28 oct. 2013

No era lo que imaginaban


 En Corea del Sur siempre existió esa controversia de la existencia de unas páginas webs y blogs que adulaban al régimen norcoreano y que todo lo que cuenta sobre la violación de derechos humanos, según ellos, es una falacia. Dichas acciones son penadas duramente por ley en el país. Bien, la semana pasada, una noticia fue candente en la península. Corea del Norte iba a devolver por la zona desmilitarizada a seis personas de nacionalidad surcoreana que pisaron el territorio ilegalmente por China. Estos individuos, que no han tenido mucha suerte en sus vidas, empezaron a mantener enlaces que magnificaba al régimen y sus acciones incluso fueron noticia en el periódico oficial Rodong. 

 Muy ilusionados y satisfechos, pensaron que si ellos fueran a Corea del Norte iban a ser recibidos como héroes y camaradas destacados. Entre los años 2009 y 2010, cogieron un crucero que pasaba por los ríos Yalu y Tumen y bajaron por propia voluntad. Pero el resultado fue distinto. La presencia de unos desconocidos incordiaban a los soldados norcoreanos que fueron encarcelados inmediatamente en cárceles de ciudades como Wonsan, Sinuiju, Hoeryong y Onseong. Aguantaban durante largos meses tormentos verbales y vieron que sus cuerpos empezaban a debilitarse por no ingerir suficiente comida. Al final, fueron llevados al campo de concentración de Wonsan. A algunos se les cayeron los dientes y el peso corporal medio de estas seis personas era de 40 kilogramos. 

 Pensaron en el suicidio. Corea del Norte no era lo que imaginaban. Fueron maltratados hasta pensar en la muerte. Empezaron a arrepentirse y pedir que sus cuerpos rotos fueran, al menos, devueltos a Corea del Sur. Y finalmente llegaron cruzando la línea más peligrosa que existe en el mundo. Pero el obstáculo no se acabó para ellos cuando pisaron Corea del Sur. Ahora toca ser juzgados por su entrada ilegal en el territorio norcoreano que es considerado delito en el país. Sus alucinaciones están siendo reducidas por la lógica. Seguramente, ya no pensarán, en el futuro, cometer este tipo de necedad. 
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