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30 nov 2012

Las miradas frágiles


 Un niño de cuatro años sonreía delante de la cámara. Toqueteaba con los lentes y lanzaba una pequeña mirada tímida. Alrededor de él estaban varios niños que no podían levantar porque no tenían fuerzas para estar en pie. Unos perdieron a sus padres después de que desaparecieran de las inundaciones y otros porque sus madres, todas viudas, han fallecido por la neumonía severa. Había niños que no paraban de llorar. Buscaban a sus padres. Sus mejillas estaban manchadas de polvo mezclado con los restos desecados de las lágrimas. Pero otros no eran conscientes de sus débiles estados de salud y no hacían más que sonreír.

 Después de infinitas peticiones hechas por el Programa Mundial de Alimentos, finalmente, han podido acceder en zonas más inminentes para atender a los niños más anémicos. En la provincia sur de Hwang He, hubo casos de diarrea y dermatitis por ingerir aguas contaminadas entre los más pequeños y adultos. Algunos tenían siete años jugando en el parque pero parecían cuatro a cinco años de edad. Miraban a la cámara pero no se movían. La organización advierte que un tercio de los niños con la edad inferior a los cinco años padecen hambre. Pero también preguntan: ¿Donde están aquellas incontables toneladas de alimentos que se enviaron durante décadas para paliar la desnutrición en el país? La respuesta a esta pregunta tiene un dueño: la élite norcoreana. Pero su negación a argumentar la cuestión es obvia que causa indignación a los que habían luchado incansablemente por salvar vidas anónimas.

 Nota: El siguiente vídeo muestra por parte de PMA la situación de inanición en Corea del Norte. Se titula "The Face of Hunger in DPR Korea". 

7 abr 2012

¿Donde están las vacas?


 Fue en el año 98 cuando el acercamiento entre ambas Coreas era fértil y aquella palabra tan extraordinaria como la reunificación parecía inminente haciéndolo de forma pacífica y los dirigentes sonreían ante las cámaras de todas las cadenas de televisión. Los mayores que rozaban la barrera de los ochenta y noventa años danzaban a pesar del dolor corporal por la vejez. Estaban felices y contaban, entusiasmados, a sus nietos que pronto iban a ver a sus familiares que parecían que nunca iban a abrazar. La primera acción que tomaron como medida de cooperación (por parte del gobierno surcoreano) fue enviar vacas, juntadas en enormes camiones. Se calcula que fueron miles quienes encontraron un nuevo hogar y vieron como los nuevos caseros estaban impresionados de sus volúmenes corporales. Además de las vacas, también se enviaron decenas de miles de toneladas de arroz y maíz para paliar el hambre en Corea del Norte.

 Aunque esta acción fue inmensamente benévola poniendo en frente al fundador ya fallecido del grupo Hyundai, el admirado señor Jung, nunca conseguimos ver donde llegaban esos repartos. La cifra del hambre no disminuía y diversos reportajes independientes relataban como los niños sin padres tenían que vagabundear por los mercados de las aldeas y suplicar ante los desconocidos por un trozo de fideo o pan. Otros quienes fueron testigos de estos repartos, pero que luego escaparon al no aguantar del cansancio, dijeron que las distribuciones fueron dirigidas directamente para la élite norcoreana. Ellos, los detestables, consiguieron saborear deliciosos platos calientes con carne de vaca.

 Cuando la relación se enfrió, se cerró todas las fronteras entre las dos Coreas pero prontamente surgieron proposiciones altruistas en el Parlamento reivindicando la necesidad de enviar por enésima vez toneladas de alimentos a Corea del Norte. Muchos estaban a favor de esta medida pero criticaban duramente la falta de observación y transparencia del gobierno surcoreano y opinaban que la corrupción en el territorio norcoreano era el principal factor de la no disminución de la pobreza extrema. Organizaciones accesibles a este país como UNICEF o Programa Mundial de Alimentos tampoco fueron capaces de distribuir equitativamente los sustentos. Mientras ni usted ni yo no podemos hacer nada por perforar el hermetismo y seguimos pensando que hacer con la gente norcoreana, los informes nos dan malas noticias: más gente morirá si el régimen no presta interés en su propia población.

 Nota: Durante sus primeros envíos a Corea del Norte, llamaban a estos animales como "las vacas de la reunificación" como símbolo de prosperidad.