30 nov. 2013

Mentiras deleitables


 En la imagen superior se puede ver una oferta bastante interesante por parte del régimen norcoreano. Se ofrece a todos aquellos surcoreanos que quieran vivir en Corea del Norte, preferentemente a soldados o personas quienes ocupan cargos importantes en el gobierno, libertad de circular todo el país, honores que solamente dan a la élite política del régimen, educación superior gratuita si tienen hijos, viajes de estudio gratuitos por el extranjero (preferentemente a países que mantienen amistades), casas de alto standing amueblados de productos exclusivos. Además ofrecen una cantidad de dinero equivalente a 100.000 dólares como mínimo y 330.000 dólares como máximo. 

 Detrás de esta sugerencia esconde una trampa. Por ejemplo, a finales de los años 90, la cantidad de refugiados norcoreanos que llegaron a Corea del Sur fue aproximadamente unas 800 personas mientras que surcoreanos que pasaron de forma ilegal a Corea del Norte cruzando la frontera en China fueron unos mil. Según el testimonio de varios desertores que les vieron solamente unos cien viven en condiciones lamentables. La mayoría fueron enviados a campos de concentración por la orden de la autoridad central. La estrategia es engatusar a personas que han tenido problemas económicos mediante estos tipos de propaganda para luego abandonarlos haciendo esperar obstáculos imposibles. 

Otra propaganda con fotos agradables diciendo lo siguiente: Nos gustaría vivir junto a nuestro camarada Kim Jong-Il ¿Cuando será ese día? Por cierto, el hombre se parece mucho a Bae Yong Jun, uno de los actores más conocidos de Corea del Sur. 

24 nov. 2013

¿Porque ahí si y aquí no?

Imagen realizada por Dongponews.com

 Cada 28 de septiembre se celebra en Canadá el Día de Derechos Humanos sobre Corea del Norte. En la capital del país, Ottawa y la ciudad más grande, Toronto se celebra debates diversos sobre la agónica situación en Corea del Norte invitando a refugiados norcoreanos para explicar como han sido sus vivencias dentro del país. Participan diputados del parlamento canadiense en la mesa redonda y afrontan como podrían acoger a norcoreanos que acaban de llegar al país. Sin duda, es una iniciativa pionera que produce una enorme satisfacción entre los defensores de los derechos humanos y el gobierno canadiense propone nuevas medidas para apoyar a los desertores. 

 Por desgracia, en Corea del Sur, en aquel país donde concentra el mayor número de norcoreanos, la mencionada iniciativa no está llevando a cabo a pesar del esfuerzo de algunas organizaciones que defienden la libertad de los recién llegados. ¿La razón? Como siempre el rifirrafe de los políticos de distintas ideologías que no consiguen llegar a un acuerdo para establecer una ley definitiva que garantice la protección de estas personas. Es doloroso ver a los que votan en contra a esta iniciativa cuando si que son unos adelantados en asuntos urgentes como proteger a la clase obrera en Corea del Sur, que también es un tema muy importante a debatir. Yo sólo pido sentido común y que hablen durante algunas horas o minutos con aquellas personas que después de tanto sufrimiento han conseguido llegar hasta ahí. Creo que no es una tarea difícil. 

Imagen realizada por Dongponews.com

22 nov. 2013

Venenos y agujas


 Ellos cuentan que cuando salieron de Corea del Norte tuvieron la mala de suerte de ser descubiertos y enviados de vuelta al país. Fueron torturados y nunca olvidan esos momentos aterradores. Casi tocaron la muerte pero lograron sobrevivir y a pesar de estar débiles, preparan a salir de aquellos centros penitenciarios donde los derechos humanos no existen gracias a sus familiares que tuvieron que sobornar a los funcionarios vendiendo cualquier cosa, incluso la casa. Sin tener un sitio para dormir, consiguen afincarse en casa de algún familiar pero ellos aún piensan en como salir del país. 

 China sigue siendo el destino final de los que quieren marcharse del país pero el miedo les persigue. ¿Que será de nosotros si nos cogen otra vez? ¿Nos matarán? ¿Tendremos que enfrentar otra vez a la tortura? Confían en la suerte y reciben unos obsequios incómodos de sus padres. Unas pequeñas pastillas venenosas que sirven para matar ratas y unas agujas. Dicen con la voz temblorosa. Si os cogen, por favor. Tragad eso. Aunque por favor, pensadlo antes de hacer. Quiero que lo hagáis como una última opción. Espero que no tengáis que ingerir eso y que nos deis una buena noticia.

