28 nov. 2011

Las interminables caras de la droga



 Por un lado, el régimen norcoreano "lidera" la lucha contra el narcotráfico con duras sanciones como la pena de muerte a aquellos que posean o trafiquen con cualquier tipo de droga. En las ciudades principales de Corea del Norte, están colgados a pie de la calle decretos para que todos los habitantes puedan verlos. Entre ellos, se encuentra medidas contra el narcotráfico. En este decreto se especifican obligaciones como: avisar a los guardianes oficiales en caso de descubrir un movimiento sospechoso que tenga que ver con el narcotráfico, ser perdonado en caso de devolver las drogas en un plazo de diez días, ser penado a todos aquellos y a su entorno que posean una cierta cantidad (no especificada) con firmeza, y que este decreto va dirigido al público norcoreano. 


 Mientas tanto, se ha detectado al menos en tres lugares donde se fabrican drogas, una iniciativa desarrollada por el mismo régimen incluso antes del fin de la Guerra Fría. Nampo, Wonjin y Cheongjin son las tres ciudades donde los fervientes del régimen desarrollan drogas sintéticas para exportar de manera ilícita a China o a algunos países del Sudeste Asiático. La promoción de la droga en Corea del Norte tiene sus antecedentes históricos empezando a introducir en las embajadas norcoreanas en Oslo, Helsinki y Copenhague en los años 70, hasta que su expansión no ha dado respiro aterrizando en tierras africanas y asiáticos con pequeñas cantidades de heroína y anfetamina (se prevé entre 100 gramos a 3 kg, aunque esta cantidad puede ser aún mayor). Al obtener beneficios fastuosos con el negocio de la droga, el régimen parece no parar con su fabricación. 


 Para obtener aquel placer y felicidad espontánea, la minoría consumista coge el camino de la inhalación de la droga. Agotados de sus vivencias y preguntándose constantemente "¿por qué habré nacido en este país?" intercambian momentos del breve viaje al mundo de las "fantasías" y de las falsas felicidades y se olvidan de todas las penas que les rodean. Según organizaciones independientes que estudian sobre la adicción a las drogas, la cantidad de personas adictas a la heroína o al opio se ha incrementado vertiginosamente y miran con preocupación la expansión del consumo de droga en todo el país. Mientras el régimen mira hacia otro lado, los habitantes se refugian en aquel mundo oscuro que prontamente acabarían con sus vidas. 

25 nov. 2011

Imágenes resplandecientes, habitantes funestos


 En todas las ciudades de Corea del Norte dominan carteles con imágenes muy coloridas y las sonrisas perfectas de los rostros animados con cuerpos enérgicos son más que visibles. Un extranjero que visita a Pyongyang se queda impresionado por las caricaturas con fines propagandísticos del socialismo, ubicados en las plazas o en las calles principales de la ciudad. Los profesores enseñan a sus alumnos durante las caminatas de forma exhaustiva la importancia de la ideología de la "autosuficiencia" obligando a los niños/as a observar los carteles, ocupados en grandes dimensiones. 


 Parece ser que no todo se convence entre los habitantes norcoreanos de aquellos carteles que supuestamente traerán la prosperidad y seguridad de los ataques "imperialistas". Los rostros de la mayoría son casi cadavéricos, sacrificándose con horas interminables en el trabajo, pero tienen aquella obligación de mirar esos carteles para agradecer lo que ha hecho el líder con la sociedad norcoreana. Aunque no lo quieran y que sus agotados cuerpos digan que no. Cuando una persona pide una ayuda cualquiera para salvar su vida y la de los demás, el régimen le gira la espalda y miran hacia otro lado. El régimen, en vez de intentar socorrer y asistir a la gente que realmente lo necesitan, ha vivido únicamente durante estas décadas para encantar sus caprichos más personales que todas sus acciones descaminadas harán despertar futuras iras de la mayoría.


 Nota: Casi en todas las ciudades, especialmente en la capital, es muy frecuente ver imágenes que incitan la guerra contra los Estados Unidos, su enemigo número uno. Carteles casi idénticas como éstas se expanden ampliamente por el territorio norcoreano. 

