3 nov. 2013

Los caprichos del niño


 Habrán pensado que con la construcción reciente de varios parques temáticos en la capital norcoreana y las fotografías de Kim Jong-Eun sonriendo en un edificio donde abruman máquinas de ocio y sus fieles inclinados ante su presencia puede ser un espejismo de modernidad en Corea del Norte, ensombrecida siempre por el socialismo más extremo que impidió el desarrollo del país. Debo daros una mala noticia a todos ustedes. Esto es más que un capricho personal del líder norcoreano y no un símbolo del progreso de ámbito político, económico ni social del país. 

 Casi todos saben que Kim Jong-Eun pasó su infancia y la mayor parte de su juventud en Suiza. Seguramente, a su edad, tenía el derecho de divertirse yéndose a parques o sitios de ocio pero al ser el heredero del régimen más hermético del mundo su condición no le dejaba acercar a esos sitios. Esa nostalgia probablemente habrá marcado para siempre en la mente de Kim y década más tarde, al ser designado como el máximo líder del país, empezó a hacer realidad sus "sueños". Sus férreos seguidores tuvieron que seguir la corriente y subirse a las montañas rusas, esquiar en una estación de nieve artificial o tocar botones de colores de videojuegos por obligación que con los anteriores líderes eran imposibles.

 Mientras su sueño de construir un mundo particularmente suyo lleno de lujos y "alegrías" está siendo observado y contado por los medios internacionales, las necesidades más básicas de la inmensa mayoría de la población, como siempre, son ignoradas. Se acerca noviembre y por consiguiente, el invierno. Algunos seguirán buscando leña en una montaña sin árboles y las madres seguirán recorriendo mercados para conseguir algo de comida para sus hijos. Otros, desgraciadamente, fallecerán por hambre o enfermedades que fácilmente se pueden prevenir como la gripe o la neumonía. He aquí un claro ejemplo de la incoherencia humana.
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