24 nov. 2014

Los nuevos ricos...


 Cuando el dinero entra en la mente de las personas es inevitable sacar de ella aunque uno haga un esfuerzo máximo. De eso, todos estamos casi de acuerdo. Y parece que Corea del Norte tampoco es la excepción. Hace algunas décadas, tener un negocio propio en el país era un movimiento impensable. Actualmente, los jóvenes norcoreanos de unos 20 a 30 años que han observado como surgía el mercado "permitido" por el régimen y también han entrado en el mundo del comercio. En las ciudades grandes como Pyongyang, Hamhung, Chongjin o Wonsan se comercializan, aún a escondidas, desde móviles de segunda mano, servicios varios de restauración hasta inmobiliarias.

 Una vez comenzado con la aventura mercantil han visto como sus ganancias han aumentado de una manera espectacular. Decenas de miles de dólares hasta cientos de miles de dólares de beneficios anualmente. Su estrategia de venta es simple. Por ejemplo, en la tercera ciudad del país que es Chongjin, un joven compra pisos obsoletos por cinco mil dólares americanos cada uno, lo remodelan un poco y en la reventa de esos apartamentos el precio sube hasta cincuenta mil dólares. Aunque la mayoría de estos jóvenes prefieren meterse en el mercado de las telecomunicaciones fascinados por la última tecnología de aparatos inteligentes que tan corriente es actualmente.

  El instinto de supervivencia hace que estos casos ocurran. Y la ambición de estos jóvenes empieza a crecer observando minuciosamente el gran mercado chino ya que en Corea del Norte la vigilancia es milimétrica. Esto no significa que todos los jóvenes lo hagan. Se trata de una minoría que habrán aprendido sobre el funcionamiento del mercado en el Este de Asia donde el uso del capitalismo va a una velocidad frenética. Estos tipos de actividad económica podría ser uno de los muchos quebraderos de cabeza que padece el régimen ahora. Entonces surgirá aquel circulo "virtuoso": vigilancia, emersión, vigilancia, emersión, vigilancia, emersión...
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