26 may. 2013

Y los precios suben


 En repetidas ocasiones, he escrito en el blog sobre la asfixiante subida de precio de alimentos básicos como el arroz o el maíz pero siempre es sorprendente la tímida reacción de las personas que residen ahí haciendo el régimen creer a los medios extranjeros que el problema de la hambruna está reduciendo sin contrastar datos explicativos de las estadísticas pertenecientes y que el proceso de recuperación económica va por buen camino mediante sus herramientas infalibles de manipulación. A veces se piensa que este método de engaño se utilizó cuando intentaron esconder la realidad aplastante de la gran hambruna que asoló al país durante los mediados de los años 90. 

 Las ganas de enviar alimentos y materiales de urgencia son tremendas desde diversos puntos del mundo pero la sospecha de la pésima gestión de estas donaciones siempre se acompaña por las antecedentes históricas. Según la conversación con los residentes en el país, en la capital, por cada kilogramo de arroz se ha de pagar unos 1.900 wons cuando hace días eran casi 30% más barato. El maíz también subió un 15% respecto a los días anteriores y la carne de cerdo, un 25%. En Hyeryeong, situado en la provincia de Hamkyung-Norte, el precio de estos productos es incluso mucho más elevado que en Pyongyang. A los habitantes no les quedan otra alternativa que escalar por las montañas en busca de brotes comestibles. 

 Se empieza a sentir temblores. No del frío ni de la debilidad corporal. Sino del pavor de aquellos desconocidos que cada vez se preocupan con sus destinos. Se oyen que en la frontera cada vez hay más vigilancia y que las balas sobrevuelan en los ríos limítrofes. La angustia no les aparece pero les domina por detrás para que no le vean. El grado de insatisfacción sigue en aumento pero nunca será reflejado en los datos oficiales del régimen. Su apariencia se paga con la desaparición de los inocentes. El silencio es la base de la supervivencia. 

23 may. 2013

Sin leñas suficientes


 Cada invierno ocurre lo mismo. Cientos de miles de familias tienen que subir hacia las montañas en busca de leña suficiente para abastecer toda una familia durante toda aquella estación del año. Al carecer ellos de la cocina que disponemos en nuestros hogares, la búsqueda por el "oro marrón" se ha convertido a vecindades en gallineros intentando obtener mayor cantidad de madera posible. Por ejemplo, los habitantes que residen en Musan (en la provincia de Hamkyung-Norte) se muestran preocupados: "Antes preguntábamos por la comida, ahora tenemos un doble problema: como conseguir la leña de calidad estándar y el arroz para aguantar el frío". 

 Los precios para comprar la madera están siendo muy elevados para los residentes en Corea del Norte: por cada carretilla se ha de pagar 3.000 wons, casi el salario de un mes de un trabajador corriente o 7.000 wons por una madera de alta calidad. Durante aquellos meses las llamadas entre China y diversas ciudades de Corea del Norte han aumentado considerablemente. Se trataba de pedir dinero a los familiares que están fuera del país para comprar dicho material de manera urgente. El carbón ha superado su récord histórico de precios que sólo los altos cargos del régimen serían capaces de adquirirlo. Cuesta casi 10.000 wons por cada carretilla.

 Mientras tanto, el régimen celebra que hace un año, la exportación del carbón a China se ha superado que los beneficios en sus bolsillos han aumentado. A ellos no les importan las preocupaciones de los ciudadanos para paliar las bajas temperaturas. Cuando la situación se vuelva crónica, empezará a pedir ayuda a la comunidad internacional sin detallar como será la distribución de los alimentos básicos a toda la población norcoreana. Si aún así, la comunidad internacional no responde a sus peticiones, empezarán a utilizar sus mejores herramientas para llamar la atención: las amenazas. 

19 may. 2013

Los que vuelven por voluntad propia


 Mientras existen centenares de personas que intentan usar todos los medios posibles para pisar terceros países como Corea del Sur, Japón, Estados Unidos o Europa, ha habido algunos que volvieron de vuelta a Corea del Norte. Existen diversos factores de su regreso. Por obligación al recibir amenazas del régimen de hacer desaparecer o mandar a los campos de concentración a sus familiares que residen ahí o por no poder adaptar a corto plazo en una sociedad ajena a la norcoreana después de padecer la odisea del escape. Fueron dos mujeres y un hombre, todos de generaciones distintas, quienes decidieron volver al país. Aún se desconoce como han podido entrar al territorio hermético excepto al hombre apellidado Lee que cogió una barca en la isla de YeongPyon para cruzar la frontera marítima. 