23 nov. 2011

El no creer y el no interesar


 Ya llegados a Corea del Sur, muchos empiezan a denunciar la grave violación de derechos humanos en Corea del Norte. Todos han visto con sus propios ojos como la gente se caía cada día al suelo y ya no volvía a levantarse nunca más. Han visto morir a sus padres, a sus hijos, a sus parientes a pocos metros de distancia sin poder tener el derecho a un entierro digno. Cuando se abren debates en distintos sitios (sedes de las asociaciones o universidades) para discutir la situación actual norcoreana, resulta que el grado de interés de la población surcoreana hacia estos temas es bastante decepcionante. Muchos reaccionan sólo en tiempo parcial pero de manera feroz, cuando la militancia del país de arriba ha bombardeado algún territorio surcoreano. Las sufridoras vidas cotidianas parecen estar en segundo plano.

 Cuando una desertora norcoreana empieza a contar sobre la existencia de los campos de concentración en la ciudad donde vivió, no puede esconder su cara apenada y decepcionada. Sólo algunos interesados o periodistas han podido seguirla. Muchos de los surcoreanos creen que lo que está pasando en Corea del Norte es totalmente inverosímil. Es decir, la magnitud de la violencia extrema del régimen, para muchos, no es creíble. Sin embargo, cuando los ex-desertores cuentan la situación norcoreana en países europeos o en Estados Unidos, sus peticiones son muy seguidas, que los mismos gobiernos se encargan en denunciar aquella grave situación. También cabe añadir el factor desinterés por parte de los surcoreanos ya que muchos andan "ocupados" con sus trabajos y sus esfuerzos por entender no son prósperos. Pero los contadores de la realidad norcoreana siguen haciendo cada día un esfuerzo extraordinario e intentan convencer a cada una de la gente a través de la conversación en la calle o gracias a Internet y las redes sociales. 

21 nov. 2011

El exilio de los futuros desaparecidos


 Cuando llegue el fin de uno de los régimen más sangrientas de la historia de la humanidad, muchos de sus seguidores se habrán preparado para marchar de Corea del Norte e instalar sus vidas en las amplias tierras chinas y rusas. Se calcula que aproximadamente existen casi un millón de seguidores fervientes del régimen. En el hipotético fin de la dictadura norcoreana, los seguidores temerán ser asesinados por la población que ellos privaron durante décadas de la libertad y de los derechos fundamentales. Temerán de aquella ira acumulada que todos los habitantes norcoreanos guardaban durante mucho tiempo. 

 Se han discutido entre diversas organizaciones internacionales sobre la posibilidad de juzgar a los líderes del régimen, incluyendo al mismísimo Kim Jong-il por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad. Pero se teme que desde la cúpula del régimen se destruya todos los documentos oficiales que pueden ser facilitadas para inculpar a aquel grupo. Muchos son quienes ponen en cuestión sobre el fin del "gran líder". ¿Acabará fusilado como Ceaucescu? ¿Será juzgado como Slodoban Milosevic o Ratko Mladic? ¿O sus actos serán impunes y morirá antes de ser juzgado como Augusto Pinochet? Ahí está el interrogante. 

20 nov. 2011

Refugiados disfrazados


 Las tramas depravadas del régimen parecen no tener fin con ideas que bloquean la estabilidad y la paz en la península coreana y en sus alrededores. Al aumentar el número de desertores norcoreanos en China y en Corea del Sur, la última estrategia del régimen ha basado en mandar a espías disfrazados de refugiados cruzando todo el territorio chino y sudeste asiático hasta llegar a Corea del Sur. Una vez llegados ahí, planean como asesinar de forma más discreta posible a los ex-políticos y activistas provenientes de Corea del Norte que dedican actualmente sus vidas a promover los derechos humanos y criticar las acciones del régimen. Preparan armas que contienen veneno de alta toxicidad para disparar sin causar la reacción espontánea entre los posibles testigos. 