 Y la despedida. Abrazos que no quieren soltarse y lágrimas que no paran de salir. Son miles de personas que esperan la oportunidad de cruzar el río Tumen y esconderse en las montañas de China. Siguen guardando en el bolsillo los venenos y agujas esperando tirar a la basura en algún momento. Cuando digan por fin que están seguros y que hayan acariciado la libertad. 

19 nov. 2013

Los jóvenes desesperados


 Si ustedes son padres de un hijo que acaba de terminar la educación primaria, dirían que en el próximo año irá a la educación secundaria como un paso fundamental para una educación superior en el futuro que su hijo querrá estudiar. Aquel proceso se ha normalizado en casi la mayor parte del mundo pero parece que en Corea del Norte dicha evolución educativa no ocurre de la misma forma. Cuando uno de los principios del comunismo se basa en la igualdad, en este caso, el acceso a la educación se esconde la triste realidad de que los hijos de los amigos del régimen o los más pudientes descendientes de los comerciantes pueden acceder al siguiente escalafón de la educación. 

 En ciudades o en pueblos donde al régimen norcoreano no les interesa en absoluto existen jóvenes que han sabido a leer y a escribir que quieren seguir teniendo libros entre sus hombros pero que tienen que abandonar ese sueño para dar de comer a la familia. Aquellos desesperados acompañan a sus madres a los mercados para vender fideos recién hechos. Cuando tienen algo de tiempo libre, se reúnen con otros jóvenes que han tenido la misma circunstancia y empiezan a meterse en el mundo de la delincuencia menor haciendo provocar peleas callejeras con otros grupos compuestos por niños o adultos. 

 La desesperación se ha convertido en su único acompañante tras su abandono de educarse. Sus vidas empiezan a ser frágiles pero la atención hacia ellos son nulas en la sociedad norcoreana cuando la supervivencia individualizada es primordial tras la hambruna. Empiezan a decir que la vida hay que ganársela con los puños y las amenazas. Molestan a los más débiles y se convierten en agresivos. Entonces, la discriminación es aún mayor con ellos. Pasan los años y nadie todavía le han dado un signo alguno de confianza. La angustia les presiona más fuerte y al no aguantar eso, ellos esperan la desaparición suya. 

14 nov. 2013

Acostumbrados a la muerte


 Cuando perdieron a sus familiares, e incluso a toda su vecindad por las enfermedades o el hambre, no tuvieron otro remedio que buscarse la vida por los mercados pidiendo por un bol de fideo o arroz hervido. El régimen, para frenar el aumento de los niños de la flor, en vez de socorrer a la inmensa mayoría de la población necesitada de urgencia, ha preferido construir varios campos de concentración para menores. No hay datos oficiales ya que Corea del Norte nunca lo ha facilitado pero con la hambruna de los mediados de los años noventa, miles o decenas de miles de niños han tenido que estar encerrados y obligados a trabajos pesados que incluso los adultos serían incapaces de aguantar durante largas horas. 

 Muy pocos consiguen sobrevivir de aquel infierno. La distribución de la comida es insuficiente. Por ejemplo, le entregan sólo una vez al día una sopa de verduras mezclados con arena o maíz para repartir entre diez personas. Se debilitan rápidamente y cogen enfermedades que pueden evitarse fácilmente. La idea malévola del régimen es facilitar la muerte de aquellos niños inocentes. Cuando la culpa directa lo tienen ellos por no gestionar adecuadamente las exigencias del pueblo. Pero los niños parecen que captan la situación  y empiezan a contar cuando sería el día de su propia desaparición. 

 Es doloroso no poder hacer nada por ellos. Los días pasan y ellos siguen sin saber que tienen dignidad. Recogen piedras que superan el tamaño de sus cabezas y recorren largos caminos tumultuosos. No le quedan más fuerzas. El descanso que le dan no es suficiente. Miran el cielo y desean que el sufrimiento pare. Es doloroso ver que a su escasa edad salgan de sus gargantas que pensar en la muerte es lo más habitual cuando en aquel periodo deberían pensar y disfrutar la importancia de la familia, la amistad o la felicidad.  

10 nov. 2013

¿Cuestión de tiempo?


 Durante el año pasado, cuando no pasó ni siquiera su primer año de mandato, hubo intenciones de asesinarle por enemigos ocultos que nunca han sido descubiertos. Quizás estén dentro de aquel pequeño grupo de la élite política del país o sean hombres desconocidos que habían planeado desde hace tiempo una revolución silenciosa y sorprendente pero que han fallado por descuidos de última hora. Quizás estas intenciones han aumentado considerablemente que el propio Kim Jong Eun tuvo que reforzar su seguridad. Vaya donde vaya. Pero siempre con una sonrisa en la boca para seguir utilizando la propaganda socialista. 

