30 jul. 2011

10 metros, millones de lamentaciones


 Detrás del río Tumen, con apenas diez metros de anchura, se esconden millones de historias de fracasos y de algunos éxitos. Para muchos, este río sigue siendo un hilo de esperanza para escapar de la libertad y del hambre perenne. A veces, los norcoreanos dicen que el río Tumen está constituido por millones de lágrimas de sus paisanos, un río que ellos tuvieron que cruzar con sus familiares y sus amigos en busca de un trozo de pan, un río donde resultó que al final eras el único superviviente después de una larga travesía lleno de sufrimiento y agonía y que de pronto, tus compañeros de viaje desparecieron en el camino. 

 Muchos siguen cruzando este río, sea verano o invierno, y siempre por la madrugada donde los soldados vigilan con menos control. Es muy raro encontrar a un norcoreano que no sepa estrategias para cruzar esta frontera que aún en algunas partes no están construido aquellos temerosos alambres de espinos metálicos redondeados. Aquí corre también el factor suerte. Algunos, niños inclusive, ya se han convertidos en auténticos entendidos de cruzar esta frontera porque lo han hecho en numerosas ocasiones, mientras que otros no han tenido esa misma suerte, lo intentaron pero fueron asesinados en el acto o capturados hasta no saber nada de sus existencias. 
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