 Días después de la entrada de estas personas al país, salen en una rueda de prensa organizada por el régimen haciendo explicar lo "infernales" que son las otras sociedades. El mismo protocolo. Y al final gritan juntos un "Viva la República Democrática Popular de Corea y Larga Vida a Nuestro Líder Kim Jong-Eun". Usted o yo no tenemos derecho algo de juzgar el derecho de volver a un sitio de estos voluntarios pero siempre queda ahí la sospecha de la estrategia del régimen detrás de sus declaraciones. El año pasado también produjo sucesos como estos y según ellos, los que volvieron siguen vivos y sanos. La pregunta es si eso es verdad y si se garantiza realizar de forma adecuada la vida cotidiana de estas personas en caso de ser cierta la respuesta. 

 Puede que haya un flujo migratorio inverso de lo acostumbrado en la península de Corea por la existencia de personas que no han podido resistir la discriminación que hay en Corea del Sur hacia los refugiados norcoreanos siendo tratados como ciudadanos de segunda clase o tratados como "espías" y así, dificultando su actividad corriente. Solo se espera que las instituciones administrativas de Corea del Sur pudieran hacer una autocrítica intentando solventar esta situación concienciando a la gente de la realidad norcoreana ya que muchos aún desconocen las constantes violaciones de derechos humanos en Corea del Norte. 

14 may. 2013

Las pequeñas voces a favor de la guerra


 Sería únicamente el caso norcoreano donde los habitantes empiezan a reunir voces a favor de la guerra contra Corea del Sur para ilusionarse con la caída del régimen del país. Comentarios como "Tenía que haber ocurrido una guerra hace meses", "Los soldados ya tenían que haber estado en los campos de batalla en vez de gritar solamente ante la televisión estatal" son oídos a escondidas entre los adultos que siguen preocupadas por la caótica situación económica en el país. Muchos piensan que una repentina guerra les daría un fácil acceso para escapar del país o distraer a los combatientes y los dirigentes para cruzar el paralelo 38 con sus familias. 

 La maniobra del régimen en el complejo industrial Kaesong sigue causando indignación entre la población norcoreana. Los trabajadores norcoreanos añoran el acceso a todo tipo de instalaciones como electricidad en todos los sitios, baños equipados sin cortes de agua o alimentos que no se agotaban que fueron suministrados por la parte surcoreana. La intención de cerrar el complejo ha causado un revuelo silencioso entre los miles de trabajadores contra los gobernantes del régimen. Además en la frontera situada entre Corea del Norte y China se está produciendo decenas de hurtos a diario que los habitantes no se sienten protegidos e intentar huir del país. 

 Quizá todos estos acontecimientos haya creado un vínculo de personas a favor de la guerra esperando que gane el otro bando y esperar la liberación sin tener muy claro que podría ser de sus vidas a largo plazo.  

10 may. 2013

Las toneladas obligadas


 La orden estaba dada en todo el territorio norcoreano dirigido a los habitantes. Hasta el día 16 de febrero, en el nacimiento de Kim Jong-Il, se tenía que recaudar cien mil toneladas de alimentos de forma obligatoria para cubrir la manutención a los millones de soldados existentes en el país. Todos, absolutamente todos, tenían que entregar todos los comestibles que les pertenecían y que le habían costado días de trabajo para ganarla a unos desconocidos que les llamaban en calidad de recaudadores oficiales. Los residentes aún preguntan si esta forma de recogida de alimentos es realmente viable cuando los datos estadísticos elaborados por distintas organizaciones internacionales mostraban el aumento de la crisis alimentaria en Corea del Norte.

 Pero la expectativa del régimen no había alcanzado lo suficiente como para darle una satisfacción al líder norcoreano. En la provincia de Hamkyung-Sur, se recaudó solamente 550 toneladas restando la posibilidad de lograr el objetivo. Los analistas habían dicho que con la insistente recaudación todos los años no llegaba ni la décima parte de lo hablado. Además, en distintas zonas del país hubo altercados entre los guardias que incautaban y personas que se negaban a entregar sus pertenencias. Aquellos anónimos luchaban por mantenerse vivos y para no ver a sus descendientes frágiles. No podían imaginar que la hambruna podría estar tocando la puerta de sus casas. Pero sus combates solitarios no fue útil contra aquellos que también podían caer en el pozo de la desesperación si no se recaudaba lo suficiente.

