14 ene. 2011

El carretero


 Hoy es un día de suerte para el señor Kim. El señor Kim tiene nada menos que dos pedidos, eso significa que tiene trabajo al menos, durante tres días. El primer pedido es llevar grandes cantidades de ropa y recorrer con su carroza unos 150 kilómetros hasta la periferia de Pyongyang. Hoy su hijo mayor, de 21 años, ha decidido ayudarle. Así, los dos empiezan un largo viaje. 

 El trabajo de un carretero, junto al de minero, es uno de los trabajos más afanosos que existe en Corea del Norte. Un carretero suele recorrer todo el país llevando toda una mercancía que llega fácilmente a los 100 kg. Suelen llevar todo tipo de mercancía; ropa, madera o alimentos. Por un servicio de 200 kilómetros, suelen recibir unos 3.000 wons. También existen carreteros que transportan personas pero perciben menos ingresos ya que la distancia es mucho menor. Estos días, los carreteros no suelen tener y pasan el día observando a las personas, leyendo periódicos, o simplemente esperando un cliente. Son hombres que han sido "inmunizados" del frío y del miedo. Cada día mueven como si fuera un tren de vapor. Aunque rebozan de fuerza, sus arrugas profundas de su rostro delata la extrema dureza del empleo. 

 El señor Kim descansa en un rincón con su hijo. Ambos se relajan fumando un cigarrillo y discuten en voz baja sobre las noticias que salió en el periódico ya que hablar en público de sus opiniones personales está totalmente prohibido. Después de media hora de descanso, empiezan a correr con la carroza puesta en sus cinturas. Empiezan a contar los números para que el viaje sea menos duradero. 
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