28 feb. 2015

"Eres menos inteligente que nosotros"


 Empezar una nueva oportunidad en una tierra tan competitiva como la surcoreana es el drama para miles de norcoreanos que llegan anualmente al aeropuerto de Incheon. Lo he explicado en repetidas ocasiones que desde la década del 2000 todos los desertores que llegan a Corea del Sur reciben automáticamente el pasaporte surcoreano y después de estar tres meses en Hanawon (centro de reeducación construido específicamente para los norcoreanos) se les da una vivienda, con la ayuda del Ministerio de Reunificación una vez superado la prueba de que no es un espía de origen norcoreano) y una cantidad de dinero suficiente como para poder vivir unos meses.

 Durante la estancia en Seúl, he conversado con los refugiados norcoreanos y tienen una cosa en común a la hora de encontrar trabajo. Que no dicen que vienen de Corea del Norte porque el hacerlo reduciría de poder trabajar en ello. Por ejemplo, en un restaurante si son contratados están en la cocina en vez de atender directamente con los clientes por miedo a que ellos no les entienda o ponga una reclamación (!) al responsable por el acento originario del trabajador norcoreano. No trato de generalizar la situación ya que también oí testimonios que opinan que ellos no han tenido mucho problema con la discriminación y que incluso se han puesto interés sobre la situación de derechos humanos en Corea del Norte.

 Pero siempre existen imbéciles que obstaculizan el avance laboral de los norcoreanos tachándoles, sin conocerles antes, de "perezosos" y "menos inteligentes". Términos que discrepan los surcoreanos que han tenido experiencia de trabajo con los desertores. Trabajan a tiempo parcial y en pymes pero su dedicación y la capacidad de aprender las cosas es satisfactoria. Algo que en Corea del Norte no han podido tener la ocasión. Pero la triste realidad de los trabajadores norcoreanos es que casi el 70% de esa gente activa aún no consiguen encontrar un trabajo por la discriminación persistente y que muchos, al estar frustrados, intentar probar suerte en países europeos o en América del Norte. 

22 feb. 2015

El error y la reacción del enemigo


 ¿Que hacen cuando casi la mayoría de los ex-presidentes del gobierno después de abandonar en lo más alto del poder? Estar en una empresa multinacional con sueldos de demasiados ceros sin hacer mucho trabajo (véase el caso español) o escribir su libro autobiográfico. Parece que la segunda opción tiene su historia en el mundo editorial pero el pelotazo lo dio Bill Clinton, si no me falla la memoria, con "My life" que ha sido un superventas en cualquier rincón de las librerías de medio mundo. En Corea también llegó esa moda y el último en apuntarse fue el que fue el décimo presidente surcoreano Lee Myung-Bak durante su mandato entre 2008 y 2013 (en Corea del Sur la legislatura dura cinco años).

 Si hablamos de este hombre en pocas palabras, se trata de un político que antes de ser presidente fue alcalde de Seúl y cuando ocupó el cargo de la presidencia cortó todas las relaciones posibles con Corea del Norte, quizá fue el más férreo en ese aspecto. Pero también durante su mandato, enfureció a los académicos que investigaban sobre Corea del Norte, que aún siguen traumatizados, por su intento de hacer desaparecer un ministerio tan importante en Corea como la de reunificación. Yo también personalmente soy bastante crítico en ese aspecto con este hombre porque el Ministerio de Reunificación recoge estudios impecables sobre diversas temáticas en la península de Corea y si no fuera por este organismo partes de mis estudios de investigación no hubieran salido a la luz. Esta institución también se encarga de ayudar a los refugiados norcoreanos que llegan anualmente a Corea del Sur. Pero dio marcha atrás y este ministerio sigue en pie hasta la actualidad.

 Hasta ahora se sabía que durante su mandato no había relación alguna con Corea del Norte pero ahora resulta, con el libro, que si que hubo conversaciones secretas con la élite política norcoreana siendo el régimen quien proponía una reunión entre las dos Coreas pero también pedir ayuda económica, la estrategia que les funcionó con los dos previos mandatarios surcoreanos a Lee. ¿Cómo reaccionó Corea del Norte a raíz de la publicación del libro? Pues enfureciendo como siempre diciendo que lo que dice en el libro es una falacia. Si esto es verdad, parece que el régimen está utilizando a Corea del Sur solamente para pedirles grandes ayudas económicas a cambio de reuniones que muy posiblemente sin acuerdos fructíferos. Al menos, la historia lo ha dicho en varias ocasiones. 

