28 sept. 2011

El libro prohibido: la biblia


 A finales del año 1880, la biblia fue introducida por primera vez en Corea por los misioneros europeos que trataban de expandir el cristianismo por toda Asia. El número de los cristianos se incrementó se manera fugaz en un periodo de tiempo relativamente corto pero a la vez, miles de creyentes fueron declarados culpables en masas y condenados a la pena de muerte por alta traición por la monarquía de diversos países asiáticos. En 1953, cuando la guerra de Corea se acabó en armisticio, el régimen declaró que en Corea del Norte sólo se debía obedecer al líder supremo, Kim Il Sung y que ninguna otra religión estaba consentido. Corea del Norte es un país donde la posesión de la biblia se castiga con la pena máxima. Pero eso hizo que los lectores clandestinos de la biblia aumentaran con el transcurso del tiempo. De alguna forma, miles de biblias estaban en cada rincón de las ciudades norcoreanas y los creyentes se sentían muy felices con tenerlo en sus manos. Sentían que Dios estaba siempre a sus lados y que sólo él les protegía del fuerte control del régimen. 

 La presencia de las cruces, el símbolo máximo del cristianismo, también está totalmente prohibida en Corea del Norte. La posesión de alguna cruz supondría recibir clases de "purificación del socialismo" y era considerado como una falta de respeto grave hacia el líder. En Corea del Norte, existen miles de creyentes que lo practican y oran a diario y que piden a escondidas a la gente que quieran huir de Corea del Norte unas biblias editadas en Corea del Sur, donde la variedad de las biblias es infinita. Cada hoja de la biblia de los fervorosos tiene el cuerpo débil por que sus dueños lo habían utilizado demasiadas veces y que la tinta de las letras está siendo borrada poco a poco debido a su antigüedad considerable. Muchos rezan en grupo y repasan los contenidos de la biblia: Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (Juan 20:31). 

 Nota: Se estima que cada día, decenas de personas son enviadas a campos de reeducación (o de concentración) por la posesión de las biblias. Depende de la gravedad, uno puede ser juzgado desde penas de cárcel hasta la pena capital. 
Publicar un comentario