 Difícilmente se recaudó hace años unas diez mil toneladas de maíz, arroz, trigo, frutas o verduras. Los habitantes temen que aquella baja expectativa generada se tome como una falsa desobediencia hacia ellos. Y esperan lo peor de los casos. Un saqueo obligatorio en nombre del régimen por unos violentos o esperar otra forma de recaudación que no sea alimentos. Todo esto podría conducir a la población a la alucinación colectiva. Pero tienen miedo a que les rechacen de aquella sociedad por reivindicar unos derechos básicos de supervivencia. Ellos siguen buscando el momento adecuado.

7 may. 2013

Humillado por altruista


 En uno de los andenes de la estación de tren de Pyongyang, los niños de la flor se habían acercado a uno de los vagones del tren pidiendo comida a los pasajeros. Un turista chino, que había visitado por motivo del día de nacimiento de Kim Jong-Il, estaba desolado por los aspectos de aquellos niños que abrió la ventana de su asiento, abrió el paquete que llevaba panes y fideos instantáneos y empezó a repartir. Como si fueran palomas, decenas de niños de la flor captaron la repartición de la comida e inmediatamente abrieron sus pequeñas manos para tener el trozo de pan más grande. Cuando el tren, en dirección a China, estuvo a punto de partir, de repente se paró. Unos guardias habían entrado en el tren en busca del turista altruista. 

 Fueron cuarenta minutos interminables que uno de los guardias estaba en su estado más categórico de la histeria avergonzando al turista chino delante del público. Sus gritos se oían en toda la estación. Él no tenía más remedio que aguantar la presión que pesaba sobre él y ser humillado. Según él, le había dicho que: "¿Crees que somos unos desgraciados? Si te ha sobrado comida, lo tiras en un basurero o lo llevas a tu país". Durante aquellos minutos, se mezclaba en sus palabras amenazas, insultos y vejaciones inacabables. Ya cabizbajo de forma psicológica, los guardias bajaron del tren y el motor de los vagones empezó a arrancar. 

 Dijo que dudaría en volver a Corea del Norte después de lo sucedido. "Sólo quería dar algo a aquellos niños que estaban hambrientos. Esto de defender lo indefendible es increíblemente absurdo y surrealista. Incluso en China no pasa estas cosas. Sólo espero que esos niños estén bien aunque le espera un futuro bastante oscuro por gente que le desprecia de manera constante". 

3 may. 2013

¿200 kilómetros en 3 horas?

 

 Al genial director surcoreano Kim Ki-Duk se le ocurrió escribir un guión basado en el conflicto existente y la separación de familias en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur. En la zona desmilitarizada, donde existen cientos de miles de soldados vigilando las 24 horas del día con minas antipersonas y vallas electrificadas, también se puede ver a aquellos adultos mayores quienes buscan agradables nostalgias que tuvieron hace décadas con sus familiares separadas. La historia de esta película estrenada en 2011 es sobre un joven silencioso que cumple favores a cambio de dinero como mostrar los rostros actuales mediante el vídeo de las familias separadas de hace casi sesenta años. Sólo en los filmes como este un hombre puede recorrer 200 kilómetros que separan Seúl y Pyongyang en escasas tres horas. 

 El mensaje de la película es claro. Como los agentes enviados dirigidos por las instituciones de inteligencia de ambos países no dudan en utilizar todo tipo de métodos violentos para lograr sus objetivos sin pensar en las personas que arriesgan sus vidas para ser libres. Además nos transmite una lección del enfriamiento de las personas por ideologías contrarias que hacen llegar al punto más nervioso incitando al odio hacia el lado contrario. Nos hace reflexionar si la reunificación se prosperaría adecuadamente a corto plazo con las formas de vida de enorme diferencia que suponen estas dos sociedades cumpliendo los deseos de miles de personas que se acercan a diario al paralelo 38. 

La película se llama "Poongsan Dog", cuyo título proviene de uno de los perros más representativos de Corea. En Corea del Norte incluso existe una marca de tabaco con el nombre.