15 nov. 2014

No es una temática solamente para adultos


 Después de estar casi 3 meses en Corea, ellos me preguntaban: ¿Cómo que una persona tan joven como usted se interesa en el caso de derechos humanos en Corea del Norte? Ante una cuestión así me daba cuenta un interés mínimo de mi generación hacia un asunto que tiene actualmente relevancia a nivel mundial desde que se publicó en febrero de este año aquel informe que hizo rabiar a un régimen hasta ahora desconocido y que necesita constante curiosidad y estudio para analizarla profundamente. Algunos casos puntuales entre los jóvenes interesados en apoyar la lucha por la libertad ocurren, tal cual como escribí en mi último reportaje, pero años antes dicho interés estaba en su nivel más bajo.

 Ellos decían que normalmente son adultos que rozan los 40 quienes se interesan sobre el conflicto sobre las dos Coreas y que ocasionalmente se debaten en los restaurantes de Corea del Sur criticando al régimen. ¿Que va a hacer ese joven líder que siempre se viste de negro y con la cara abultada? Esta es la pregunta que más hacen entre esos adultos. Pero en este caso también el tema de las vivencias de los refugiados norcoreanos sigue siendo algo desconocido. Solamente entra en escena aquel morbo de insultar a un líder que según ellos, es más que un títere de una élite política impenetrable.

 Cuando les dije que investigo sobre los derechos humanos en Corea del Norte y que venía de un lugar llamado España, sus reacciones eran de lo más interesante. Y he de decir que, desde que estoy en Corea, no he recibido ningún tipo de limitaciones ni rechazos ante mis planteamientos. Ni uno. "Usted no sabe el tiempo que estábamos esperando que un joven venga hacia nosotros para contarle que es lo que realmente ocurre dentro de Corea del Norte". ¿Significa esto que los jóvenes surcoreanos no saben nada sobre Corea del Norte? Por supuesto que no. Lo conocen pero no muchos. Además ellos han nacido en una sociedad donde el recorrido de la competitividad empieza a los doce meses de vida y no les da un parón para pensar la situación de derechos humanos que ocurre ahí arriba. Ellos necesitan un empujón de atracción hacia el tema y los adultos tienen que cumplir con ese papel. 
Publicar un comentario