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9 feb 2021

Al final, la suerte no le llegó al capitán

 
Imagen cedida por Voice of America

La preparación de una deserción de un capitán de un barco de pesca en Corea del Norte parecía rozar la perfección. El arranque y la huida hacia el sur también parecía ir de forma correcta. Sin embargo, la suerte dejó de asomarse cuando los problemas mecánicos surgieron en medio del mar y por consiguiente, se ha derivado en un futuro que será devastador. 

16 ene 2021

El hacha sirve para fomentar los casos de corrupción

 Un caso de asesinato que ocurrió hace dos meses, por parte de un delegado del Partido de los Trabajadores, en la ciudad de Chongjin, ha despertado la indignación entre los ciudadanos norcorenos porque el culpable no ha recibido el castigo merecido en el país. 

Enlace: El hacha sirve para fomentar los casos de corrupción

30 sept 2019

La travesía de los engañados

Imagen de Reuters y VOA

 Fue desde finales de los años 50. Un poco después de la firma de armisticio por la Guerra de Corea. Ambos países tenían que reorganizar sus territorios bajo la nueva orden dividido en el capitalismo y el comunismo. La estructura social orquestado por ambas ideologías parecía consolidar en Corea del Norte y Corea del Sur. Sin embargo, una llamada de petición para que les atiendan empezó a sonar desde Japón. Los miembros de la organización Cho chong-ryeon, organización muy cercana a la ideología de carácter socialista establecida en la isla nipona, sean hombres o mujeres, adultos o niños, con sus trajes tradicionales coreanos de dos tonos (blanco y negro) y al estilo minimalista, pedían a Kim Il-Sung que ellos anhelaban quedar en Corea del Norte. Y sus deseos fueron concedidos por el régimen realizando un gran despliegue mediante un inmenso barco llamado Man kyung-bong que durante 25 años (desde 1959 hasta 1984) hizo la cantidad de 186 travesías para casi 100.000 esperanzados por estar cerca del líder Sol. 

 Para el régimen norcoreano, era la mejor noticia que podía tener. Necesitaba de carácter urgente manos de obra y especialmente, medios económicos a corto plazo y los bienes de los deseosos por pisar aquel territorio hermético era lo más cercano para lograr sus objetivos ideológicos. La travesía comenzó desde la ciudad de Niigata hasta la ciudad de Chongjin. Corea del Norte utilizó la propaganda alegando que esto era el "regreso voluntario" por parte de estos hombres coreanos que residían en Japón. Ellos, los que estaban en la isla, sus antepasados eran de origen de zonas como la isla de Jeju o Busan. Pero ellos querían marchar a Corea del Norte porque pensaron que el régimen era el mejor preparado para lidiar una reunificación de ambas Coreas. Muchos de ellos pensaron que la división era algo pasajero y que la estancia en Corea del Norte era temporal. Además, como dato importante, después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, la discriminación de los ciudadanos nipones y la alta tasa de desempleo afectaban principalmente a ellos. El régimen norcoreano conocía dicha situación y utilizó la estrategia de repetir un vocablo tan mágico como "paraíso" para atraer a estos hombres. 

 Cuando llegaron al puerto de la tercera ciudad más grande Corea del Norte, Chongjin, muchos, de forma inmediata, se dieron cuenta del engaño. Y preguntaran que si no habían dado de la mentira durante más de dos décadas y media de travesía. Pocos años después de la primera llegada de estos esperanzados, al descubrir la verdad, empezaron a mandar mensajes subliminales como "La lechuga se ha vuelto amarilla. No está dando sus mejores frutos". Eran palabras que indicaban el fraude del régimen y que no subieran a ese barco. El descenso de la gente que querían ir a Corea del Norte desde Japón era palpable. Mientras que los que se quedaron tuvieron que vivir una vida ardua. Luchando cada día con lo justo para alimentarse. Entre esas casi 100.000 personas, una de ellas es aquella mujer arrepentida que se accedió a ser entrevistada y cuyo testimonio está en mi primer libro "La marcha infinita". Su apellido es Kim y exclamaba porque había pertenecido a esa organización y que si no fuera por ello, su vida podía haber sido muy diferente. Decía, con una tímida sonrisa, con menos arrugas en su rostro como su hermana ya que ella se había quedado en Japón. 

