30 sept. 2012

Cambio de lugar


 Parece que los titulares de las noticias te pueden ser una alegría instantánea pero los engaños característicos en los noticieros son visibles con tal hacer expectantes a sus lectores diarios. Bajo el titular "Uno de los campos existentes en Corea del Norte se ultimará sus actividades..." Pero una vez entrado, el contenido de dicha noticia decía todo lo contrario a aquel titular. El campo 22, donde están encarcelados todos los desertores compuestos por hombres, mujeres, ancianos y niños que no pudieron lograr el escape, serán trasladados a otros campos de concentración. Cada día aparecían unos 100 cadáveres y con los años la capacidad máxima de dicho campo (30.000 personas) se ha transformado con las muertes a 3.000 débiles supervivientes. Estas cifras hacían recordar las atrocidades del Holocausto nazi en diversos países europeos o la memoria de aquellos gulags existentes pero desconocidos hasta hoy en día.

 El Centro de Información de Derechos Humanos en Corea del Norte (NKDB) alertó de los trabajos forzados que se exigían a niños de seis años haciendo obligar a trabajar cada día unas 10 horas diarias. Además se les distribuía diariamente 180 gramos de arroz o pan y una pequeña sopa con sabor a ternera. Solamente una ración diaria. Además existen castigos como forzar a que se arrodillen en el frío invierno norcoreano a aquellos que por recoger una colilla del cigarrillo o robar un trozo de comida a su compañero de celda.

 Los refugiados intentan dibujar y contar todos los detalles de aquella pesadilla. De las cuarenta personas, sólo cinco tenían la posibilidad de sobrevivir. Dicen: "Los que están más de tres años en aquel sitio, no podrá sobrevivir. Te hace pensar en la muerte. El cerrar los ojos, quizá, es la parte más reposada del día. No piensas en los guardias y en los sufrimientos. Sólo en la oscuridad que para muchos pueden ser repelente, pero que para nosotros, por un momento, ha sido sin duda el mejor instante". 
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