21 jul. 2013

¿Vendrá el cambio?


 En Corea del Sur existen actualmente unos 20.000 refugiados norcoreanos, según los datos del Ministerio de Interior y de Reunificación. La mayoría de los recién llegados prefieren callar de sus vivencias pasadas y dolorosas pero ciertas organizaciones de derechos humanos animan a diario a contar como es la situación de derechos humanos en Corea del Norte. Sus voces serían las pruebas más contundentes para parar las acciones más insidiosas del régimen. El silencio de los desertores, creen los estudiosos, es el mayor obstáculo para avanzar el hondo estudio de la sociedad hermética norcoreana. El cambio en la zona vendría si ellos son capaces de recordar sus acontecimientos más personales. 

 Pero también se debería entender el miedo consistente de los que escaparon de Corea del Norte. Por ejemplo, durante mis encuentros con los desertores, algunos al principio no han querido hablar con sobre temas personales pero finalmente abrieron sus bocas. En Corea del Sur, los estudios han dado sus frutos con el tiempo gracias a anónimos que no dudaron en reconocer nuestro interés de luchar contra la violación de derechos fundamentales y que aceptó a contar sus visiones más íntimas retratando como es el país más allá de Pyongyang. El milagro del cambio tardará pero acabará llegando en la península. Aunque puedan influir las acciones de la política internacional en este asunto para lograr la estabilidad, quizá las voces de los animados que aún no desean mostrar sus caras, sean la parte más importante para un cambio trascendental en la historia de este siglo. 
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