30 may. 2012

La desaparición del señor Kang


 El señor Kang representa a uno de tantos pastores evangélicos que predica el cristianismo por la zona noroeste de China, la región urgente donde numerosos desertores norcoreanos se establecen para luego intentar viajar a Corea del Sur o a terceros países. El señor Kang hacía su trabajo: ayudaba a los norcoreanos más necesitados y junto a su biblia transitaba por toda la extensa provincia de Jilin. Recorría con su vehículo a diversas iglesias cristinas para compartir la palabra de Dios. Sus movimientos eran intensos y apurados y sus acciones complacientes hacían despertar la sospecha a los partidarios del régimen norcoreano en China. Su extensa labor les inquietaba que hubo varios intentos de asesinar al señor Kang. En agosto de 2011, en un aparcamiento, un individuo clavó una jeringa venenosa en su espalda y tuvo que ser hospitalizado durante varios días. Tuvo suerte y apenas ha dejado secuelas en su cuerpo y tuvo que volver a Corea del Sur por petición de sus familiares pero poco tiempo después, volvió a Yenben para seguir con su labor.

 Hace cuatro días, el cuerpo del señor Kang fue encontrado en su automóvil mientras regresaba de su labor habitual. Su coche se empotró junto a un autobús y su muerte fue instantánea. Lo curioso de este suceso es que no se está llevando una investigación por parte del régimen chino alegando que el señor Kang estaba adormecido mientras conducía y que no era necesaria una averiguación representativa. Muchos sospechan la intención de los partidarios del régimen de matar a los considerados "enemigos" suyos que "daña" la imagen de Corea del Norte. La parte noroeste de China es una zona confrontada entre ambos bandos. Ángeles contra demonios. Buenos contra malos. Los buenos intentan auxiliar a los requeridos que acababan de librarse de la desesperación, mientras que a los malos intentan acabarlos. Por cualquier método posible. Hace cuatro días, un ángel ha desaparecido. Seguramente Dios estará llorando. Maldita sea.

 Nota 1: Un día antes de que el señor Kang fuera víctima del ataque repentino por un anónimo, otro misionero evangélico fue envenenado en la provincia de Liaoning cuando estaba esperando un taxi. 


 Nota 2: Los pastores evangélicos se han convertido en actores sociales imprescindibles en la sociedad coreano. Fueron los laboriosos principales en la oposición de la invasión japonesa en Corea  a principios del siglo XX y ahora siguen siendo los actores primordiales para dar asistencia a los refugiados norcoreanos en China y en Corea del Sur. 

27 may. 2012

En aquel sitio no existe el afecto


 Muchos que nacen en los campos de concentración no entienden la palabra afecto. ¿Qué es eso? Eso es el sinónimo al amor y al cariño. ¿Amor? ¿Cariño? ¿Qué palabras son esas? ¿Qué significados tienen? No fueron sus madres quienes transmitieron la inhumanidad por el vientre sino sus guardianes fueron quienes les educaron con la mirada sádica imbuyendo el miedo a todos sus compañeros del campo. Aquel sistema instruido por el régimen hacia todos los "traidores" estaba siendo eficaz y el adiestramiento hacía que muchos quitaran de sus cabezas el escape de los campos. Palabras tan esenciales como la dignidad, la felicidad o la libertad no penetraban en sus cerebros y cuando intentaban estaban ahí los malvados utilizados métodos drásticos para impedirlo. Una simple equivocación en sus labores cotidianas podía llamar a la muerte en pocas horas. El destino de decenas de miles de personas es perpetuada al espanto más impensable en Corea del Norte y nosotros lo estamos ignorando. O lo vemos pero maniobran para que no podamos tomar acciones convincentes.

 A continuación, os muestro una serie de ilustraciones que dibujaron los refugiados norcoreanos que estuvieron en campos de concentración (estas imágenes pueden dañar la sensibilidad): 








24 may. 2012

El malentendido y sus consecuencias letales


 Masticar serpientes o ratas crudas es un privilegio entristecedor para los miles de encarcelados en gulags expandidos por todo Corea del Norte. La inocencia jamás puede ser probada y muchos fueron frutos del malentendido y y de las falsas acusaciones. La simple enemistad con la vecindad puede que la vida de los norcoreanos esté a un paso del encarcelamiento imperecedero. "Conocí a un encantador obrero. Era joven y fuerte. Era buen hombre pero un día, una simple discusión con el entorno provocó falsas acusaciones contra él. Habían dicho a los guardianes que era un traidor de la patria y que intentó cruzar la frontera varias vences. Aquel joven fue llevado inmediatamente al campo de concentración. Sus músculos fueron desgastados y ahora es un hombre frágil que sólo pesa cuarenta kilos. Si consigue cazar ratas o serpientes cada día puede, al menos, sobrevivir un mes. Es lamentable todo esto". 