1 may 2015

No es fácil sustituir la cremación


 Hace veinte años había dos tipos de personas en Corea del Norte. Unos millones de personas que han huido del hambre para abrazar a la muerte mientras otros cientos de personas que cogieron el camino de la supervivencia en tierras ajenas. Los bosques verdosos se desnudaban para dar la bienvenida a las tierras ásperas siendo testigo de las pérdidas y de las despedidas. En cada rincón del país, los extensos bultos en las tierras eran presentes después de enterrar a algún ser querido. El régimen trataba de controlar la situación pero no era posible al ver la expresión de rabia de una gran parte de su población con la pérdida de alguien cercano suyo y, entrometerse en ello no era una buena opción.

 El régimen norcoreano ha dado la orden de reforestar de nuevo esas montañas desnudas y la primera medida para poder lograr aquel objetivo era fomentar la incineración. Pero existe un problema: el coste que no muchos pueden asumir y siguen enterrando a escondidas a los fallecidos suyos. La incineración ocurre principalmente en Hamhung, Pyongyang y Chongjin pero en zonas como la provincia sur de Pyong-an es muy complicado ver a la gente pagar por los treinta litros de diésel y de la manutención alimentaria de los trabajadores de la funeraria. Entonces ellos actúan por las noches en una carretilla para enterrar a su familiar fallecido en una zona desconocida de las montañas.

 Pero siempre hay alguien que son descubiertos después de realizar un entierro "ilegal". Para adormecer la situación y así evitar el quebrantamiento de la ley, el soborno (alimentos costosos o billetes) es una alternativa bastante efectiva. Mientras tanto, los ancianos empiezan a gastar bromas como: "Parece que no tendré que morir aún al no haber más sitios cerca de nuestro lugar". Con el paso del tiempo, especialmente estas dos últimas décadas, Corea del Norte se ha convertido en un sitio donde uno nace vigilado del poder absoluto hasta la muerte. Decesos que no son compatibles con la quietud y que aquel dolor lo está heredando las siguientes generaciones. 

24 nov 2014

Los nuevos ricos...


 Cuando el dinero entra en la mente de las personas es inevitable sacar de ella aunque uno haga un esfuerzo máximo. De eso, todos estamos casi de acuerdo. Y parece que Corea del Norte tampoco es la excepción. Hace algunas décadas, tener un negocio propio en el país era un movimiento impensable. Actualmente, los jóvenes norcoreanos de unos 20 a 30 años que han observado como surgía el mercado "permitido" por el régimen y también han entrado en el mundo del comercio. En las ciudades grandes como Pyongyang, Hamhung, Chongjin o Wonsan se comercializan, aún a escondidas, desde móviles de segunda mano, servicios varios de restauración hasta inmobiliarias.

 Una vez comenzado con la aventura mercantil han visto como sus ganancias han aumentado de una manera espectacular. Decenas de miles de dólares hasta cientos de miles de dólares de beneficios anualmente. Su estrategia de venta es simple. Por ejemplo, en la tercera ciudad del país que es Chongjin, un joven compra pisos obsoletos por cinco mil dólares americanos cada uno, lo remodelan un poco y en la reventa de esos apartamentos el precio sube hasta cincuenta mil dólares. Aunque la mayoría de estos jóvenes prefieren meterse en el mercado de las telecomunicaciones fascinados por la última tecnología de aparatos inteligentes que tan corriente es actualmente.

