22 mar. 2011

Las costureras


 En distintos sitios del país, había pequeñas tiendas donde las costureras arreglaban todo tipo de vestidos. Cada tienda se formaba alrededor de 7 u 8 mujeres. También en esos sitios enseñaban a las futuras costureras. Las máquinas de coser formaban parte de sus vidas y mientras trabajaban dicharacheaban de temas como la familia, las últimas tendencias de los vestidos y la educación de sus hijos. Las risas eran presentes en aquellos pequeños momentos. 

 Con la crisis económica y alimentaria que azotó a todo Corea del Norte, miles de costureras fueron obligadas a cerrar sus negocios y volver a sus casas con la máquina de coser. Muy poca gente iba a sus tiendas a pedir que arregle el pantalón de su familia porque es muy grande para él o que le cosa un moño verde en la chaqueta de su hijo mayor. Aún así, sigue habiendo pequeñas demandas por las bodas o por los aniversarios por parte de la gente rica norcoreana. También vienen algunas veces demandas de hanboks (vestido tradicional coreano). 

 El precio de arreglar un traje masculino ronda alrededor de 900 wons. Antes era fácil tener demandas cada tres días pero ahora esa cifra ha disminuido considerablemente. Era fácil obtener sólo con arreglar los trajes unos 9.000 wons, una cantidad más que suficiente para la gente común de Corea del Norte. Ahora con la poca demanda, las costureras buscan trabajos rotatorios como limpiar la casa de la gente rica o cuidar a los niños en sus tiempos parciales. Antes comían arroz de grano todos los días, ahora comen arroz de maíz. 

 Nota: Además de la crisis económica y alimentaria, la parte de sus ganancias que se entregaba al régimen rondaba los 600 wons. A partir de 2002, esa entrega ha subido el doble (1.200 wons), una cifra bastante alta para la gente común. 
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