18 abr. 2014

Deberes para la reunificación pacífica


 Uno de los promesas del actual gobierno surcoreano fue la preparación del programa de reunificación en la península intentando clarificar a la población los beneficios que puede suponer la unión coreana. Pero en este caso es inevitable hablar sobre los posibles costes que puede haber cuando dicho suceso pase. Aunque durante décadas Corea del Sur haya preparado un fondo de reserva para esta ocasión futura es imprevisible sobre los gastos repentinos que vertiginosamente aumente los costes. Para ello, los expertos en la materia han preparado una serie de medidas como reducir el número de soldados hasta medio millón de personas con tal de promover la paz en la zona, revitalizar las zonas deterioradas (especialmente la parte norcoreana) para convertir en zonas industriales y crear empleo de forma igualitaria.

 También añaden conceptos más sociales como eliminar la brecha de la desigualdad de cualquier índole entre los surcoreanos y norcoreanos y promover la reunión de las familias separadas. Y como el aspecto más importante, desarrollar la conciliación en los alrededores de la península con el establecimiento de diálogo con los países vecinos como China o Japón. Aún se ha de traer mucho para lograr aquel acontecimiento. La comunidad internacional se emocionó cuando cayó el Muro de Berlín hace 25 años y cada coreano parece soñar cada noche con derribar las vallas metálicas y abrazar a sus familiares separados. Pero para ello es muy importante la atención de los coreanos con esta temática y tomar la iniciativa.

 Sé que en el comienzo de la reunificación realizada habrá innumerables obstáculos que sobrepasar y que dichas tareas no serán fáciles. Habrá confusión e incluso una cierta hostilidad con los hábitos cotidianos debido a las diferencias culturales entre los habitantes provenientes de las dos Coreas. La clave está en usted, en los coreanos, en el gobierno coreano o cualquier otro curioso que acaba de descubrir la sociedad coreana. Seremos testigos de lo sucedido. Lloraremos, abrazaremos y besaremos. Y el duro trabajo acaba de dar comienzo. Para mi sería un placer contarlo en primera persona todo el proceso de la reunificación dentro del territorio coreano. La pregunta que siempre planteo es cuando llegará aquel día. 
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