  El instinto de supervivencia hace que estos casos ocurran. Y la ambición de estos jóvenes empieza a crecer observando minuciosamente el gran mercado chino ya que en Corea del Norte la vigilancia es milimétrica. Esto no significa que todos los jóvenes lo hagan. Se trata de una minoría que habrán aprendido sobre el funcionamiento del mercado en el Este de Asia donde el uso del capitalismo va a una velocidad frenética. Estos tipos de actividad económica podría ser uno de los muchos quebraderos de cabeza que padece el régimen ahora. Entonces surgirá aquel circulo "virtuoso": vigilancia, emersión, vigilancia, emersión, vigilancia, emersión...

7 ene 2014

No hables de Kaesong

Complejo industrial de Kaesong

 Desde que el complejo Kaesong abrió sus puertas hace ya diez años, se ha convertido para muchos de los norcoreanos en aquel pequeño mundo que le daría estabilidad laboral y bienestar familiar. Cuando las primeras ofertas de trabajo fueron convocados en el tablón de anuncios en las distintas ciudades del país, mucho no lo dudaron demasiado decir una respuesta afirmativa aunque siempre habían tenido aquella pregunta comprometida de como podía ser eso de trabajar con los "vecinos" del sur de forma conjunta. Después se supieron que podían verles pero no hablar con ellos ya que supondría el despido inmediato y una sesión de reeducación sobre la grandiosidad socialista. 

 Esto no detuvo que los trabajadores norcoreanos del complejo industrial pudieran tener los primeros síntomas de ofuscación sobre la sociedad de Corea del Sur. Hasta entonces, los que estaban ahí sabían a través de la televisión o la radio que sus vecinos rebuscaban comida entre montones de basura y eran enfermos de forma constante por no tener acceso directo a la sanidad. Los delegados norcoreanos, por la orden del régimen, han conseguido girar la atención de estos trabajadores hacia otro lado mediante vigilancias exageradas. Tanto que llegó a prohibir la conversación entre los trabajadores.

 Y otra orden se dio en Corea del Norte. Sea usted de Pyongyang, de Chongjing o de Sinuiju, está terminantemente prohibido sacar coloquio sobre Kaesong. Y empezaban a enseñar que aquel sitio era el sinónimo de la degradación de origen capitalista. Desde entonces, los anuncios ya no se hacen en voz alta. Sino a susurros. Aceptan primeramente a aquellos quienes son capaces de entregar sobres que contienen billetes grandes y que tengan aquel ingenio de adular para satisfacer a los examinadores. Para conseguir trabajar en aquella zona "depravada". 

27 feb 2013

Historias (Parte 14: La ciudad en dos partes)


 Ella cuenta que en su ciudad natal, Chongjin, existen muchas personas sin poder percibir sus sueldos mensualmente y que son obligados a ejercer trabajos extra para tener algún tipo de ingresos en sus hogares. Según ella, la ciudad está dividida en dos. Por un lado, existen personas que pueden permitirse caprichos extravagantes presumiendo coches de alta gama y residencias de grandes dimensiones. Y por otro lado, los restos. Gente que no piden limosna por las calles de la ciudad para no ser arrestado y ser acusado de "manchar" la imagen de la nación socialista como la norcoreana. "La desigualdad es enorme. Cuando giras el cuello, uno podrá saber las dos partes de la ciudad. No es muy difícil..."

 "Las familias que se pueden permitir comer tres veces al día tienen en sus domicilios cantidades inmensas de arroz. Podrán subsistir con eso años sin pasar hambre aunque haya una crisis alimentaria y económica". Pero lamenta que la brecha extrema entre los ricos y pobres ha fracturado la amistad y el respaldo mutuo entre los residentes de Chongjin. "Veo personas que ignoran a los hambrientos que antes fueron amigos o conocidos. Se están cambiando de actitud. ¿Cadena de favores? ¿Solidaridad? Esas palabras ya no existen ahí. Sólo queda la ambición propia por la supervivencia. Y es muy triste ver eso..."