 El tiempo sigue pasando y miles de víctimas del malentendido sobre a base a maíz que proporciona diariamente y por la noche se dedican a cazar anfibios. No les importa si las serpientes son venenosas. Quiere saborear lo comestible y si el veneno penetra en sus cuerpos, maldicen al régimen y prefieren bailar con la muerte. Cuando la masa muscular se desciende vertiginosamente, ellos perciben que acercan el otro enemigo, el frío invernal. Muchos se protegen solamente de sus uniformes. Creen que el abrazo en los campos de concentración es muy necesario. Antes de ver la muerte prefieren hacer un pequeño homenaje al cariño y a la ternura. Y dicen: "Ahora si que puedo morir tranquilo". 


 Una de las imágenes que dieron la vuelta al mundo que retrata el entorno más crudo de los campos de concentración de Corea del Norte. 

21 may. 2012

La decepción de un diputado primerizo


 - "¡Felicidades señor Cho, usted es diputado a partir de esta misma noche!". Sus seguidores, eufóricos, sonreían ante la cámaras y lanzaban flores y confetis mientras al recién electo le pesaba aquel gran deber en el Parlamento. Ser el primer diputado de origen norcoreano en la historia de democracia de Corea del Sur llamaba la atención toda la ciudadanía surcoreana pero el hombre, tranquilo y tímido, quería que fuese realidad la ilusión de muchos: la aprobación del decreto-ley de protección de derechos humanos de Corea del Norte. Era parcialmente feliz pero también era consciente que tenía que enfrentar a aquellos diputados que tenían ideas contrarias.

 Cuando partidos de extrema izquierda intentan retrasar la aprobación de ley y ver la batalla campal diaria lanzando documentos y bolígrafos al contrario y gritar como gallinas enfurecidas, el astuto señor Cho se lleva una decepción. Su cálida sonrisa se endurece y su pequeña esperanza se desilusiona cuando el debate de aspectos importantes en el Parlamento va al traste. Aquel hombre sabio que fue profesor universitario pero al frustrar con la política del régimen norcoreano, se escapó en 1994 y desde entonces siguió estudiando y luchando contra la intolerancia del régimen. Cumplió su sueño de ser diputado en Corea del Sur pero los conflictos internos le están dando fuertes dolores de cabeza.

 "Me toca demasiadas cosas por hacer. Me gustaría que la sociedad surcoreana ponga más atención al problema norcoreano. La pasividad es peligrosa y dañina. La ley se tiene que aprobar sí o sí. Haría feliz a tanta gente...". El señor Cho entendió la libertad cuando pisó China y cuando escuchó, por casualidad, un programa de radio donde el presidente surcoreano respondía a las preguntas de los ciudadanos. Se enamoró de aquel acercamiento entre los sectores que en Corea del Norte es inalcanzable. Sigue decepcionado cuando le toca trabajar y que su voz no se escuche pero sigue luchando por aquellos 24 millones que cree que les verán pronto en el día de la reunificación. 

17 may. 2012

Doctor, tengo pinchazos en el alma


 La señora Soon teme la palabra desempleo. "No digas esa palabra. No lo quiero oír jamás. Usted no sabe como he sufrido con eso. Es realmente desagradable y doloroso. Me gustaría no volver a recordar esa palabra, por favor". El esfuerzo de cada norcoreano para la adaptación suya en la sociedad surcoreana hace elegir dos caminos: el del callejón de flores empapadas de éxito y sonrisas interminables o el de la intranquilidad constante que da pinchazos en su alma. Durante los primeros cuatro años residiendo en Corea del Sur, la señora Soon no supo como orientar su vida en el nuevo mundo. Se enteró tardíamente que la "autoinstrucción" se tenía que encarrillar por ella misma porque sino podía terminar en el camino de la penuria.

 Empezó a reorganizarse y tuvo que estar de forma interminable en cualquier tipo de pequeños trabajos. No descansaba y su cuerpo se lamentaba de su uso excesivo. Percataban unos pinchazos. Primero fue en los músculos. Soon vociferaba: "Ay, Ay, Ay...". Y luego en su alma. Notaba como el estrés la dominaba y no la dejaba dormir. Pero ella se decía: "Me recuperaré. Esto es algo pasajero". Años más tarde, consiguió un oficio estable y una cierta tranquilidad en su vida. El proceso de adaptación a una sociedad exorbitantemente competitiva culminó en pequeña gloria y ahora sonríe mucho más. "Esto es una prueba que nos hace la sociedad. Al principio, te machacan hasta que si superas todas esas barreras te dejan en paz y empiezan a verte con otros ojos. Estoy satisfecha de mi trabajo. Pero aún tengo muchas cosas que hacer y seguiré luchando todos los días". 


