no mostraban credibilidad suficiente ya que muchos huyeron a China en busca de la supervivencia y eso debilitó la transparencia de los datos. El régimen admitió que fueron unos 250.000 personas quienes murieron de hambre entre 1995 y 1997, pero según varios medios de comunicación de varios países la cifra podía elevarse a millones de personas. 

 La medida que hizo el régimen fue crear un nuevo documento de identidad para toda la población norcoreana. Pero al hacerse esta documentación, las desventajas castigaban a algunos sectores de la población. Por ejemplo, los familiares de los desaparecidos y de los que huyeron a China tienen una identidad provisional por obligación. Estos sectores de la población que tienen este tipo de identidad no pueden acceder a la universidad o al servicio militar (donde los jóvenes ven como la única manera de garantizar la estabilidad económica). El régimen concluye que estar desaparecido más de un año es que está en Corea del Sur y piensan que los familiares de los traidores no merecen una "identidad oficial". Estas absurdas decisiones empeora aún más la vida de los habitantes ya que la mayoría de sus familiares siguen desaparecidos o están en China sin saber una noticia alguna de ellos. 

22 sept. 2011

¿El origen del cambio?



 En el mercado situado cerca del río Tumen, miles de productos surcoreanos como CDs que contienen series de televisión, grabadora de vídeo, grabadora de audio, ropa, zapatos o relojes son visibles y compradas de manera regular. Antes del año 2009, adquirir productos surcoreanos era realmente asequible gracias a los comerciantes norcoreanos que iban y volvían de China. Títulos de series surcoreanos que fueron éxitos de audiencia no sólo en su país sino en países como Japón, China, Taiwán u Hong Kong, también fueron introducidos en el territorio norcoreano. 

 Después del 2009, el control fue aumentando y la entrada de estos productos a Corea del Norte fue imposibilitando, aunque siempre existe la vía del soborno (unos 50.000 wons). Pero las series o películas surcoreanas siguen siendo vistas en los hogares norcoreanos de manera oculta. Para proteger sus identidades, son muchos quienes apagan las luces, cierran las ventanas y se arropan con las sábanas. Es la única manera de no ser descubierto por las autoridades. Pero aquí también existe el "el que paga, puede ver". Son los altos cargos quienes se obsesionan con las series y tratan de imitar el modelo de vida surcoreana comprando prendas de ropa o accesorios originales o imitados. También muchos descubren las mentiras repetitivas que dicen sobre la sociedad surcoreana por parte del régimen. Siempre le habían dicho que en Corea del Sur, miles de personas vivían en la miseria, que las ciudades eran fantasmales y que el desempleo era sumamente elevado. Poco a poco, los habitantes están descubriendo la verdad pero sin poder expresarse. Sólo se comentan entre los amigos. Puede ser que ésta sea el primer paso hacia un cambio en la sociedad norcoreana.   


 Nota: El primer imagen es el póster varias series surcoreanas que tuvieron un éxito enorme en diversos países asiáticos. Y la segunda fotografía refleja a varios norcoreanos viendo una serie surcoreana bajo la oscuridad. 

19 sept. 2011

Conversaciones con mi padre (Segunda parte: sus preocupaciones)


