12 mar. 2013

Historias (Parte 22: Sin avidez)


 Después de recibir la noticia de que su madre había fallecido en el vagón del tren por extenuación, su mundo se había venido abajo. A los pocos meses de su muerte, su hermano y su padre también fallecieron de neumonía. "De repente, tres personas que más he querido en mi vida se fueron para siempre. Estuve exhausto físicamente y mentalmente con la pérdida de parte de mi familia. Al menos, aún tengo a mi lado a mi esposa y a mi hijo de siete años". Desde hace tiempo no encuentra un trabajo y por las calles de Chongjin, según él, es frecuente haber peleas callejeras, sean niños o adultos, por un kilo de arroz. "Si la situación llega al límite yo también derramaría "algo" de sangre para tener en mis manos un poco de arroz". 

 Como muchos residentes en la ciudad, él se baraja ir definitivamente a China en busca de una mejor oportunidad. Al escuchar las historias de algunos que fueron devueltos y encarcelados por su intento de escape, el pánico primerizo le debilita físicamente pero cree que no hay más tiempo para asustar, especialmente cuando ve a su pequeño hijo que hace tiempo no va a la escuela por no poder tener un cuaderno en sus brazos. "Sé que China es otro mundo pero quiero dar una educación adecuada a mi hijo. Sé que es un idioma totalmente diferente al coreano y que dará algún problema en el principio pero mi esposa y yo haremos cualquier sacrificio posible para dar lo mejor a mi pequeño". 

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