8 mar. 2013

Historias (Parte 20: Su relato particular)


 A ella le salen las lágrimas cada vez que habla de sus padres. Habían fallecido después de una larga lucha contra la inanición y de las enfermedades invernales como la neumonía o la gripe. Sus hermanos se habían conmocionado tanto con sus muertes que fueron por la ciudad en busca de alimentos. Uno de sus hermanos consiguió ganar cinco wons por unas horas de trabajo en el mercado pero fue envuelto enseguida en una pelea contra unos niños que le habían robado dicho billete. Su cara estaba manchado lleno de sangre y sus ojos estaban pomposos y morados. Lo único que podía hacer ella era abrazarle y llorar sin que su hermano se diera cuenta. 

 Estaba convencido de que los brotes comestibles se podían encontrar fácilmente entre los montes y que con eso se podía aguantar durante el resto de la temporada. Todos habían prometido, después de lo ocurrido, a no pedir comida a los desconocidos por las calles de ciudad. Pero la situación no mejoraba y como último recurso decidió marchar a China con sus hermanos. "Al menos ahí está mi tía que hace años consiguió establecerse ahí. Mis hermanos aún son fuertes y jóvenes. Podrán conseguir trabajo de lo que sea".  

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