28 abr. 2014

El oleoducto

El río Yalu

 Corea del Norte depende cada año de China un poco de menos de 600.000 toneladas de crudo para abastecer la energía necesaria en todo su territorio aunque con las imágenes nocturnas tomadas desde satélites que pocas veces aparecen en diversos medios digitales, no se ve una distribución equitativa de la luz más allá de la capital. Aunque el régimen siempre había dicho en los medios de comunicación de su país que el suministro de la energía proveniente de China se trataba de una ofrenda al líder alimentando así la ignorancia de sus habitantes, en realidad detrás de ello se esconde transacciones de carácter económico que se traduce en deudas acumuladas a lo largo de estos años. Dicha cantidad superan los millones de dólares y la cifra exacta se desconoce. Y sigue creciendo.

 El oleoducto pasa por debajo de la profundidad del río Yalu. Las tuberías vociferan una inmediata reestructuración debido a algunos escapes y fallos en la seguridad durante el traspaso. Aunque lo significativo y quizá grave de esto depende del interés personal de China. Sin esa conducción, Corea del Norte está abocado a su hundimiento de manera inmediata. La paralización del abastecimiento por una hipotética situación supondría la desgracia de millones de personas. También supondría el éxodo inmediato de los miembros de la élite política y económica del país a amplias tierras chinas y rusas para conservar sus vidas. El resurgimiento del caos o la supervivencia de un régimen que cada vez decae más, dependerá de ese gigante país que algún día podría darle la espalda.

 Muchos lo afirman. Que la paz o la estabilidad en la región, especialmente en la zona fronteriza entre los dos países, puede depender de los intereses personales del país rojo. Mientras tanto, tímidamente, Corea del Norte acaba de empezar a desafiar que China ya no es un país aliado como lo fue en décadas anteriores. Y el avance de los ensayos nucleares maniobrados por Kim Jong Eun sigue quitando la entereza de Xi Jinping. La paralización de la exportación del crudo a Corea del Norte podría incluso adelantar la reunificación coreana pero China exigiría condiciones ya que en la actualidad, algunas zonas del territorio norcoreano son prestadas durante casi medio siglo para expropiar cantidades de minerales útiles en el proceso infinito de la industrialización china.  
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