 Los expertos en la materia sugieren que, además del esfuerzo individual, se tiene que estrechar refuerzos para que puedan informarse mejor en ámbitos administrativos o laborales y que puedan integrarse lo más rápido posible en la sociedad. Nuestra atención diminuta sería la clave para descender el nivel de estrés entre los norcoreanos residentes y eso hará que mejoren la salud. Estos días en Corea del Sur están llegando buenas noticias: se ha incrementando notablemente el número de voluntarios que quieren ayudar a los recién llegados. Se agradece el gran impulso de las asociaciones y organizaciones que consiguen quitar poco a poco los pinchazos recónditos.  

14 may. 2012

El evitar ir al médico


 Al señor Lee le duele el hígado. Lo lleva arrastrando incluso antes de llegar a Corea del Sur pero el señor Lee intenta no ir demasiadas veces al hospital. Cuando no siente pinchazos evita causar molestias innecesarias al médico de cabecera. Como beneficiario del programa especial "Ayuda a los desertores", impulsada por el gobierno, el señor Lee tiene acceso a un seguro sanitario especializado en caso de padecer una enfermedad crónica pero aún así hay gastos que él mismo debe asumir. Los números no le dejan descansar y evita irse al hospital para que su deuda no siga acumulando. "Los desertores tenemos algo en común: llegamos aquí muy ilusionados que sólo nos dedicamos a trabajar sin descansar. Mientras tanto no sabemos que estamos perdiendo el mayor tesoro, nuestra propia salud. Pero, ¿que quiere que diga? intento aguantar el dolor con pastillas que me facilita el doctor". 


 Manos dadivosas se estrechan para ayudar a los norcoreanos más necesitados. Los que escaparon a Corea del Sur y que ahora se han convertido en doctores de medicina oriental dedican sus tiempos libres visitando hogares de aquellos que no pueden sufragar el inmenso gasto que pide los grandes hospitales. "Un día te das cuenta que tienes una enfermedad grave o un cáncer y tu mundo se te cae encima. Esas cosas que tanto querías hacer se va al carajo y empiezas a llorar. Sufres ansiedad y se conviertes en un pesimista más desagradable empezando a odiar a la sociedad que conseguiste pisar. Menos mal que hay gente que están dispuestas a ayudar. Son ángeles. Ellos merecen mucho más que nuestras gracias".


 El elevado coste de los hospitales hace que muchos aboguen a remedios populares o a la automedicación sin indicación alguna de un profesional. Muchos angustiosos, con el previo estrés, tardan alrededor de diez años para adaptarse por completo a la sociedad surcoreana. Mientras el gobierno está aprendiendo las lecciones de como intentar para que los norcoreanos puedan estar integrados de manera plena y así evitar la elevada tasa de suicidio (16,3% en el año 2009), muchos estudiosos de la materia pretender dar estimaciones pertinentes en caso de la reunificación. 

10 may. 2012

El menosprecio (aún) existente


 Muchos que llevan tras un tiempo establecido en Corea del Sur, lamentan el menosprecio aún existente y eso hace barajar la salida hacia otros países como Estados Unidos, Canadá, Japón o incluso países europeos. El pavor de revelar su identidad sigue presente y la superficialidad que impone la sociedad coreana forma parte de sus angustias. Cada año existen casos de maltrato psicológico (en su mayoría) e incluso físico sólo por venir de Corea del Norte. Cuando llegaron después de superar la prueba más difícil que era conseguir escaparse de China, sus objetivos más próximos están siendo nublados por la desconsideración aún pendiente de los que piensan que los desertores norcoreanos son "hijos" de los comunistas. 


 Salir a terceros países hace que sea una alternativa apetecible aunque eso no hará gozar del privilegio del estatus de refugiado en países ya firmado de los convenios correspondientes ya que al llegar a Corea del Sur le han concedido automáticamente la nacionalidad. Aún no es un número considerable de aquellos que barajan esta medida por la presión que sufren sólo por nacer en Corea del Norte pero reflexionan y deciden viajar. Muchos, sin conocer las leyes inmigratorias de estos países, cumplimentan la solicitud de la concesión del estatus de refugiado aunque claramente se verá denegada por tener el pasaporte surcoreano. Según las administraciones, a los surcoreanos no les pueden conceder este estatus. Es decir, es más favorable conceder a los llegados directamente de China o Rusia que de Corea del Sur.