 Las historias de espionaje, que se pueden apreciar en las novelas de autores consagrados como John Le Carré, Tom Clancy o Ian Fleming, han sido una lucha constante entre los servicios de inteligencia de ambos países. Están pendientes de cada movimiento de otro bando y reaccionar cuando alguna circulación de algunos individuos es sospechosa y anómala. En la época de la Guerra Fría, ambas partes detectaban a sospechosos y asesinaban ordenando ejecuciones de forma inmediata. En el caso norcoreano, los espías son entrenados exhaustivamente imponiendo sobre todo el patriotismo hacia el gran líder Kim-il Sung y de constantes sesiones de lavado de cerebro. Si es detenido por las autoridades contrarias, se suicidan prontamente antes de ser enjuiciado. 

 El servicio de inteligencia surcoreano junto con las autoridades del país está realmente preocupado por el aumento de los "refugiados disfrazados" y toman medidas más urgentes para evitar un asesinato o un terrorismo de pequeña escala que podría costar vidas humanas. Cuando Alemania estaba dividida se estimó que había al menos 20,000 espías de la RDA en RFA. La estimación de los espías norcoreanos establecidos en Corea del Sur es aún desconocida por la dificultad que conlleva. Cualquiera puede ser un espía. Una persona más inesperada puede ser un espía. Aquel dato que tantas personas esperan, seguramente será revelado después de la posible reunificación de Corea. 


 Nota de la imagen: Aquí se refleja la ejecución de los espías norcoreanos por parte de las autoridades surcoreanas en el periodo de la Guerra Fría. La opinión pública surcoreana fue mayormente a favor de estas acciones por su rechazo absoluto al comunismo. El espionaje descubierto está considerado como un delito muy grave que puede ser condenado con la pena capital. 

18 nov. 2011

Quiero vivir como una persona


 Hace algunos meses pasé noches enteras leyendo los testimonios de aquellas personas que, con sus nombres ficticios y edades aproximadas, empezaron a contar sus propias historias. Miles de hojas que relataban la verdadera sociedad norcoreana: la gente que ha sufrido de hambre (que afecta la mayoría de la población norcoreana), gente que tuvieron que despedir a sus familiares sin predecir muy bien cuando volverán exactamente, gente que se siente responsable de todos los males de la familia, gente que ha perdido a sus hijos y que aún están buscando, gente que habla con cierto miedo sobre el mundo de la corrupción gravísima en Corea del Norte, gente que habla como funciona la educación, gente que se siente humillado y perseguido constantemente por el régimen sólo por intentar expresar lo que piensa, gente que cuenta sus experiencias en las cárceles o en los campos de concentración...

 Muchos de ellos han establecidos sus andaduras en China, en Corea del Sur, en Canadá o en Estados Unidos. Aunque en el primer momento temían hablar, supieron que era necesario contar todo lo que sabían porque era la mejor forma de que el mundo entero sepa lo que sucedía en el territorio norcoreano. Leyendo las infinitas pero indispensables entrevistas, todos concluían con la frase "Quiero vivir como una persona". Y con esfuerzos gigantescos, lo consiguieron. Ya alejados de la tiranía, cuando abren los ojos, miran el alrededor y sienten que ya nadie les controla. El día a día de estos contadores de historia actual norcoreana se basa en encontrar aquellos pequeños trozos de independencia que el régimen les quitó parcialmente cuando nacieron. 

16 nov. 2011

La accesibilidad de la universidad


 Muy pocos son los afortunados de formar parte en el alumnado de la universidad de Kim Il-Sung. Hijos de los militares más reconocidos, de los pudientes o los "amigos" más cercanos del régimen tienen mayor facilidad de entrar en la universidad. Aunque uno/a fue un/a alumno/a brillante en la escuela con un expediente académico impecable pero que pertenece de la clase no opulenta, está vetada a cursar el estudio superior como la universitaria. Aquel edificio fastuoso que se fundó en el año 1946 es el lugar donde la parte más incorrecta de la sociedad norcoreana disfruta durante cuatro años. 

