7 abr. 2013

Los alambres obstaculizados


 En el año 2008, el gobierno chino exigió a construir vallas metálicas de tres metros de altura solamente en la zona de Dandung al detectar frecuentes movimientos de desertores norcoreanos. El "hermanamiento" entre los dos países, tras la reunión entre los altos dirigentes de China y Kim Jong-Il, hizo acordar que se levantaran muros prácticamente invisibles desde la otra parte del río. Los que nadaban por las noches para cruzar la línea que marcaba los dos países no percataba de la existencia de dichas vallas y al intentar entrar a las montañas cercanas, se tropezaban con aquellos metales amarrados de forma minuciosa. Ellos, desesperados, se dividían espontáneamente en personas que intentaban trepar esas vallas y en gente que recorrían kilómetros hasta que veían una salida viable. 

 Algunos intentaban derribar el vallado para facilitar la entrada del grupo pero la solidez del hormigón plantado en una profundidad aceptable bajo tierra imposibilitaba su plan imprevisto. Y de repente, disparos. Los encargados norcoreanos de vigilar la frontera habían descubierto un par de circulaciones humanas y no dudo en utilizar la escopeta para intentar acabar con la vida de los desertores. Se desconoce los datos de personas muertes en la frontera pero según los testimonios, cientos de personas solo pudieron lograr su libertad de forma fragmentada. Cuando amanecían, esos cuerpos sin vida yacían en el río y las vallas metálicas estaban teñidas de huellas dactilares de los desesperados. 

 Tres años después, el gobierno chino dio una orden deplorable. Empezaron sus primeras obras de construcción del vallado metálico en las zonas donde más norcoreanos proliferan antes de pisar el suelo chino. Además, instalaron cámaras de seguridad para vigilar los pasos de los desertores casi en la totalidad horaria. Y el régimen norcoreano también ha dado una disposición nefasta. Matar a todos aquellos que intenten huir del país. Los militares que consigan disparar al "enemigo", tendrán su recompensa y estabilidad alimentaria a largo plazo. Las posibilidades de la huida se reducen y los desertores no tienen más que elaborar otro plan para burlar al régimen. Y empiezan a construir barcos para desaparecer por vía marítima.  

Una de las zonas de la frontera con vallas metálicas. Estas obras están a punto de finalizarse. 

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