 Durante el transcurso de la conversación, mi padre me miró muy preocupado:
- ¿Sabes lo que significa la tragedia de la isla de Yeongpyeon? Que seguramente estamos preparando para una posible guerra entre las dos Coreas. Y entonces intervendrán también Estados Unidos, China, Rusia y Japón. Creo que ya no es posible el diálogo... ¿como hemos llegado a esto?
- Tranquilo, papá...
- Y encima, los rojos (el régimen) no son capaces de disculpar con las víctimas. Son gente diabólica. Maldita sea! Si fuera yo unos cuantos años más joven iría a destrozar al régimen de cabeza. Y no soy el único que pienso así, casi el 95% de los surcoreanos ya están hartos de todo este suceso. Y pobrecitos habitantes norcoreanos...
- Papá, tú ya eres bastante mayor además estás en el extranjero manejando tu propia vida. No puedes hacer nada. 
- ¿Cómo que no? ¿Tú sabías que en caso de que ocurriera la guerra, todos los coreanos tenemos que estar preparados?
- No entiendo. 
- Cuando estaba yo de militar, yo era sargento. Y tengo historial militar. Si explota la cosa, tengo que dejar todo aquí y viajar para Corea del Sur...
- Pero, ¿eso es posible? Sólo has estado dos años y después no has ejercido jamás de tu puesto militar. Además ya tienes más de sesenta años. 
- He nacido en un país donde cualquiera sospecha de otra parte puede ser peligrosa. La guerra no distingue de edades o de sexo. Si el gobierno coreano me llama, no tengo otra manera que luchar por el país. Aunque no lo quieras. 
- ¿Y no hay otra alternativa?
- No...

 Mientras mi padre seguía con su empleo de palabras políticamente incorrectas hacia el régimen norcoreano en solitario, me quedé pensando. ¿Mi padre tiene que ir a la guerra, aquel término que sólo lo oía mediante los medios de comunicación? ¿Y que será de nosotros? Y miré a mamá. Pobrecita...ella ya lo sabía todo y no dijo nada a nosotros para no preocuparnos. Con esta conversación, descubrí el escondido mundo de una persona tan cercana que hace días parecía lejos como mi padre. También descubrí de sus preocupaciones. Mientras yo repetía una y otra vez: "esto no es posible...esto no es posible...esto no es posible..."

18 sept. 2011

Conversaciones con mi padre (Primera Parte: sus primeros momentos)


 Antes, nunca había tenido una conversación tan íntima y personal con mi padre, aquel hombre que hace pocos años había superado la barrera de los sesenta años. Mi padre, ese hombre tímido y poco hablador empezó a contarme de sus recuerdos más hondos ya que los coreanos, sean del sur o del norte, habían sido testigos directos de la Guerra de Corea (1950-1953). Cuando la guerra ocurrió, el aún tenía 12 meses de vida. Pero recuerda perfectamente lo que dijo su madre. Cuando empezó los bombardeos por la madrugada, su madre, sus amigas y sus vecinas amarraron a sus hijos con una sábana en la espalda, empezaron a coger sus pocas pertenencias y corrieron sin parar hacia sitios que ellas mismas tampoco lo sabían. Para ellas, ir detrás de los forasteros hacia una dirección incierta era la única salvación. Durante esos años, tuvieron que vivir en distintos sitios y conocer a personas con la misma situación. 

 Poco después del armisticio pactado entre ambos países, vio por sus propios ojos como la ciudad de Seúl estaba totalmente destrozada. Su casa donde nació se había convertido en un escombro y su madre, en vez de estar triste, cogió todas las herramientas y materiales posibles para intentar reconstruirlo. Toda la familia ayudó a reconstruir la casa y así, sus vidas. Aquel entonces, muchos niños no podían ir a la escuela o comer dos o tres veces al día. Mi padre me dijo que se sintió muy afortunado de recibir una educación. Al final, pudo ir a la universidad y estudiar lo que más quería: la ingeniería. En medio de la conversación, vi en el rostro de mi padre como se escapaba una lágrima. Quizá nunca había contado su propia historia a nadie, ni siquiera a sus mejores amigos. Era la primera vez que veía a mi padre llorar.

14 sept. 2011

¿Lágrimas verdaderas?


 8 de julio de 1994. La muerte por ataque cardíaco de Kim il-Sung hizo que millones de personas de un país entero cayeran en la tristeza más profunda. Niños, jóvenes, adultos, ancianos, hombres y mujeres golpeaban el suelo y lloraban día y noche por la desaparición de su único líder hasta entonces. Durante los diez días después de su muerte, muchos venían desde distintos sitios del territorio norcoreano para decir el último adiós. Era increíble ver a cientos de miles de personas en la misma plaza rotos de dolor y empezar a llorar y gritar por todos los sitios. Esto pasó también cuando murió el dirigente chino Mao Zedong. 