 Los alumnos, durante su estancia universitaria, disfrutan todo tipo de comodidades: a escondidas escuchan canciones pop-rock americanas o ven series surcoreanas. Aunque se intensifica la ideología Juche en todos los rincones de la universidad, muchos son los que sienten cansancio de tanto fomento de la ideología socialista. El recibimiento por parte de la universidad Kim Il-Sung a los alumnos de otros países como China, Rusia, Albania, República Checa, Cuba, Siria, Chile o Finlandia sea el factor más importante para que su perspectiva hacia el mundo exterior sea más amplia. 

 Cuando los alumnos terminan sus estudios universitarios, esperan encontrar una ocupación bastante adecuada con la carrera que cada uno ha estudiado. Pero cuando la industria en la mayor parte de Corea del Norte fue paralizada debido a la fuerte crisis económica, muchos tuvieron que poner aquella etiqueta de "desempleado". Al no tener trabajo, muchos dedican a jugar al rol del vago: se pasan casi todo el día en sus casas y de vez en cuando salen por la ciudad a ver a sus compañeros de la universidad para comentar que hace cada uno con su futuro. 

 Nota 1: Entre los alumnos de la universidad se ha acostumbrado a decir la frase "No vamos a recibir el título universitario, sino vamos a coger el título de desempleado". 

 Nota 2: Se estima que aproximadamente hay casi 2,500 docentes en la universidad y alrededor de 12,000 alumnos. 

13 nov. 2011

¿Falta de información?


 Es posible que en otros países como la parte europea o la parte americana, la información real y verdadera sobre Corea del Norte sea nula o bastante escasa. Sólo se hizo eco la noticia cuando el ejército norcoreano lanzó un ataque el día 26 de marzo de 2010 contra el buque surcoreano de Cheonan donde fallecieron 46 marineros surcoreanos y otro ataque en el mes del noviembre del mismo año en la isla de Yeonpyeong donde murieron 2 soldados, 2 civiles y causó decenas de heridos. Casi la totalidad de población residente en la isla tuvo que dejar el lugar de forma provisional hasta que la seguridad estuviese garantizada. Estas noticias se transmitieron por todo el mundo pero semanas después de ser difundida, el dolor de los familiares de las víctimas estaba siendo olvidado. 

 Hay demasiadas historias verdaderas de la situación de Corea del Norte que tienen que ser contadas pero que no son emitidas por las televisiones o escuchadas por las radios. Sólo existen varios documentales que se acercan a la vida cotidiana actual norcoreana pero el interés generada por la comunidad internacional es bastante carente. Existen documentales arriesgadas pero excelentes que tienen que ser vistas por multitudes de personas para intentar concienciar de la situación norcoreana. Por mi parte, he visto a diario los informativos surcoreanos, y en cincuenta minutos de programación diaria, sus reportajes sobre Corea del Norte han sido, hasta ahora, muy míseros. 

 Gracias a Internet, aquel invento que nos hizo dar un paso más hacia el camino del conocimiento y la erudición en su gran parte, miles de informaciones son expuestas al público. Muchos descubren como una vía estupenda para el activismo contra los totalitarismos y las injusticias y de hacerles frente con el poder de la información. En aquel mundo digital, existen incontables páginas webs y blogs de asociaciones e instituciones divididos en diferentes países tratando de informar a la gente como usted o como yo. En este mundo tan amplio, este pequeño blog quizá esté intentando cada día aportar un pequeño grano de arena por luchar contra la tiranía del régimen norcoreano. 

12 nov. 2011

Preocupaciones de los padres


 Decidieron ingresar al primero, segundo, e incluso al tercer hijo al ejército con la esperanza de que puedan comer algo, tener un techo donde dormir y aprender a enfrentar en situaciones extremas con este tipo de educación. Parecía que el régimen les cuidaría como si fuera una gran familia (como siempre había prometido) y el peso de la preocupación de los padres fue algo menor debido a la mala situación económica en Corea del Norte. Estaba previsto estar al servicio militar durante tres años y medio. Dos de ellos aún no habían cumplido la mayoría de edad y el primero acababa de superar esa barrera de edad. 

