7 sept. 2011

Querer o no a China?


 Unos viajan a Corea del Norte para vender productos. Otros escapan a China para sobrevivir del hambre. El intercambio voluntario de miles de chinos y norcoreanos hace que la frontera que marca ambos territorios tenga algo de movilidad que hace algunos años reinaba el silencio. Cada día, miles de turismos o camiones chinos con lleno de mercancías hacen que éstos sean las únicas nacionalidades que pueda viajar "fluidamente" el territorio norcoreano. Imaginemos a un surcoreano, un estadounidense o un japonés transitando de esa forma por la frontera. Inmediatamente serían avisados por las autoridades, detenidos y ser desaparecidos sin saber absolutamente nada de sus existencias. Todo esto se debe a la estrecha relación que mantiene Corea del Norte y China económicamente y también por antecedentes históricas amistosas. 

 Decenas de vendedores chinos exponen sus productos "estrellas" ante los norcoreanos que toquetean y observan fijamente las cosas que antes nunca lo habían visto. Eso hace que los norcoreanos tengan aún más esa obsesión de viajar a China para ver cientos de cosas, quedarse boquiabiertos con miles de luces de neón parpadeando por distintos sitios, algo que en su país nunca lo verían. Después de una larga jornada diaria de trabajo, el mercader chino recoge sus cosas y pasa la frontera tan sólo mostrando su identidad y su permiso de comercializar productos a los militares norcoreanos. Cada día es una jornada agotadora para estos trabajadores. 

 Horas más tarde, un grupo de norcoreanos que trataron de escapar a China para no morir de la inanición, son detenidos y enviados a un campo de concentración. Sometidos a horas de torturas físicas y psicológicas, los crueles agentes reprimen al grupo diciendo que son unos traidores de la patria y desagradecidos al régimen: "Los que vais a China, sois la escoria de esta sociedad que muchos quieren tener como modelo socialista. Habéis deshonrado profundamente al líder y a este país y vais a pagar por vuestra estupidez". Con esta frase llena de contradicción, la mayoría que solamente querían dar algo de arroz a sus hijos, son llevados hacia el camino del desenlace.  

 Corea del Norte tiene dos caras. Mientras el recibimiento del régimen hacia los habitantes chinos es indiscutible y vivaracho, las familias de cientos de personas que querían irse a China son desaparecidas sin motivo alguno. 
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