19 dic. 2011

La desparación de Kim


 La "repentina" desaparición de Kim Jong-Il no fue informado por los medios de comunicación hasta dos días después de su verdadera fecha de su defunción. Anunciado su muerte, era de esperar a miles de personas saliendo por las plazas de las ciudades del país, desde niños hasta los más ancianos, llorando durante interminables horas por su líder rememorando aquella imagen de la muerte de Kim Il Sung en 1994. Aunque se dicen que murió por paro cardíaco y fatiga extrema, junto a estos factores, desde mi punto de vista y discutido con la familia, se debe añadir otras como el estrés y la preocupación por los sucesos de la "Primavera Árabe" en el Norte de África y Oriente Medio ya que la ola de la exigencia de la democratización venía a una velocidad apresurada. 


 Mientras los habitantes permanecen cabizbajos por esta muerte, los esfuerzos de cada una de las personas y de las organizaciones de derechos humanos que lucharon por una hipotética encarcelación y juicio contra Kim Jong-Il acababan de convertirse en papel mojado. Todos los crímenes que había cometido con la ayuda de la cúpula del régimen no han sido juzgados de manera justa. Hechos tan atroces como la pasividad de solucionar el problema de la hambruna reclamando que un tercio de población norcoreana debían ser desaparecidas, acto terrorista dirigida por él en Birmania en 1983, secuestro de avión KAL en 1987, amenaza y desafío constante a la comunidad internacional con los programas nucleares durante numerosas ocasiones, y así, actos interminables no fueron dictaminados por un tribunal alguno. 37 años después de ser designado como sucesor por su padre, su cuerpo se ha amodorrado para siempre. 

 Ahora prevé que un joven que ni siquiera ha superado la barrera de los 30 años de edad (aunque no se sabe su edad exacta) sin experiencia alguna en la política internacional y estatal sea el sucesor del país más cerrado del mundo y totalmente destrozado a nivel económico y social. El conflicto interno entre la élite norcoreana para dirigir el país (que implica, según los medios principales, a la hermana del Kim Jong Il y que puede generar divisiones y disputas incluso sangrientas) y el éxodo masivo de numerosos disidentes hacia las tierras surcoreanas y chinas probablemente serían los acontecimientos más próximos que podamos ver. Muchos preguntarán estos días: ¿Esto será el principio del fin del régimen norcoreano o la segunda nueva etapa de la dictadura hermética?
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