3 ene. 2011

La frontera

 Para muchos, la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur es considerada como la más peligrosa del mundo. En esta frontera, decenas de miles de minas antipersonas, miles de soldados de ambos países desfilan cada día y cada noche mirándose unos a los otros. La frontera se ha convertido en la única del mundo que no se puede cruzar de forma directa, siendo dos países que antes fue una. Se ha convertido en el resultado de la profunda herida que ha dejado la guerra de las ideologías conducidas a lo extremo y del egoísmo natural que han esparcido cada ser humano.


 Con esta imagen, podemos observar claramente la división de los dos Coreas. La zona de la izquierda forma parte de Corea del Sur y la zona de la derecha con dos soldados firmes es del territorio norcoreano. Si eres surcoreano e intentas pisar al menos un paso de la zona norcoreana, es probable que surja un grave conflicto de carácter diplomático. Si cruzas la frontera contraria, la dicha parte tiene todo el derecho de detenerte y juzgarte a su manera. Hubo un caso que un pastor cristiano charlatán, residente en Corea del Sur, cruzó ilegalmente y de manera fugaz hacia Corea del Norte, ya que pensó que sus ideologías pertenecían más al socialismo, y a la hora de volver, al pisar la tierra surcoreana fue detenido por las autoridades por un delito de traición y actualmente está siendo juzgado. 

 Pero lo que más duele es que esa zona se ha convertido en una atracción turística sin saber su verdadera historia. Por ejemplo, la gente saca fotos con sus conocidos o con su familia con una sonrisa en la boca cuando hace exactamente medio siglo antes, miles de familias corrían en la frontera para sobrevivir e huir de sus enemigos. Las heridas del pasado se ha convertido en un espectáculo en masa del presente. 

 Cada día, se puede observar a miles de ancianos y ancianas mirando hacia el Norte, miran con sus telescopios, y se preguntan: 
 - ¿Estará ahí mi padre? ¿Y mi madre?
 - ¿Estará ahí mi hermano? ¿Y mi hermana?
 - ¿Cuando podré cruzar la frontera?
 Mientras en sus mejillas se ven lágrimas de ira y de la nostalgia. Son personas que sufren en silencio cada día de esta división absurda e única que hay en la actualidad. 
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