 Años más tarde, un camión militar se paró en la puerta de su casa. Los militares descargaba a uno de sus hijos con un aspecto extremadamente delicado que incluso no podía caminar sin la ayuda de una persona. Los padres enseguida socorrieron al hijo y le preguntó: ¿Que te pasa, hijo? ¿Estás bien? Entraron rápidamente a casa y la madre empezó a preparar una sopa de maíz. Pequeñas aportaciones de los vecinos (arroz, pequeñas bolsas con medicinas, ropa cálida) hizo que el hijo pudiera levantar los ojos y decir unas palabras. Les había dicho que llevaba días sin comer ya que faltaba alimentos para todos los soldados, especialmente aprendices, y que muchos están siendo transportados a sus hogares o muertos directamente. Los dos hermanos restantes están aguantando lo que pueden pero que no tardarán en volver a casa. 

 Nota: Aunque el servicio militar en Corea del Norte dura aproximadamente cuatro años por ley, en realidad, se está alargando de siete a diez años. 

10 nov. 2011

Proteger y abrazar


 Cuando los padres han muerto de inanición o por enfermedad, los niños se quedaron en orfanatos para ser protegidos por personas mayores sin que sus vidas sean garantizadas con vida. Desde la estancia en el orfanato, los niños alimentan de sopa de verduras o de legumbres y juegan entre ellos. Cuando ya pasan varios días empiezan a buscar a sus padres. ¡Papá! ¡Mamá!. Los encargados de los orfanatos se rompen a llorar al no poder decir que sus padres ya no están aquí y que jamás volverán a este lugar. Cuando el hambre afecta a casi toda la población, las ayudas reducen drásticamente y no hay alimentos suficientes para todos los niños. Con el tiempo, los rostros de los niños se vuelven pálidos y sus cuerpos, debilitados. 

 Diversas organizaciones, entre ellos UNICEF, Save the Children o la FAO, han hecho un gran esfuerzo para enviar ayudas de forma urgente a Corea del Norte. Pero meses después, la situación sigue siendo crítica y se pregunta: ¿No han podido abastecer con la ayuda que enviamos a gran parte de la población infantil, empezando por los más necesitados? El régimen dice que (y en repetidas ocasiones) que la crisis alimentaria ha sido superada y que ya no hay ningún problema. Aquí se entra en un profundo debate de como se administran las ayudas en Corea del Norte y si se distribuye equitativamente en diversas zonas del país. 

 Muchos no logran superar la barrera de los cinco años y mueren al coger alguna enfermedad infecciosa. Muy pocos sobreviven del primer gran obstáculo de la vida. Una vez saltado, a ellos les toca cientos de obstáculos por saltar: enfrentar cada día una sociedad tan hermética como la norcoreana por ellos mismos, sin ayuda de nadie. Muchos acaban cogiendo pequeños trozos de fideos cocinados en los mercados mientras los clientes les miran con desprecio o robando frutas en grupo. No hay nadie quien les proteja o que las abrace. Muchos de ellos, que algún día podían haber soñado con un objetivo en sus vidas, han dejado de soñar. La hipocresía y la crueldad les arrebataron sus dignidades. 

7 nov. 2011

Nacionalidad concedida


 Cuando los norcoreanos deciden escapar de su país nunca olvidan de su documento de identidad ya que saben que sin ella, al llegar a Corea del Sur, no pueden tener la nacionalidad surcoreana que se concede de manera instantánea. Aunque aún falta un largo camino para recorrer, hay que reconocer el pequeño esfuerzo de las autoridades surcoreanas de conceder la nacionalidad a los norcoreanos recién llegados para que pueda integrarse en su sociedad de la mejor manera posible. Sólo hay que mostrar que ha nacido en Corea del Norte mediante el documento de identidad y en breve plazo, se le adjuntará el nuevo documento de identidad y el pasaporte surcoreano (véase el imagen superior). 

