10 oct 2011

Vía de escape (Parte 4: Tailandia, destino final)


 El grupo ya está listo. Ahora toca a ser el desconocido con los integrantes de su grupo. Desde la estación de tren de Pekín, cada uno con sus pertenencias comprimidas en una mochila mediana se parten hacia la estación de tren de Kunming, situada en la provincia de Yunnan, al sur de China. Será un largo viaje. Se prevé que tardarán un par de días para llegar sentados en unos asientos bastantes incómodos. Si entran unos vigilantes chinos se deben refugiar rápidamente en los baños de los vagones para que no les descubran. Aunque algunos hablan el chino mandarín, es preferible evitar un posible contacto con ellos. 2.800 kilómetros es la distancia más que suficiente para no volver jamás a Corea del Norte. Parece ser que la frontera del paraíso está a punto de estar expuesto para el grupo. 

 Una vez llegados agotados a Kunming, el grupo se aloja en un refugio que acoge cada día a decenas de desertores norcoreanos que llegaron hasta esta ciudad. Está situada cerca de la frontera con Laos. Aún no se puede dar el próximo paso porque se tiene que ver el estado de control de la frontera en el río Mekong. Pueden ser días o semanas de espera... Parece ser que el ambiente está tranquilo. El grupo se prepara y camina durante toda la noche la selva antes de llegar al río. Ahí espera un pequeño de madera de bastante desfasado. El grupo se divide ampliamente en el barco para que no haya problema alguno en el viaje. Una vez cruzado, suben rápidamente en un autocar y esquivar la atención de los cazadores laosianos ya que se ofrece una recompensa económica importante por la captura de los desertores norcoreanos. Aún queda un largo viaje hacia Bangkok, Tailandia. El destino final del grupo es la embajada surcoreana. 

 Tailandia no considera a los desertores norcoreanos como refugiados oficiales ya que no ha ratificado la Convención de los Refugiados de 1951 de ACNUR. Son tratados como inmigrantes ilegales y la mayoría son enviados a campos de internamiento. Y cuando están una cantidad determinada de tiempo son expulsados a su país de origen y pagar una multa. Pero en caso de los norcoreanos, no son enviados a Corea del Norte sino a Corea del Sur por la generosidad del gobierno tailandés. Se calcula aproximadamente que cientos de personas están escondidas en Tailandia en su mayoría a la espera de poder volar a Corea del Sur o a Estados Unidos. Hasta entonces, el grupo tendrá que esperar. Una parte del grupo lloran y abrazan de alegría mientras que la otra parte está algo confuso pero satisfecho. 

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