29 nov. 2012

Se acerca el invierno


 Las primeras pequeñas bolas de nieve caían desde el cielo nublado en la península coreana y en gran parte de Asia. Los ríos empezaban a ser transparentes pero sólidos por el cambio brusco de la temperatura pero las manos de las amas de casa tenían que recoger agua líquida para lavar la ropa a la orilla del río. Cuando parecían sentir los primeros síntomas de la hipotermia, esas mujeres soplaban con escasas aires cálidas de sus gargantas las palmas de la mano. Y presenciaban el paisaje blanco que hasta hace varios días estaban bosquejados de colores plomizos.

 La inquietud entre los habitantes son repetitivos todos los inviernos. Todos hacían la gran pregunta: "¿Donde está la leña?". Los precios han subido de manera desbocada que muchos emplean conseguirlo con sus propios medios. Un hacha afilada y unas piernas fuertes para aguantar los días eran las únicas herramientas necesarias a los esperanzados. Pero la suerte no corría a sus lados y llegaban con las manos vacías sin que sus familiares pudieran preparar la comida. Entonces piden ayuda económica para conseguir el tuero. Los intentos acaban en fracaso y acaban robando por la noche.

 El carbón tampoco ha estado quieto y ha subido su precio cada año. Cada carro lleno de carbón cuesta alrededor de diez mil wons (aproximadamente tres meses de sueldo de un trabajador normal). Parece que el destino les da las vueltas. Piden asistencia urgente pero no les escuchan. Ni siquiera el régimen central. La nieve sigue cayendo en el principio de los contiguos tres meses de estación gélida. A algunos, por desgracia, les tocará morir de neumonía sin quererlo. La afligida historia se repite durante los últimos meses de año. Una mínima parte de la población haciéndose los felices mientras la mayoría corriendo en busca de protección inmediata.
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