9 oct. 2014

La ostentación sangrienta


 Ya nos pareció una auténtica vergüenza como estaba construyendo a toda prisa estaciones de esquí y parques de atracciones definiendo como "el tiempo de modernidad" en la era de Kim Jong-Eun. Mientras que después de la desastrosa reforma monetaria de 2009, la población que vive en la extrema pobreza ha aumentado que muchos han tenido que tomar el camino de escape a China. A pesar de que las Naciones Unidas restringió la importación de los artículos de lujo por realizar pruebas nucleares desobedeciendo las reglas de la Organismo Internacional de la Energía Atómica, por vías varias, esos artículos siguiendo pisando el territorio norcoreano y los caprichos siguieron estando al alcance de los miembros de la élite política del país.

 Según un informe reciente presentado por el Ministerio de Reunificación, el régimen norcoreano (especialmente Kim Jong-Eun) gastó el año pasado 644 millones de dólares exclusivamente en artículos de ostentación. Entre ellos, 200.000 dólares en mascotas. Esta cifra dobla la cantidad anual que usó su padre y demuestra la inmadurez que le caracteriza al joven mandatario. Esto me recuerdo demasiado al rey francés Luis XVI antes de que ocurriera la revolución francesa. ¿Creen que los norcoreanos son capaces de levantarse y manifestarse en contra de la élite? La respuesta es por enésima vez si y no. Sorprendentemente, los norcoreanos ya están demasiado expuestos a la vida exterior, especialmente la surcoreana y maldicen a Kim pero sin decir nada. Y la ideología sigue dominando sus mentes que no es una tarea fácil de rebelarse y dirigirse hacia Pyongyang.

 Cuando hay hambre y los que tienen la función de administrar el país conducen a una nación al desastre, está previsto que ocurra el enfado de sus habitantes. Al menos, la historia contemporánea nos lo ha demostrado. Ellos desconocen o traten de ignorar que al agarrar un objeto de lujo que no les merece están palpando la sangre y sudor de millones de trabajadores que finalmente han desaparecido por agotamiento. Pero creo en la justicia. Espero que en algún tiempo de estos, los responsables tengan que sentarse en un tribunal con el fin de que sus errores no vuelvan a ocurrir jamás en un futuro próximo. 
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