12 jun. 2015

Recordando el pasado


 En la historia reciente de Corea, específicamente hablando del pasado siglo, hay momentos donde aún las heridas no están cerradas. Siendo uno surcoreano o norcoreano. Estamos hablando de un capítulo triste de la invasión por parte de Japón desde 1910 a 1945. Según testimonios leídos por los artículos y libros históricos, a parte del conocido y triste relato de las mujeres que fueron obligadas a ser esclavas sexuales y que aún el perdón no se está hallando por parte del gobierno japonés, los coreanos fueron tachados como ciudadanos de segunda clase. Las humillaciones y torturas de carácter físico y psicológico eran habituales hacia ellos y una gran parte de los recursos naturales fueron extraídos para llevar a Japón.

 En 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial y la rendición de Japón ante los aliados, Corea otra vez es un país soberano pero esa liberación dura poco coincidiendo con una guerra entre las dos ideologías que acabó en partición de dos estados que aún no ve muy probable una reunificación a corto plazo. Desde la firma de armisticio en 1953, con casi toda la península cenicienta, las dos Coreas tenían que empezar con el proceso de recuperación. Corea del Norte, que recibía apoyos económicos y materiales suficientes por parte de países con coincidencia ideológica, se reía constantemente de los habitantes surcoreanos durante dos décadas (1950 a 1970) teniendo en mente una posible invasión al sur para lograr esa unión por la imposición de la fuerza y no por el diálogo.

 Desde 1970 hasta 1980, el gasto militar orquestada por la mala gestión del régimen, supera una cantidad incontestable y eso directamente hace que en pocos años entre en déficit pero el régimen seguía ignorando los números rojos que se reflejaba en los datos cuantitativos. Y cuando llega la década de los noventa, la situación empeora de manera sustancial que muchos de los habitantes tienen que escapar a países como China o Corea del Sur con el fin de encontrar vías de la supervivencia. En la actualidad, los que vivieron en su propia carne la invasión japonesa del siglo pasado y que siguen residiendo en Corea del Norte empiezan a hablar: "Es una barbaridad lo que voy a decir pero estoy recordando el pasado y creo que cuando los militares japoneses estaban en Corea vivíamos mejor que ahora porque Kim Jong-eun y su padre han hundido este país"...