 A lo largo de sus vidas, los obstáculos no desaparecen sino que se replantan. Después de escapar de Corea del Norte y China, la mala relación con la sociedad surcoreana y su posterior traslado a países lejanos hace pensar como conseguir saltar su próximo obstáculo: arreglar su situación irregular en el país y conseguir una mejor vida para sus descendientes. La mayoría consiguen gracias al esfuerzo y la constancia que identificamos a cada uno de nosotros. Pero otros deciden tomar la opción más trágica y terrible: el suicidio.

 Nota 1: Me pregunto si el gobierno surcoreano pondrá en marcha un programa eficaz para mejorar la igualdad entre los desertores norcoreanos y los ciudadanos surcoreanos para evitar consecuencias negativas mayores. 

6 may. 2012

Discursos que nunca llegan a nuestros oídos


 Fueron decenas o cientos de norcoreanos que después de llegar a Estados Unidos o a Canadá tras luchar incansablemente para buscar su nido de la libertad quienes, poco a poco, empezaron a desvelar sus realidades. Algunos, sin poder aguantar la emoción e intentando taparla bajo sus gafas del sol, empezaron a explicar sus vivencias en el país hermético y en China. Sus discursos eran sinceros, reales y sufridos. El Congreso norteamericano concedía sitios para que estos valientes pudieran hablar para que casos de torturas y maltrato físico y psicología fueran denunciados ante organismos internacionales y tomar medidas urgentes.

 Estos discursos, que deberían ser expandidos por los medios de comunicación, parecen no ser de interés primordial. Son palabras que quieren que sean trasmitidas pero que nunca llegan a nuestros oídos. Internet ha sido, en cierta manera, la herramienta más eficaz para que sus voces llegaran a cierta población pero aún hay un largo camino por recorrer. Agencias de noticias internacionales o diarios de prestigio como The New York Times o The Times han enfocado parcialmente estos sucesos pero la atención merecida aún sigue siendo ínfima.

 Son pequeñas voces que claman justicia y atención. Sus almas son cálidas que no buscan venganza a sus verdugos que posiblemente serán impunes de sus crímenes macabros, pero sí que piden que les escuchen. Sólo por un momento. Desde mi punto de vista personal, la mejor forma de derrumbar una nación totalitarista sería recuperar la memoria de aquellos que quieren contar sus historias, pero que nosotros, lo estamos desoyendo o simplemente rechazamos la verdad porque dentro de ella hay dolor y certeza puntiaguda.

 Nota 1: Este blog intentará, a partir de este momento, contar todas las noticias que se cuentan desde Estados Unidos o Canadá. 
 Nota 2: Estas historias están, en su mayoría, contadas en coreano. Pero también existen documentos en inglés. 

2 may. 2012

Entrar en las embajadas para vivir


 Esta imagen representa a 25 norcoreanos que intentaron entrar a la embajada española en Pekín para suplicar al máximo responsable de la delegación española en China, Eugenio Bregolat (que cumple su cargo actualmente en el mismo edificio después de varios años ejerciendo en diversos países). Aprovecharon que sólo había un guardia chino vigilando en aquel tranquilo día (14 de abril de 2002) en las puertas de la embajada empujando forzosamente al gendarme y "advertir" a los trabajadores de la embajada que suicidarían y que verían cadena de cuerpos sin vida si les devolvían de vuelta a Corea del Norte. 

 Después de duras negociaciones entre el embajador y las autoridades de Pekín, estos 25 norcoreanos finalmente obtuvieron permiso de China y consiguieron establecerse en Corea del Sur. Es admirable el gran esfuerzo que ha hecho el señor Eugenio Bregolat a pesar de las presiones del régimen chino de repatriar a los recién llegados. Diez años después, el señor Bregolat sigue en Pekín. Representando a España en la tierra roja y seguramente habrá sentido cierto regocijo de aquel suceso. Los 25 norcoreanos, hoy posiblemente ya adaptados en la sociedad surcoreana, le habrán dado las gracias. Aunque no conozcan el idioma. 

 En 2008, basado en estos hechos, se grabó una película que retrataba la vida cotidiana norcoreana. Se grabó en distintas localidades de Corea del Sur, China y Mongolia y el filme fue el seleccionado por la Academia Coreana de Cine para representar a Corea del sur en los Premios de la Academia (los Oscars) en la categoría de Mejor Película Extrajera. 

Película: CROSSING (2008)

 

 Nota 1: La película dura 100 minutos y está rodado en coreano y chino. Este vídeo está subtitulado en inglés.
 Nota 2: En esta película sale el edificio de la embajada alemana y no la española donde realmente sucedieron los hechos. 
 Nota 3: El enlace de lo sucedido en la embajada española en el año 2002: http://internacional.elpais.com/internacional/2002/03/14/actualidad/1016060402_850215.html