17 jun. 2014

Sus vueltas


 Eran jóvenes. Estaban en el barco de medio tamaño con el objetivo de coger calamares en el Mar del Este en un tiempo establecido. Una vez que estaban en el mar, las caricias de la soledad y el frío eran mucho más palpables que las nieves que caían en los tejados de su ciudad. Algunos días era de suerte mientras que las otras no. Desconocían la ubicación exacta y las mareas chocaban contra el barco de una forma inquietante. Días después, el barco ya no tenía las mismas condiciones que cuando salieron del puerto y sus movimientos eran posibles gracias a la estuación del agua. Temían por sus vidas y la tonelada de calamares que habían recogido podía ser un trabajo perdido.

 Cuando los cinco abrieron sus ojos, un buque de la marina de Corea del Sur estaba en sus frentes. Ellos no podían ver la bandera surcoreana por la intensa niebla y clamaban ayuda. Fueron rescatados a sesenta kilómetros del noreste de la isla de Dokdo y enviado a Seúl para ser investigado por si había alguna actividad sospechosa relacionada con el espionaje. Dicha hipótesis fue revocado y le ofreció a dar asilo en Corea del Sur. Tras horas pensando, se negaron. Querían volver a Corea del Norte. Y el día 16 de este mes fueron devueltos por Panmunjeom. Sin tener alguna incidencia de carácter violento en la frontera. Todo ocurrió con relativa normalidad.

 Algunos preguntarían porque no hubieran quedado en Corea del Sur sabiendo la crónica situación en el norte. Probablemente para evitar las consecuencias graves que podrían salpicar a sus familiares si cambiaban de opinión. Es un gesto comprensible por parte de ellos. Para ellos, la familia es, quizás, el factor más importante y es el resultado de la convivencia dependiente que se ha inculcado durante décadas en Corea del Norte. ¿Volverán a la pesca? ¿El régimen le permitirá a ejercer? No sabemos con certeza la respuesta. Esperemos que sí. Para ellos, es la única base de su supervivencia.

 Nota: Un caso parecido ocurrió el día 31 de mayo cerca de la isla de Ulleung-do. Tres norcoreanos, todos pescadores, fueron rescatados. Dos de ellos prefirieron estar en Corea del Sur mientras que el último decidió regresar a Corea del Norte. 
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