19 ene. 2011

El doctor que vende fideos

- Espero que se recupere pronto, señora.
- Muchas gracias, doctor. Oiga, ¿donde va usted ahora?
- Ya he terminado con el trabajo, ahora tengo que ir a vender fideos.
 Después de atender a los pacientes por las mañanas, la mayoría de los doctores empiezan a amasar en el hospital una gran cantidad de harina de maíz para luego pasarlo a la máquina de hacer fideos, cocinarlo y venderlo en el mercado. No sólo los doctores son los cocineros vespertinos, también lo son los farmacéuticos y enfermeros.

 A cada persona se le distribuye unos 20 kilos de harina de maíz. Con esa cantidad, es probable producir unos 24 kilos de fideos. Se dividen varios grupos y cada uno suelen llevar unos 4 kilos, cambian de ropa, llevan una gran bandeja de aluminio en la cabeza con todo el fideo y se van al mercado más cercano para venderlo. Cuando hay una emergencia en el hospital suelen cambiar el horario de la venta del fideo o simplemente es el otro compañero quien le reemplaza en el mercado. Cada día, más doctores/as, farmacéuticos/as y enfermeros/as comienzan con este hábito ya que es casi difícil sobrevivir cada mes con el único sueldo y están obligados a "pluriemplearse" para dar de comer a la familia.

 Hoy, también los doctores y los enfermeros están en el mercado. Hoy se ve que hay gente. Como cada día, empiezan a gritar:
 - ¡Fideos!¡Ricos fideos!¡Fideos calientes! Señora, ¿quiere un fideo? ¡Está recién hecho!¡Fideos!

 Nota: Los fideos que sobraron después de la venta se reparten entre ellos y luego se comparte entre toda la familia.
Publicar un comentario