5 feb. 2013

Historias (Parte 3: Lo que él había visto)


 Consiguió cruzar la frontera junto a su madre, su esposa y sus hijas de cinco y tres años. Es un hombre que acababa de cumplir los treinta años y siempre había dicho que su mayor deseo era comer un bol de arroz. Pero cada noche sueña de lo ocurrido cuando estaba viviendo en Corea del Norte. "Fue hace dos años, conocí a una pareja que vendió todas sus pertenencias para comprar comida pero solamente consiguieron tener un kilo de arroz". De repente, se le temblaba la mano. "Los vecinos me habían contado que después de comer aquel kilo de arroz, la pareja había matado a un niño de la flor (niño vagabundo) de 16 años debajo del puente durante un mediodía con la intención de vender partes de su cuerpo como carne vacuno en el mercado local". 

 "...Justo aquel día, un desconocido había oído el grito de socorro del niño de la flor e inmediatamente avisó a las fuerzas de la seguridad. Les detuvieron y en juicio rápido, fueron condenados a muerte". Él dice que no eran malas personas. Cree que habían cometido esos asesinatos por suma necesidad de sobrevivir. "Vi como eran fusilados delante de las personas que no debían sentir compasión por ellos ya que eso suponía ser cómplices. Vi sus rostros justo antes de que los guardias dispararan. Cuando parecían que me miraban, me agaché el cuello rápidamente para mirar el suelo. Y volví a casa. A partir de entonces, sueño esos imágenes todos los días y la culpabilidad de no poder ayudado a aquella pareja nunca se me desaparecerá". 
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