18 nov. 2011

Quiero vivir como una persona


 Hace algunos meses pasé noches enteras leyendo los testimonios de aquellas personas que, con sus nombres ficticios y edades aproximadas, empezaron a contar sus propias historias. Miles de hojas que relataban la verdadera sociedad norcoreana: la gente que ha sufrido de hambre (que afecta la mayoría de la población norcoreana), gente que tuvieron que despedir a sus familiares sin predecir muy bien cuando volverán exactamente, gente que se siente responsable de todos los males de la familia, gente que ha perdido a sus hijos y que aún están buscando, gente que habla con cierto miedo sobre el mundo de la corrupción gravísima en Corea del Norte, gente que habla como funciona la educación, gente que se siente humillado y perseguido constantemente por el régimen sólo por intentar expresar lo que piensa, gente que cuenta sus experiencias en las cárceles o en los campos de concentración...

 Muchos de ellos han establecidos sus andaduras en China, en Corea del Sur, en Canadá o en Estados Unidos. Aunque en el primer momento temían hablar, supieron que era necesario contar todo lo que sabían porque era la mejor forma de que el mundo entero sepa lo que sucedía en el territorio norcoreano. Leyendo las infinitas pero indispensables entrevistas, todos concluían con la frase "Quiero vivir como una persona". Y con esfuerzos gigantescos, lo consiguieron. Ya alejados de la tiranía, cuando abren los ojos, miran el alrededor y sienten que ya nadie les controla. El día a día de estos contadores de historia actual norcoreana se basa en encontrar aquellos pequeños trozos de independencia que el régimen les quitó parcialmente cuando nacieron. 
Publicar un comentario