6 may. 2012

Discursos que nunca llegan a nuestros oídos


 Fueron decenas o cientos de norcoreanos que después de llegar a Estados Unidos o a Canadá tras luchar incansablemente para buscar su nido de la libertad quienes, poco a poco, empezaron a desvelar sus realidades. Algunos, sin poder aguantar la emoción e intentando taparla bajo sus gafas del sol, empezaron a explicar sus vivencias en el país hermético y en China. Sus discursos eran sinceros, reales y sufridos. El Congreso norteamericano concedía sitios para que estos valientes pudieran hablar para que casos de torturas y maltrato físico y psicología fueran denunciados ante organismos internacionales y tomar medidas urgentes.

 Estos discursos, que deberían ser expandidos por los medios de comunicación, parecen no ser de interés primordial. Son palabras que quieren que sean trasmitidas pero que nunca llegan a nuestros oídos. Internet ha sido, en cierta manera, la herramienta más eficaz para que sus voces llegaran a cierta población pero aún hay un largo camino por recorrer. Agencias de noticias internacionales o diarios de prestigio como The New York Times o The Times han enfocado parcialmente estos sucesos pero la atención merecida aún sigue siendo ínfima.

 Son pequeñas voces que claman justicia y atención. Sus almas son cálidas que no buscan venganza a sus verdugos que posiblemente serán impunes de sus crímenes macabros, pero sí que piden que les escuchen. Sólo por un momento. Desde mi punto de vista personal, la mejor forma de derrumbar una nación totalitarista sería recuperar la memoria de aquellos que quieren contar sus historias, pero que nosotros, lo estamos desoyendo o simplemente rechazamos la verdad porque dentro de ella hay dolor y certeza puntiaguda.

 Nota 1: Este blog intentará, a partir de este momento, contar todas las noticias que se cuentan desde Estados Unidos o Canadá. 
 Nota 2: Estas historias están, en su mayoría, contadas en coreano. Pero también existen documentos en inglés. 
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