 La emoción al recibir el nuevo pasaporte es insuperable y al tenerlo en la mano, ellos sienten una seguridad que no pueden expresar con palabras. Piensan: "Ya nadie me tendrá que controlar", "Ya soy una persona libre", "Por fin, la lucha ha dado sus frutos". En caso de Estados Unidos o España, los recién llegados, sean de donde sean, tienen que recorrer por diversas instituciones durante años para conseguir sus objetivos, pero en el caso de Corea del Sur es totalmente distinto ya que se trata de misma gente, que algún día fueron vecinos, hermanos o amigos. . 

 El problema se produce cuando una mujer norcoreana da la luz en China y que aquel país no facilita el certificado de nacimiento del bebé a la madre, cuyo documento es fundamental para que le puedan dar la nacionalidad surcoreana. Existen algunas autoridades que si posibilita el acceso a aquel documento pero la suerte no corre de mismo modo a todos los bebés norcoreanos nacidos en China. Muchos se estancan a pesar del afán enorme de sus madres pero gracias a los esfuerzos de las organizaciones de los derechos humanos en Corea del Sur, se ha flexibilizado ese proceso. Parece que la cosa se está mejorando, pero la lucha de estas organizaciones sigue siendo muy necesaria. 

 Nota: El Ministerio de Reunificación y El Ministerio de Interior son los principales encargados de conceder la nacionalidad a los norcoreanos. 

6 nov. 2011

La disolución de las familias


 Las familias se están rompiendo por varios motivos en Corea del Norte. Por pelearse con alguien cuando intentaba traer el dinero a casa y su posterior discusión con la familia sobre el estado que se quedó el hombre: manchas de sangre por toda la cara y numerosas heridas en el cuerpo. O porque antes de ayer sus progenitores han fallecido por el hambre y que con aquella depresión algunos miembros de la familia han optado por el suicidio. O por despedir a algunos miembros de su familia en las orillas del río Tumen por la noche y sentir esa sensación de que jamás podrán verse. 

 Muchos intentan que algo tan importante como los lazos familiares no se rompa. Los esfuerzos diarios son tremendos pero las condiciones actuales castigan duramente a los habitantes en Corea del Norte y dificulta aquella unión. El "Ir y no volver" se ha convertido en algo tan cotidiano en la sociedad norcoreana. Una pequeña sonrisa de un hijo, una simple llamada de "¡Ya está la comida. Dile a tu hermano que venga a comer que tendrá mucha hambre!", un simple suspiro profundo de aire puro de las montañas verdosas, abrazar a los padres y sentir aquel único calor, establecer una conversación entre todo los miembros de la familia...todo aquello poco a poco se está diluyendo. Muchos aún rememoran esos pocos momentos especiales que tuvieron en el pasado pero que ahora no lo podrán recuperar. 

5 nov. 2011

Nosotros somos los ricos, ellos son los pobres


 Cada año, el régimen se dirige a su público reafirmando que Corea del Norte es una de las naciones más ricas del mundo y que la productividad aumenta, mientras que en Corea del Sur el hambre y la desigualdad son los que dominan. Y dicen que el "imperialismo" es el mal que pronto tendrá que ser extinguido. El régimen, para demostrar el mal del "imperialismo" convoca a todas los ciudadanos para un desfile militar anual y los habitantes deben responder con una sonrisa forzada. El color rojo inunda las ciudades y los habitantes, aunque la inmensa mayoría no quieran hacerlo, deben preparar la fiesta anual. 

 Corea del Sur ha experimentado un aumento espectacular económico gracias al fomento de la industria y la capacidad de los habitantes de investigar y reinventar productos innovadores. Y el régimen norcoreano lo sabe, pero su deber es maquillar los datos y exponer ideas equivocadas. Una vez dijo Kim Il Sung a un medio occidental durante los años 60 que Corea del Sur jamás superará a su país en todos los aspectos. Décadas más tarde, fue él quien se tragó sus propias palabras pero para que sus habitantes no supieran sus declaraciones precipitadas, el control hacia sus habitantes aumentó. 

