12 ene. 2012

Decretos a favor de la protección (Parte 3: Los que están a favor)


 Son las dos de la tarde en la plaza de la estación de tren de Seúl y miles de personas con pancartas reivindicando la aprobación del decreto que garantiza la protección de los norcoreanos desamparados están concentrados. Son cuerpos rebeldes listos para luchar por una causa justificada, desde niños preocupados por lo que han contado sus padres o sus abuelos, mujeres heroicas con sus amigas valerosas denunciando la situación de los niños/as encarcelados en campos de concentración para menores, ancianos que fueron soldados luchadores en la Guerra de Corea hace más de medio siglo vociferando para buscar apoyos de la gente curiosa en la plaza. Y así, muchos más. 

 Para los que están a favor, la aprobación de la ley es el mejor mensaje para promover la paz en la península coreana. Reclaman el cierre de todos los campos de concentración existentes en Corea del Norte, parar la violencia y el abuso de poder de los militares petulantes, permitir la libertad de circulación dentro del territorio norcoreano, y así, sus peticiones son infinitas. Estos luchadores anónimos (que son admiradores por muchos que no se atreven a hacerlo); profesores, funcionarios, informáticos, estudiantes, doctores, jubilados, ingenieros, educadores se dirigen hacia el museo donde se conmemora la atrocidad de la guerra que dividió un país por las absurdas ideologías que creyeron ser la más congruente sin mencionar sus consecuencias aterradoras. 

 Nota: En Corea del Sur, muchos para reivindicarse de sus querencias utilizan el "corte del pelo extremo" como el método más utilizado. Esta vez no ha sido la excepción. 



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