6 mar. 2011

Gracias, pero no quiero tu arroz


 El movimiento "Toneladas de arroz para Corea del Norte" es una acción frecuente en Corea del Sur que empezó hace ya un cuarto de siglo. Miles de personas se coordinaban para enviar decenas de miles de toneladas a Corea del Norte para intentar paliar el hambre. Año tras año esta afable acción era constante en ambas sociedades: unos enviaban arroz a otros y todo el mundo estaba contento. Estas acciones solían salir en los principales medios de comunicación de todo el mundo y alababan la acción humanitaria de Corea del Sur. 

 El problema surge que cuando toca repartir esas cantidades inmensas de arroz entre todos los habitantes norcoreanos con niveles severas de extenuación sigue en aumento en el territorio. Miles de niños sufrían desnutrición crónica y las madres no podían dar el pecho a sus hijos. Los padres no tenían fuerzas suficientes para seguir trabajando por no ingerir suficiente raciones de comida. Poco a poco, la gente común norcoreana está rechazando la ayuda surcoreana de alimentos porque los mayores beneficiarios de esta ayuda son los altos mandatarios y el propio régimen. La gente más necesitada se queda en el descuido. 

 Hubo un caso de un señor que robó un kilo de arroz para dar de comer a sus hijos, pero fue descubierto por los militares y recibió una fuerte paliza hasta que estuvo inconsciente durante meses. Ahora mismo, este señor se gana la vida como zapatero. No aguanta la ira que lleva dentro:
- Somos los más perjudicados de esto. No hemos visto nada de arroz en nuestras casas. Ellos se lo llevan todo. Todo. Mientras nosotros moriremos de hambre muy pronto. 
 El zapatero cree y espera que este régimen no dure por mucho tiempo. Cree que algún día su familia comerá tres platos al día y espera que sus hijos puedan comer cada día su postre favorito: la torta de arroz.
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