 Los expertos otra vez se han reunido para hablar como sería el futuro inmediato de Corea del Norte. Casi todos están de acuerdo. Que la caída del régimen más desconocido pero intensamente sangriento pueda ser cuestión de tiempo. El clamor de los habitantes era cada vez rechazada por los gobernantes ignorantes y eso ha sembrado con el tiempo una ira discreta pero potente. También hablan de la necesidad de observar los últimos acontecimientos en la península con las compañías inevitables como China o Estados Unidos. Las declaraciones de los estudiosos pueden dar un salto de alegría pero también una cautela para afrontar nuevos obstáculos como la nueva relación entre Corea y Japón o China o facilitar la adaptación de los norcoreanos que estarían confusos ante un posible cambio repentino. 

8 nov. 2013

Como detectar a los espías


 Cuando uno visita a las ciudades más grandes de Corea del Sur, es posible ver carteles en lugares públicos diciendo que llame al 113 si cree que ha visto a espías norcoreanos. Algunos acertarán pero otros no. Cuando uno de los políticos que ocupó un alto cargo en Corea del Sur, (fue rector de la mayor universidad del país y el brazo derecho de Kim Il-Sung) que desertó al estar excluido en la lucha feroz del poder, dijo que posiblemente en Corea del Sur puede haber unos 50.000 espías disfrazados ciudadanos anónimos, el asombro, o quizá el pánico, es instantáneo. 

 El servicio de inteligencia surcoreano y los refugiados conocen más que otros sectores de la población como son los espías y de que forma actúan. Por ejemplo, según algunos testimonios de los desertores que residen en el país, estos agentes enviados desde Pyongyang no conocen como es la vida cotidiana norcoreana. Ellos, desde que nacen, son apartados en lugares desconocidos y se entrenan físicamente para poder manejar armas. Además, consiguen hablar con el típico acento de Seúl para que su identidad secreta no sea detectada. E inmediatamente cruzan la frontera de forma clandestina para seguir la orden.

 Algunos siguen residiendo en ciudades surcoreanas ya durante décadas esperando la orden de Pyongyang. Quizá haya algunos que se han arrepentido y abandonado su estatus. Por cansancio o por cambio de ideas. Mientras tanto, la inteligencia surcoreana sigue con el trabajo de atrapar y encarcelar a estos individuos. Utilizando la tecnología. Las preguntas que me gustaría hacer son ¿qué pasará cuando Corea deje de ser las dos partes? ¿Cómo sería la nueva vida de ellos?

3 nov. 2013

Los caprichos del niño


 Habrán pensado que con la construcción reciente de varios parques temáticos en la capital norcoreana y las fotografías de Kim Jong-Eun sonriendo en un edificio donde abruman máquinas de ocio y sus fieles inclinados ante su presencia puede ser un espejismo de modernidad en Corea del Norte, ensombrecida siempre por el socialismo más extremo que impidió el desarrollo del país. Debo daros una mala noticia a todos ustedes. Esto es más que un capricho personal del líder norcoreano y no un símbolo del progreso de ámbito político, económico ni social del país. 

 Casi todos saben que Kim Jong-Eun pasó su infancia y la mayor parte de su juventud en Suiza. Seguramente, a su edad, tenía el derecho de divertirse yéndose a parques o sitios de ocio pero al ser el heredero del régimen más hermético del mundo su condición no le dejaba acercar a esos sitios. Esa nostalgia probablemente habrá marcado para siempre en la mente de Kim y década más tarde, al ser designado como el máximo líder del país, empezó a hacer realidad sus "sueños". Sus férreos seguidores tuvieron que seguir la corriente y subirse a las montañas rusas, esquiar en una estación de nieve artificial o tocar botones de colores de videojuegos por obligación que con los anteriores líderes eran imposibles.

 Mientras su sueño de construir un mundo particularmente suyo lleno de lujos y "alegrías" está siendo observado y contado por los medios internacionales, las necesidades más básicas de la inmensa mayoría de la población, como siempre, son ignoradas. Se acerca noviembre y por consiguiente, el invierno. Algunos seguirán buscando leña en una montaña sin árboles y las madres seguirán recorriendo mercados para conseguir algo de comida para sus hijos. Otros, desgraciadamente, fallecerán por hambre o enfermedades que fácilmente se pueden prevenir como la gripe o la neumonía. He aquí un claro ejemplo de la incoherencia humana.