 Se oían frases como: "Mi querido líder, has sufrido durante toda tu vida...", "La muerte tenía que llevar a mí en vez de a él", "No lo puedo creer que el líder haya fallecido, él era único para mí", "Sólo él hizo que Corea del Norte siga cada vez más fuerte", "Mi gran padre...", etc. Delante de la televisión estatal norcoreana, los lloros de los habitantes era un acto constante durante esos días. Pero la pregunta es: ¿Realmente cuantas personas habrán llorado por él verdaderamente? Es muy probable que sus sentimientos fuese programada, cronometrada y maquillada y que no podía expresar el suyo propio ya que hacerlo les habría costado la vida. Por ejemplo, vi a un niño de cinco años llorando en el día de su muerte dando vueltas sin parar y acabar en el suelo exhausto de tanto movimiento. Aquel acontecimiento era un teatro montado por el régimen donde el público (en su mayoría) estaba actuando en contra de su voluntad.

 Nota: Os dejo unos vídeos que refleja sobre como fue la reacción de la gente norcoreana ante la muerte de Kim-il Sung. 






11 sept. 2011

Saltar el alambre eléctrico


 Kilómetros imparables de alambres llenos de espinas metálicas y de alto voltaje de electricidad es el mayor reto y el último obstáculo de los comerciantes que quieren tratar de vender sus productos sin ser descubiertos por los militares. La zona de Rason es la parte donde una de las mayores actividades económicas hay en todo Corea del Norte y para transitar a la otra parte hay que ir al condado de Eun-Deok situada en la provincia de Hamkyung-Norte. Pero también la vigilancia es continua de día y de noche y los despistes espontáneos de los vigilantes son los momentos perfectos para los comerciantes norcoreanos de atravesar la frontera. 

 Para evitar el férreo control y al no tener suficiente dinero para sobornar a los vigilantes (que puede ser desde una cajetilla de tabaco hasta 2,000 wons dependiendo de la zona), muchos abogan por saltar aquellos elevados bloques metálicos con la ayuda de un palo de madera o simplemente desafiando la fuerza de gravedad. La probabilidad de saltar con seguridad es mínima, pero la desesperación hace olvidar a los comerciantes de las posibles consecuencias que les pueden costar la vida. Muchos fueron carbonizados al recibir más de 3,300V de alta tensión eléctrica. Cientos de cadáveres fueron abandonados cada día por estas zonas sin que sean llevadas a sus familiares. 

 La entrada a la ciudad de Rason o su posterior salida es prácticamente imposible sin un documento que certifica el permiso de circulación. Muchos son comerciantes que acaban de entrar en un mundo tan competitivo como ésta para intentar mantenerse vivo y tratar de hacerlo con sus familias también. El exhausto control por parte del régimen y la desesperación de los comerciantes hace que sólo produzcan víctimas mortales cerca de las zonas fronterizas sin poder decir un último adiós a sus cónyuges, a sus progenitores o a sus descendientes. 

9 sept. 2011

La transfusión


 Antes de la remodelación económica del julio de 2002, el precio de cada transfusión de 100 gramos de cantidad rondaba los 300 wons y cinco kilogramos de arroz blanco. Después de la dicha remodelación, el precio subió a 2.000 wons por cada cantidad de sangre. Ante esta subida espectacular de los precios, muchos fueron quienes formaban largas colas enfrente de los centros de salud en todo el territorio norcoreano. Muchos eran ilusos y soñadores que con esa cantidad de dinero podían construir miles de posibilidades, miles de nuevas vías. 

 Pero estas transfusiones son realizadas de diversas formas en determinadas provincias. Por ejemplo, en la provincia de Hamkyung-Sur, sólo se seleccionan a ciertas personas según las necesidades de los hospitales. Si en determinado tiempo se necesitan a personas con el grupo sanguíneo tipo B, son convocados mediante los anuncios del tablón de la ciudad y al día siguiente, cientos de personas están listas para que sus sangres sean extraídas y así recibir el dinero que les corresponden. Algunos son nuevos en esto y tienen fobia a las enormes agujas, y otros lo han hecho más veces pero que siguen atemorizados por las agujas. Estos temores pasan desde jóvenes hasta adultos. 

