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10 dic 2015

Te abandono a ti pero no tu país


 Algunos expertos hablan que la decisión de Xi Jingping en abandonar a Kim Jong-eun, sí la persona, es cuestión de tiempo. Desde que Kim se subió al poder, en tres años, no hubo un encuentro oficial (ni informal) entre los dos líderes que hace algunas décadas cuya relación de hermandad parecía indiscutible. Muchos fácilmente pensarán que si existe algún tipo de fractura en dicho vínculo, el colapso del régimen norcoreano podría ocurrir a muy corto plazo abriendo así la apertura de un "nuevo orden" en Asia Oriental, rememorando el suceso de la unión de las dos Alemanias hace más de dos décadas. Pero la cuestión es que China sólo quiere sacar en medio a Kim o una parte de la élite política de Corea del Norte, no el territorio.

 Corea del Norte sigue merodeando en la palma de mano de China y en cuestión de estrategia, recursos naturales y seguridad, el país hermético tiene una utilidad importante para la emergente segunda potencia mundial. Es la herencia que recibió Kim Jong-eun cuando comenzó el mandato y su juventud precisamente no ha ayudado a profundizar el tema utilizando el tiempo en despropósitos para satisfacer sus necesidades personales, que roza el límite del capricho perverso del ser humano. Por su parte, Xi Jingping ha abierto una nueva forma de acercamiento estrechando el lazo primeramente con Corea del Sur, algo que a Corea del Norte no le ha gustado en absoluto y empezó a lanzar improperios como "traidor". Ya ellos mismos dicen que no son países hermanos y que cada uno interpreta por su cuenta el concepto de socialismo.

 China ha sido muy inteligente durante estas últimas décadas manejando el término "amistad" con el padre de Kim Jong-eun. El tránsito medianamente permitido a los comerciantes chinos en el territorio norcoreano y el alquiler de los territorios durante 50 años para expropiar bienes naturales para el desarrollo acelerado chino ha hecho que una gran parte de las propiedades en Corea del Norte sea de China. Todo depende de la decisión de la cúpula del Partido Comunista de China para cambiar el rumbo de Corea del Norte. Y Washington no puede hacer no demasiadas cosas por motivos como la lejanía y la constante enemistad que ha habido entre la Casa Blanca y el Partido de los Trabajadores. 

29 may 2015

La segunda batalla


 La cuestión es esta. Mientras que la CNN dijo hace algunas semanas que a la élite política de Corea del Norte le faltan tres años aproximadamente para que caigan por diversos factores destacando la inestabilidad económica que azota el país y que muchos de habitantes aún siguen queriendo escapar a China, muchos cuestionan dos asuntos: si realmente el derrumbamiento del régimen comunista será a corto o medio plazo y si ocurriese el colapso quien será el país que dará amparo a millones de habitantes confundidas ante esa situación. En este caso, sólo hay dos países que pueden hacerlo: China y Corea del Sur.

 Ahí es cuando se prevé una batalla, esperemos que no a nivel militar, entre estos dos países para "conquistar" Corea del Norte. Desde mi punto de vista personal, quiero que el territorio norcoreano, confuso ante el repentino cambio (metiéndonos en la situación), esté en el lado surcoreano por su similitud lingüística e histórica ya que antes de junio de 1950, la península se denominaba bajo el mismo nombre: Corea. Pero la historia reciente dice que la estrecha amistad ideológica y comercial entre China y Corea del Norte ha permitido que un sector de la población se aproxime al territorio rojo y que también influye que una gran parte de la población haya aprendido en el pasado a demonizar durante sus vivencias a los "vecinos del sur".

 Actualmente la relación entre China y Corea del Norte no van por buen camino. Tanto que los suministros energéticos y financieros tienen su parón constante por discrepancias puntuales. Y que también hay que apuntar el trato inhumano que reciben los desertores, sobre todo mujeres, en China. ¿Esto beneficiaría a Corea del Sur? Por cuestión de lógica, sí. Pero me temo que si la unión de las dos Coreas ocurriese dentro de algunos años, como dice el medio estadounidense, exista crecientes actos de carácter clasista en aquella nueva sociedad. Esto causaría un enojo entre la población afectada y que podría producirse capítulos de caos si no se toman medidas de prevención. Y para ello se necesita por parte de la comunidad internacional más atención al asunto coreano. 

