21 nov. 2011

El exilio de los futuros desaparecidos


 Cuando llegue el fin de uno de los régimen más sangrientas de la historia de la humanidad, muchos de sus seguidores se habrán preparado para marchar de Corea del Norte e instalar sus vidas en las amplias tierras chinas y rusas. Se calcula que aproximadamente existen casi un millón de seguidores fervientes del régimen. En el hipotético fin de la dictadura norcoreana, los seguidores temerán ser asesinados por la población que ellos privaron durante décadas de la libertad y de los derechos fundamentales. Temerán de aquella ira acumulada que todos los habitantes norcoreanos guardaban durante mucho tiempo. 

 Se han discutido entre diversas organizaciones internacionales sobre la posibilidad de juzgar a los líderes del régimen, incluyendo al mismísimo Kim Jong-il por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad. Pero se teme que desde la cúpula del régimen se destruya todos los documentos oficiales que pueden ser facilitadas para inculpar a aquel grupo. Muchos son quienes ponen en cuestión sobre el fin del "gran líder". ¿Acabará fusilado como Ceaucescu? ¿Será juzgado como Slodoban Milosevic o Ratko Mladic? ¿O sus actos serán impunes y morirá antes de ser juzgado como Augusto Pinochet? Ahí está el interrogante. 
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