 Cuando Corea del Norte presume exageradamente que es una de los países más ricos del mundo, uno se pregunta: ¿entonces porque hay tantos secretos y no es facilitado los datos? ¿Porque no envía sus estadísticas oficiales a PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo)? ¿Porque en los libros, cuando uno quiere buscar datos oficiales de Corea del Norte, sólo aparece la frase "Sin datos"? ¿Son temidos ante la crítica constructiva de las Naciones Unidas, organismo que forma parte desde el año 1991, al observar los datos? Hay demasiadas preguntas que el régimen tendrá que contestar. 

 Los desertores norcoreanos, al pisar el territorio de Corea del Sur, se quedan anonadados de tantos rascacielos, de tantas movilidades y de tantas personas bien alimentadas y enérgicas. Siempre habían oído que los surcoreanos estaban hambrientos y que los niños rompían bolsas de basura para intentar encontrar algo de comida. Cuando la perspectiva es totalmente inversa, los ya convertidos refugiados y posteriormente surcoreanos, se exclaman: ¡Hemos estado décadas engañados de forma abismal por el régimen y por los Kim! 

3 nov. 2011

Muertes no contadas e injustificadas


 Detrás de aquellas muertes desconocidas, se esconden injusticias que nunca serán reveladas y que prontamente, serán olvidadas con el tiempo. Los asesinos serán impunes ante sus hechos atroces y los familiares de las víctimas llorarán hasta que empezarán una nueva vida con aquel profundo dolor enterradas en su interior. Las historias posiblemente olvidadas son éstas: los soldados, muy confiados de su autoridad retorcida del poder, matan a los débiles sólo por diversión e imponer su dominio en la zona que vive. Desconocen la palabra mansedumbre, o parecer ser que ya se les han olvidado desde que abandonaron la época de la juventud. Sus expresiones faciales se convierten en algo malévolo y sus desafíos perversos serán interminables. 

 Además de las matanzas no investigadas, los soldados y los funcionarios de la seguridad del régimen dedican a entrar en las casas sin pedir permiso alguno, roban objetos de valor y venden al mercado a precios elevados y así, obtener grandes beneficios. Los habitantes, aterrorizados, cogen a sus hijos y tratan de escapar de un país sin ley y refugiarse en zonas más seguras. Sus intentos están lleno de obstáculos de diversos factores. Los despropósitos del régimen también llegan hasta aquí: matar a los que escapan, dejar matar a la población considerada débiles, repartir los beneficios del país sólo entre ellos y algunos más, sonreír de manera sanguinaria. 

 Nota: Como la organización de derechos humanos rusa "Memorial" dedica a investigar las desapariciones y las muertes en la época soviética, también se debería profundizar la investigación de las desapariciones en Corea del Norte. 

2 nov. 2011

El aumento de la delincuencia


 Cuando la pobreza azota todo un país, el índice de la delincuencia sube vertiginosamente estén donde estén y miles de personas inocentes son víctimas de actos macabros de personas sádicas. Cuando la respuesta por parte del régimen para combatir la delincuencia es negativa o que su reacción es lenta y débil, cada habitante hace como puede: dormir con el cuchillo en la mano, asegurar que la puerta está cerrada aunque esté hecha de madera y papel de arroz, vigilar por turno por la zona donde vive o simplemente, no dormir. Nadie está a salvo de la criminalidad y casi el 98% de la población norcoreana tiene que convivir cada día con espanto. 

 Es una feliz noticia coger a un asesino en serie peligroso o un ladrón violento que ha robado decenas de casas en pocos meses. Algunos son juzgados y fusilados directamente ante el clamor popular, pero muchos son quienes utilizan esta alternativa y así, libran de ser encarcelados o ejecutados: el soborno. Entregan unos cuantos billetes a los soldados o a las autoridades encargados de la vigilancia callejera. Todos estos hechos dejan decaídos a toda la población. Ahora no saben a quien dejar la confianza ante el semejante caos. Sólo creen en una medida: tomar la justicia por sus propias manos.