23 ene 2013

El escándalo

Ayuntamiento de Seúl

 Una noticia acaba de conmocionar Corea del Sur. Un funcionario del ayuntamiento de la capital, de origen norcoreano, que encargaba de administrar los archivos con datos personales de los desertores y refugiados de Corea del Norte que residían en Seúl, acababa de ser detenido por la policía en colaboración con el Centro de Inteligencia de Corea por enviar miles de fichas personales al régimen norcoreano. Al percatar de las sospechas hacia él, intentó huir pero fue arrestado gracias a la rápida actuación judicial. Su delación ponía en peligro a los familiares de unas 10.000 personas ya que los ojos percatados de los dirigentes norcoreanos con estos documentos convertirían en órdenes que llevaría al calvario a decenas de miles de inocentes.

 Los cumplimientos del cargo que ocupaba este joven detenido eran atención personalizada a todos los refugiados norcoreanos que residían en la capital que incluye una visita semanal, atención telefónica y asistencia social. Él había escapado de Corea del Norte en 2004 cuando estaba trabajando de doctor después de graduarse en la universidad de Chongjin. Una vez llegado a Corea del Sur, había estudiado diversas carreras en una de las universidades más prestigiosas del país obteniendo así una ocupación muy bien remunerada en el sector de comercio internacional teniendo la oportunidad de viajar constantemente a China. Se trataba de una mente brillante pero sus viajes escondidas a Corea del Norte entre los años 2005 y 2007 para entregar documentos confidenciales levantaron un presentimiento negativo hacia él que al final, fue detenido.

 Su delito correspondiente es de espionaje y prontamente estará en el banquillo de los acusados. Él niega las acusaciones y aclama su inocencia. Las asociaciones de derechos humanos en el país se muestran preocupadas por el aumento de espías disfrazados de refugiados. Entre 2008 y 2012, hubo seis detenciones por casos similares y fueron condenados de 4 a 10 años de prisión. La pericia del régimen y la lucha entre ambos bandos no tendrán fin, mientras que ellos están ideando un plan macabro: acabar con la vida de primer hijo de Kim Jong-Il por el hecho de ser un hombre "vagabundo", "liberal", "alternativo" con las doctrinas ideológicas tradicionalistas norcoreanas.
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13 jun 2011

Los desplazados (Parte 6: Algunos casos de las mujeres)


 Una mujer norcoreana llegó a China hace seis meses pero aún no ha podido salir de su residencia clandestina. Vive cada momento de su nueva vida en la sombra. Ella es de la ciudad de Chongjin y estaba trabajando para aquellas personas que intentaban contactar con sus familiares de Corea del Sur, una actividad declarada ilegal en Corea del Norte. Pero fue descubierta por el régimen y tuvo que salir obligatoriamente del país para salvar su vida. Dice que sus hijos y su esposo aún están ahí y que algunas veces cruza la frontera para verse a escondidas. En la actualidad, está preparando su viaje a Corea del Sur. 

 Una abuela estaba siendo ayudada por de una persona surcoreana y ahora está recibiendo ayuda por algunas iglesias evangélicas surcoreanas de forma clandestina y secreta y gracias a ella, puede sobrevivir día a día. Sus vecinos han intentado cruzar la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, pero la suerte no ha estado en su parte. Fueron detenidos y llevados al campo de concentración. La abuela ya no tiene compañía con quien hablar y expresar sus sentimientos y temores diarios. 

 Una mujer de unos treinta años ha intentado eludir el control de los soldados norcoreanos cruzando la frontera por las montañas pero no ha podido encontrar el camino y tuvo que volver a su lugar de origen. Pero espera que su sueño de cruzar la frontera se haga realidad algún día. Una mujer de unos cincuenta años siempre ha querido cruzar la frontera entre Corea del Norte y China pero aún no se ha atrevido por miedo a que la descubran. Actualmente está trabajando en el mercado de su ciudad pero sus beneficios por las ventas diarias no son esperadas y apenas dan para comer.