9 mar. 2011

Correr con el carbón


 La mina de carbón situada en la provincia de Hamkyung-Norte fue inaugurada incluso antes de la ocupación japonesa en la península coreana a principios del siglo XX. Esta mina no tiene planos estructurados como otras y los mineros entran en cualquiera zona para extraer carbón. Eso hace que muchos arriesguen sus vidas antes de entrar. En cualquier momento, una piedra de gran tamaño se puede caer sobre sus cabezas o caer en una emboscada y no ver la luz para siempre. Son muchos que corren de un lado a otro con treinta kilos de carbón a sus espaldas. Ahí denominan a estas personas como "corredores del carbón". 

 Cada día, miles de cabezas caminan hacia un determinado territorio. Son caras carbonizadas por el trabajo de ayer y son manos demasiadas agrietadas por interminables horas de trabajos. Ellos no intentan hablar ya que la energía que conservan en sus cuerpos es escasa y la vigilancia es constante. Se entremezclan niños de apariencias de diez o doce años hasta ancianos de setenta años. Todos trabajan en lo mismo. Los más fuertes o que tenga esa apariencia entran en lo más profundo de la mina mientras que los más débiles intentan hacer pedazos con el martillo. Una y otra vez. Mismo ritmo. El mismo movimiento. 

 Nota 1: No existen datos concretos si las mujeres trabajan en las minas de carbón. Hay una cierta probabilidad pero no lo sabemos con exactitud. 
 Nota 2: En los siguientes días, haré hincapié en la vida de los mineros y de su entorno. 
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