19 feb. 2015

A partir de ahora, prometo decir solamente la verdad

Shin Dong Hyuk y Park Yeon Mi

 Había un momento donde el huracán de criticas hacia algunas inexactitudes en la historia de vida de estos dos activistas de origen norcoreano de derechos humanos beneficiaba al régimen norcoreano que utilizaba la mayor defensa suya de esquivar los problemas graves que existen dentro del país como la existencia de los campos de concentración (sean para la gente corriente o presos políticos), torturas físicas y psicológicas a sus propios habitantes como ejemplos claros. No hay duda que Shin y Park han salido de la nada para ser unos promotores visibles de derechos humanos, algo inexistente hace algunos años, pero prontamente fueron criticados por la incongruencia que hubo en sus versiones oficiales.

 Estos días han salido en las noticias de Corea del Sur que Shin va a retomar su objetivo de luchar por los derechos humanos desde terceros países. Según él, había mentido algunos aspectos de su vida (que se refleja en su célebre libro) para evitar traumas que padeció en Corea del Norte. Y que el escritor y periodista de The Washington Post Blaine Harden ya sabía la parte modificada de la historia incluso antes de salir el libro. Comprendo la versión de Shin ya que decir partes del pasado más oscuros de nuestras vidas es realmente difícil pero me extraña muchísimo que un periodista de un medio donde se exige una rigurosidad impecable pueda permitir eso. Y en caso de Park también se descubrió su error cuando en la versión que se presentaba en los discursos decía que para enterrar a su padre le bastó solamente una hora cavar con la mano (sin guantes) para tener un agujero suficiente para dejar ahí el cuerpo en pleno invierno. Pero las voces críticas dicen que un ser humano necesita como mínimo cinco horas para tener una abertura en el suelo y que en invierno dicha labor puede incluso durar el doble de tiempo ya que las condiciones no son adecuadas.

 Yo solamente espero que ellos dos hayan aprendido la lección lo suficientemente como para saber que para luchar por los derechos humanos hay que decir la verdad por delante. Comprendo que es demasiado doloroso y tenemos que, por nuestra parte, apreciar el valor por todo lo que hacen pero en caso de no hacerlo, esto beneficiaría desgraciadamente al régimen norcoreano que está buscando minimizar a los que luchan por contar la realidad norcoreana. Y también surge una pregunta para la élite política de Corea del Norte: Si tan valiente y completo os creéis, ¿porqué no dejáis que los periodistas o los investigadores puedan estar en el país libremente para poder descubrir la verdad y aceptar vuestros errores pretéritos? 

15 feb. 2015

Contar dos versiones diferentes


 No se engañe si de repente con estas imágenes Corea del Norte nos dé una impresión tratando de mostrar el "milagro económico" de un día para otro y que a partir de ahora toda la población (o la mayoría) pueden disfrutar una vida próspera. Ahora bien, la verdad es esta. En estas cuatro imágenes, sacadas por la agencia de noticias estatal del país, se puede ver a Kim Jong-un volando en su avión privado y observando Pyongyang junto a la gente de confianza que han tenido la oportunidad (?) de dialogar con él en el aeroplano. Desde que está en el poder, salir espléndido en las fotos se ha convertido en una actividad imprescindible para Kim. Puede ser una forma de mostrar al mundo que Corea del Norte ya no es aquel país que padeció la peor crisis alimentaria en los años noventa y finales del 2000 por la reforma monetaria.

 Raramente veíamos imágenes de apariencia pública de Kim Il-Sung o Kim Jong-Il porque décadas anteriores el secretismo en el régimen era mucho más practicada que en la actualidad. Aunque esto no significa que estos días tengamos un acceso total a la cerrada sociedad norcoreana. Pero con el actual mandatario norcoreano se sabe más que antes que actividades diarias realiza el régimen norcoreano aunque para los críticos como nosotros toda la esta estrategia tiene motivos propagandísticos. Porque básicamente salen personas sonrientes, edificios bien elaborados, lugares llenos de color y niños exentos de la desnutrición. Es decir, la prosperidad engañosa del uno o dos por ciento de la población total de Corea del Norte.

 Según los testimonios de los refugiados norcoreanos que están en Corea del Sur, desde muy pequeños, han sido educados que los líderes anteriores cuidan el país en una caseta pequeña y comiendo solamente al día una pequeña ración de arroz y un bol con caldo de verduras. Y que la calidad de su vestimenta es incluso pésima que de los agricultores. Si lo dice los miembros del Partido de los Trabajadores, ellos se han de creer. Y se sienten orgullosos de los Kim aceptando la mentira que acaban descubriéndolo en terceros países después del escape. Pero si usted está aún en Corea del Norte, le seguirá contando la versión oficial y tramposa y se lo creerá. Una vez que está fuera del país, acabará descubriendo la parte verdadera e incómoda y no parará de rabiarse durante algún tiempo por el gran engaño. 