 En la ciudad de Kaesong, suelen convocar a personas con todo tipo de grupos sanguíneos. Pero competitividad es tan grande que algunos por recibir aquella cantidad de dinero sobornan a los personales del hospital. También existen personas que en un mes han llegado a hacer la transfusión  diez veces aproximadamente en sitios diferentes ya que ser extraída sangre dos o más veces en el mismo sitio durante un determinado mes está totalmente prohibido. Muchos eligen esta opción para comprar alimentos para sus familias o para mantener una base económica mínima. 

7 sept. 2011

Querer o no a China?


 Unos viajan a Corea del Norte para vender productos. Otros escapan a China para sobrevivir del hambre. El intercambio voluntario de miles de chinos y norcoreanos hace que la frontera que marca ambos territorios tenga algo de movilidad que hace algunos años reinaba el silencio. Cada día, miles de turismos o camiones chinos con lleno de mercancías hacen que éstos sean las únicas nacionalidades que pueda viajar "fluidamente" el territorio norcoreano. Imaginemos a un surcoreano, un estadounidense o un japonés transitando de esa forma por la frontera. Inmediatamente serían avisados por las autoridades, detenidos y ser desaparecidos sin saber absolutamente nada de sus existencias. Todo esto se debe a la estrecha relación que mantiene Corea del Norte y China económicamente y también por antecedentes históricas amistosas. 

 Decenas de vendedores chinos exponen sus productos "estrellas" ante los norcoreanos que toquetean y observan fijamente las cosas que antes nunca lo habían visto. Eso hace que los norcoreanos tengan aún más esa obsesión de viajar a China para ver cientos de cosas, quedarse boquiabiertos con miles de luces de neón parpadeando por distintos sitios, algo que en su país nunca lo verían. Después de una larga jornada diaria de trabajo, el mercader chino recoge sus cosas y pasa la frontera tan sólo mostrando su identidad y su permiso de comercializar productos a los militares norcoreanos. Cada día es una jornada agotadora para estos trabajadores. 

 Horas más tarde, un grupo de norcoreanos que trataron de escapar a China para no morir de la inanición, son detenidos y enviados a un campo de concentración. Sometidos a horas de torturas físicas y psicológicas, los crueles agentes reprimen al grupo diciendo que son unos traidores de la patria y desagradecidos al régimen: "Los que vais a China, sois la escoria de esta sociedad que muchos quieren tener como modelo socialista. Habéis deshonrado profundamente al líder y a este país y vais a pagar por vuestra estupidez". Con esta frase llena de contradicción, la mayoría que solamente querían dar algo de arroz a sus hijos, son llevados hacia el camino del desenlace.  

 Corea del Norte tiene dos caras. Mientras el recibimiento del régimen hacia los habitantes chinos es indiscutible y vivaracho, las familias de cientos de personas que querían irse a China son desaparecidas sin motivo alguno. 

6 sept. 2011

El "otro" Seúl


 Los habitantes de On-seong, situado en la provincia de Hamkyung Norte, denominan a su propia ciudad como el "otro" Seúl por ser la avenida principal de los norcoreanos que quieren ir a Corea del Sur. Decenas de miles de personas esperan su turno para intentar coger el camino, quizá, más asequible para llegar a un sitio que para ellos es el paraíso inmediato y próximo. Ancianos, niños, adultos, jóvenes, mujeres. Incluso bebés de varios meses de vida esperan con inquietud una respuesta. 