15 oct 2014

Analizando el futuro


 "La China de 2007 es totalmente diferente a la China de 2014", decía George Friedman, el politólogo americano que forma parte de la organización Stratfor que Wikileaks consiguió tener emails privadas para hacerlas público. Sus informes anuales suelen ser bastante acertadas respeto al movimiento que supone los cambios políticos en el mundo. No se consideran futurólogos pero si analistas políticos que trata de visionar a corto plazo la actualidad. Y Corea no era la excepción. Según Friedman, la reunificación de Corea podría ocurrir antes de 2030, es decir, unos 15 años más tarde como plazo máximo. 

 Es un dato bastante esperanzador y optimista respecto a lo que dicen los otros estudiosos de la temática. Pero trata de decir que al unirse habrá un ciclo de confusión y choque de culturas entre los habitantes de las dos Coreas. Que la idea del Fondo de Reserva preparado especialmente para la reunificación y reducir el número de los soldados coreanos después de la unión son puntos a destacar según él. Y que la implicación ciudadana es también un factor que se debería ver para que la mencionada confusión se reduzca. Pero los datos estadísticos que emite el Ministerio correspondiente dan malas noticias. Hasta el año 2000, el porcentaje que decía sobre la posibilidad de la reunificación era del 70 por ciento. Diez años después, no llega ni al 50. 

 Los jóvenes han dejado de interesarse por la política unificadora que tanto propone el actual gobierno. No puedo decir que sea por desinterés sino que estos jóvenes están demasiado ocupados en buscar su placer laboral que no ven necesario implicarse en un asunto como este. Además hay que añadir que hablar de las dos Coreas se ha convertido en algo ideológico que muchos tratan de ser neutros con el fin de no entrar en el conflicto que ocurren puntualmente en el país. Y todo esto le faltó decir a Friedman. Estaría bien que observara un poco más la sociedad coreana y que se profundizará más sobre el tema. Sin duda, saldría algo realmente interesante. 

10 abr 2012

Estar preparado para el gran día


Traducción: Avancemos con las manos juntas hacia la reunificación

 La añoranza hacia la reunificación se refleja en las palabras de los expertos en esta materia que sus discursos esperanzadores no son alterados vayan donde vayan. Sus discursos son positivos pero demasiado reiterativos que muchos son impacientes de ver los resultados a corto plazo. El "cuando" se ha convertido en la pregunta más demandada por los oyentes pero que los anunciantes de la pronta unión no han podido especificar detalladamente la tardanza del acontecimiento que cambiaría eventualmente el rumbo de Corea. Repiten: "La reunificación no es un sueño, será una pronta realidad. No será a largo plazo sino brevemente. Tenemos que estar preparado para ese día". Y pone el ejemplo más categórico: la caída del Muro de Berlín y su posterior unión. Dicen: "El canciller alemán Willy Brandt, cuando visitó Corea del Sur, nos dijo que la reunificación de Alemania era prácticamente imposible pero que de repente el Muro se cayó y se unieron. Esto significa que Corea también puede ser unida de un día a otro"...

 Los oyentes admiran la energía que transmite los habladores y cuando el discurso termina, la ovación es inmediata. Miles de cabezas se emocionan, se levantan de sus asientos y aplauden con furor. Pero posiblemente entre algunos de los asistentes existe ese vacío invisible que el hablador no lo consigue rellenar. Sus charlas, en cierto modo, separa de la realidad que existe entre ambas Coreas. En Corea del Sur, los jóvenes que están en la barrera de los veinte y treinta años no ven precisamente, con buenos ojos, esa necesidad de reunificación, e incluso barajan de tener dos estados separados de manera perpetua. El desinterés político y la falta de compartimiento de entendimiento entre diferentes edades hace nublar el sueño de muchos de los años cincuenta y sesenta que observaban los calendarios para aquel gran día. Debo admitir que el pesimismo más aplastante ronda sobre mí, pero leyendo los testimonios de familiares que quieren encontrarse desesperadamente con sus parientes lejanos hace que mi contienda siga. Seguramente, mi abuelo que ya no está aquí, mis padres y cada uno de los coreanos y desertores que viven en diferentes continentes no querrán ver el aspecto desmoralizado que me surgió durante estos días.