5 feb. 2015

Amenazar al enemigo ayudador


 Obama había dicho estos días la posibilidad de un colapso en Corea del Norte a corto plazo ante los periodistas que habitualmente andan por la Casa Blanca. Y esa declaración, lógicamente ha enfurecido al régimen norcoreano diciendo que ya no hay nada que hablar o negociar con el gobierno estadounidense en el futuro. Según ellos, lo que acaban de decir es el "último aviso" y que la tensión diplomática aumentará aún más de lo actual. Viendo así, estamos viendo por enésima vez a la élite política de Corea del Norte precipitándose en su uso de lenguaje sin que haya dentro de algunos meses un lanzamiento de algún proyectil en la atmósfera de Asia Oriental. Muchos dirán: "Otra vez el mismo discurso".

 No es que yo defienda a Estados Unidos ya que es un país que también tiene en su historial graves violaciones de derechos humanos. Pero en este caso debo decir que Corea del Norte, a la hora de negociación de alto nivel, siempre ha querido estar de frente solamente con Estados Unidos. ¿Qué quiere decir esto? Que para el régimen los demás países tienen menos importancia a la hora de concertar conversaciones varias. Que ellos quieren hablar con la nación actual más poderosa del mundo y de paso, pedir ayuda económica a su peor enemigo. Eso sí, siempre en secreto. Es una estrategia que ellos mismos lo han inventado. Amenazar a Estados Unidos ante los medios nacionales e internacionales y pedir ayuda humanitaria para alimentar a los necesitados. Y todo esto empezó desde los años noventa. Justo después de la muerte de Kim Il-Sung.

 Pero los habitantes norcoreanos desconocen del tema. Y los refugiados que llegan a terceros países descubren esa verdad una vez que se establecen en lugares nuevos. Amenazar a su mayor enemigo "ayudador". Es el resultado un estado paranoico como Corea del Norte pero que tristemente dicha estrategia les ha funcionado durante estas dos últimas décadas con el fin de llamar la atención de la comunidad internacional. Esto ocurrió hace pocos días. Dentro de poco, la gente olvidará de esta noticia hasta que dentro de algunos meses o años usen ellos la misma táctica. Y así sucesivamente. 

2 feb. 2015

Su intento no ha prosperado


  Un hombre surcoreano de unos 50 años había cogido el día 13 de noviembre del año pasado, hace unos escasos meses, un barco desde Incheon para dirigirse hasta la zona portuaria de Daren y de ahí, avanzar hasta la zona fronteriza entre China y Corea del Norte. Era un hombre que tenía una vida infortunada en Estados Unidos y Corea del Sur pidiendo incluso limosna a los transeúntes. Al no poder aguantar su vida desgraciada se fue en septiembre de 2010 a Nueva York para pedir una cita con el embajador norcoreano en las Naciones Unidas para pedirle asilo y así poder residir ahí, algo que no prosperó.

  Cuando llegó a las tierras chinas, que fue 15 días después de coger el barco desde Incheon, el hombre (que se apellida Ma) cruzó los veinte metros de río Tumen congelado para llegar a la ciudad norcoreana de Musan. "Quiero vivir en este país. En Corea del Sur la gente me tachan de loco. Ayúdame a vivir aquí, por favor". Era todo lo que decía. Pero el régimen lo que hizo fue encerrarle un mes y devolverle a Corea del Sur. Actualmente está siendo juzgado por infringir la Ley de Seguridad Nacional. Como todos aquellos surcoreanos que van a Corea del Norte sin permiso alguno (y de carácter especial) del gobierno. Durante la investigación del servicio de inteligencia de Corea del Sur, Ma había intentado pasar mapas de zonas de entrenamiento en Daegu cuando hacía el servicio militar a los integrantes del servicio de inteligencia norcoreano.

 Estos casos de adultos surcoreanos que ven como un plan de supervivencia en el país hermético puntualmente salen en los medios de Corea del Sur. Sabemos que entrar en una "cueva" como la norcoreana es un error pero existen personas que caen en aquella trampa de la propaganda vilmente deliciosa para respirar un aire distinto al que estaba acostumbrado. En un país donde la brecha entre los "triunfadores" y los "fracasados" es enorme, la respuesta equivocada de la vía de escape se llama Corea del Norte. Aquí uno se pregunta quien tiene realmente la culpa. ¿La sociedad? ¿El sistema? ¿Las personas? ¿O los tres conceptos a la vez? Es una cuestión demasiado complicada y dicha dificultad es fácilmente aplicable en las dos Coreas.