 El régimen central, al sospechar de los movimientos de miles de personas que se dirigían hacia una misma dirección, empezó a mandar a vigilantes, militares y agentes de seguridad hacia la zona de On-seong e intentar detectar que tipo de movimientos estaban realizando la gente. El intercambio de los trabajadores del régimen era frecuente con el aumento diario de personas que llegaban a esta ciudad. Aquí también el soborno es un tema donde gana mucho protagonismo ya que personas con algo de dinero entregan a los agentes una cierta cantidad para que les hagan la vista gorda y atravesar de ahí, la frontera. La mayoría, mientras, esperan en busca de una oportunidad. 

 Mientras muchos siguen esperando ir a Corea del Sur, otros, al cansarse de aquella larga espera, han decidido ir a trabajar en los pueblos que están situados en la frontera con China. Luego vuelven a sus hogares sin poder intentar huir del país por miedo. Muchos tiemblan de una cosa en común: temen más a los agentes de seguridad norcoreana que cruzan la frontera para capturar a todos los norcoreanos posibles que están estableciendo en China, que la vigilancia exhausta de los militares chinos. Mientras tanto, On-seong sigue recibiendo miles de personas cada día. 

4 sept. 2011

El desencuentro y el cansancio


 Muchos dicen que la presencia de los "niños de la flor" han reducido estos últimos años con la presunta prosperidad económica, pero estos rostros agotados siguen vagando por toda la zona del norte de Corea del Norte. Miles de jóvenes, que queriendo estudiar en la escuela, al no poder, no hay otra manera que vagar por las calles y pedir un poco de comida o limosna siendo rechazado en muchas ocasiones por los habitantes o incluso recibiendo palizas por los vendedores al intentar robar un trozo de pan o un plato de arroz recién hecho. Estos niños son aquellos que son discriminados por la sociedad aparentemente perfecta norcoreana. 

 Pero no son sólo los huérfanos quienes tienen la etiqueta de "el niño de la flor". También son hijos de familias muy pobres que por necesidad o por la insistencia de sus padres que no pueden trabajar por más tiempo al contraer alguna enfermedad grave quienes deambulan por las calles de las ciudades del país. Hay casos donde muchos de ellos son demasiados jóvenes que aún no ha dado el paso de la etapa de la infancia a la juventud, quienes se han desorientado por el camino o fueron influenciados por malas compañías que no volvieron a ver jamás a sus progenitores. Los padres, preocupados, iniciaban la búsqueda apaisada de sus hijos pero en muchos casos sin resultados agradables. Miles de historias de desencuentros producen cada día, pero jamás son contadas y descubiertas. 

 En las estaciones de trenes son donde decenas de "niños de la flor" van y suben a los vagones a pedir algo de dinero. Los vigilantes vienen y los echan. Intentan otra vez cuando los vigilantes hayan ido a otra parte sobrepasando los vagones. Sus pies, al final de día, se hinchan hasta ponerse púrpura y se manchan de polvos marrones que deja un aspecto grasiento y descuidado. Con lo que se ha ganado cada día, se reparten entre el grupo y compran el pan del día. Algunos jóvenes que han venido de la otra punta del territorio norcoreano, han tenido que viajar de un lado a otro sin que nadie le viera. Quieren volver a ver a sus familias pero no desean ir ahora. Quieren irse después de que hayan ganado mucho dinero. 

 Los centros culturales son los sitios donde estos "niños de la flor" descansan después de caminar decenas de kilómetros pidiendo caridad. Entran a estos sitios y los niños quedan maravillado de algunas pinturas, esculturas y piezas hechas con piedras preciosas y piensan: `Que grande ha sido este país, pero ¿qué futuro me espera a mí?´ Estos niños, aún viviendo en la edad de la inocencia, da un respiro insondable a sus cuerpos bajo la mirada atenta de los guerreros hechos de roca. 

Nota 1: "Los niños de la flor" que en coreano que pronuncia "Kotyebi" proviene de la palabra rusa "KoyeBbe" que significa vagabundo. 

Nota 2: Otros grupos de niños de la flor, además de estar en las ciudades o en pueblos, también están en playas desiertas (por ejemplo, en la provincia de Hwanghe Sur).