6 may. 2011

El esfuerzo de los padres


 Las infraestructuras educativas norcoreanas están muy deterioradas que necesitan planes de reforma urgente. Pero la inversión del régimen a la educación, algo que ellos defienden fielmente, es tan mínima que no hay vías para sacar fondos necesarios. Por ejemplo, en el crudo invierno de diciembre, los alumnos de todas las edades tienen que traer todas las chaquetas posibles de sus casas para combatir el frío. Los profesores imparten sus docencias con las manos heladas y sus labios se ponen azules y se tiemblan cada cierto tiempo.

 Para intentar paliar el deterioro de las escuelas, los padres fueron los que se levantaron de sus casas y llevaron materiales de primera necesidad (tablas de madera, hilos de hierro y plástico) para que sus hijos pudieran estudiar en mejores condiciones. Estos padres, junto a los profesores, dedican en sus tiempos libres a reparar daños estructurales de la escuela y en invierno, se colaboran para traer carbón para calentar cada aula posible. Y así, las escuelas empiezan a tener un nuevo aspecto gracias a los esfuerzos de los que piensan que la educación es el pilar fundamental para sus hijos.

 Nota: Estos padres provienen de familias pobres ya que las familias pudientes no suelen actuar activamente en la reforma de las escuelas deterioradas físicamente.  
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